Capitulo 9: Especial 2/2

121 15 0
                                        

Genial, ahora tengo a un chico el cual ya me ha besado dos veces, con un ramo de flores y solo se que se llama David Holmes. ¿Como empezó mi vida amorosa? Fatal.

-¡No es nada!-. Exclama ella retorciéndose en el suelo, intentando quitarme de encima suyo -Él solo viene a entregarte las flores. Deberías estar contenta.-

Me paro y miro nuevamente por el artefacto, el sigue esperando.

-A mi nunca me han llevado flores. Es tan romántico...-

-¿Te quieres callar?-.

-¡No!-. Dice casi gritando. -¡El chico de allí abajo esta esperándote con un ramo de rosas hermosas, ahora, vas a bajar y a recibir las flores como niña buena!-. Dice usando casi el mismo tono de mi madre.

Antes de decir o hacer algo, ya me ha sacado del cuarto y me esta llevando casi a rastras al lugar donde esta David.

Cuando llegamos no había notado su vestimenta: Su ropa de invierno le sienta bien, su nariz roja me indica que allí afuera esta haciendo bastante frío. Su pelo, un poco revuelto por el aire, es acomodado por su mano al verme. Su sonrisa aparece y sus dientes fugaces me iluminan la vista. Irradia luz. Se ve tan...

<<-¡Alto!->> Me chillo <<No puedes ni podrás estar enamorada del... Apuesto... Simpático... Revoltoso... David>>

-¿Qué quieres?-. Digo rápidamente. Un pinchazo de dolor me llega por atrás; Dhamar me ha dado un golpe.

-Vine a entregarte esto y...- Acepto el ramo de rosas con un gesto amable. -Vine a invitarte a mi casa...- Ya he dejado las flores en un jarrón cuando dice eso último, así que no corro el riesgo de dejarlas caer al suelo.

Esta loco. ¿Cree que podría salir con mis padres a unos minutos de llegar?, además, si pudiera, el clima esta todavía peor. Antes de responder, Dhamar se adelanta.

-¡Claro!-. Ambos la miramos confundidos -Es decir, claro que ella puede ir-.

Volteo a verla tan mal como mis ojos me lo permiten. Jamas podría...

-Entonces, ¿Vamos?-. Hay tanta esperanza en sus ojos que me es imposible negar, pero para cuando acepto y me arrepiento, ya estoy en su auto.

No decimos palabra en el viaje. Al llegar, entramos pitando y llegamos empapados de nieve.

Al llegar, dos niñas de unos 8 años se abalanzan sobre nosotros como si hubiéramos traído dulces.

-¡David!, ¡David!-. Chillan ambas.

-Hola, pequeñas.- Las levanta como si no pesaran más que el aire. -Les voy a presentar a alguien muy especial para mi.- ¿Acaso Clemm esta por aquí?- Y ella es Maggie.- Ellas me miran y sonríen tan lindo como lo hace su hermano.

Me abrazan y tiran de mis mangas y me llevan a su cuarto. Luego de unos minutos, están admirando mi cabello, mis ojos y todo. Unos 15 minutos más, ya me están trenzando el cabello y están pintando me las uñas.

Bueno, para ser unas niñas algo pequeñas, me dejaron bien. Una trenza firme, uñas de colores no tan salidas de las uñas.

Cuando van a seguir con mi cara, David les dice que les ha preparado algo en la cocina. Ellas se van y me quedo sola con él.

-¿A que viene esto?-. Pregunto.

-Bueno, a Eli y Mia siempre les ha gustado conocer a mis novias-.

¡¿Novias?! Quiere decir... No... Solo nos hemos besado dos veces y una vez fue porque no estábamos en nuestros cinco sentidos.

-¿Qué quieres decir?-. Digo a la defensiva.

Se acerca y se sienta en la cama de una de las niñas.

-Creo que sabes perfectamente a lo que me refiero...- Se acerca, clavando los ojos en mi. -Maggie-.
Antes de que nuestros labios se junten, lo detengo.

-David. No nos conocemos muy bien...-

-Se que cuando me acerco, te sientes nerviosa. Se que cuando algo te molesta, sacas tus audífonos con la intención de canalizar tus enojos. Y se, finalmente, que cuando te beso, te sientes en el paraíso.- Me toma por la espalda y me besa.

Es cierto. Es la mejor sensación de la vida. No se como este chico me enciende tantas emociones a la vez: Temor, gusto, deseo, preocupación, y sobre todo... Eso extraño que solo siento por mi familia...

Amor.

Amor Rebelde. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora