Al sentir los cálidos labios sobre su cuello, le fue imposible no dejar escapar leves y suaves gemidos. Su mamo pasaba con suavidad por el cabello del mayor, entrelazando con éste mientras su mano libre acariciaba lentamente la espalda del mayor.
—S-se siente muy bien...— ladeó levemente la cabeza, sintiendo un gran ardor en sus mejillas— Isaäk~
Inconscientemente su mano pasó al torso del contrario, acariciando lentamente, jugando con los botones de la camisa de éste.
Los sonidos que el chico soltaba hacían que su mente enloqueciera. Pasó una mano debajo de la camisa del menor acariciando su abdomen hasta subir a su pecho y seguir con las caricias en uno de sus pezones.
Ascendió los besos hasta llegar nuevamente a sus labios. Mordisqueaba y lamía el labio inferior de Anielka, luego introdujo su lengua para jugar con la del contrario.
—N-nghh~...—soltaba suaves gemidos dentro del beso mientras su lengua jugueteaba con la contraria.
Sus ojos se humedecieron al sentir cada caricia del mayor, provocando que arqueara su espalda. Sus manos, un poco temblorosas, paseaban por el torso del contrario, memorizando cada parte y curva de su cuerpo.
Pasó su mano a la espalda de éste, acariciando con sus uñas la tersa piel del mayor, una y otra vez, con un anhelo egoísta y efímero de marcarlo.
Sus manos se posicionaron en las caderas de éste, bajando levemente a los muslos del mayor, regresando lentamente hacia su torso, abrazándolo con suavidad.
Sentía aquellos rasguños en su espalda y las manos del menor recorriéndolo hasta abrazarlo. El tacto de Anielka sobre su piel incrementaba su deseo posesivo.
Lo despojó de la prenda que tenía en la parte superior de su cuerpo para recorrer ese sitio con besos, encargándose de dejar un par de marcas y acariciando las provocadas por la máquina a la que una vez estuvo conectado, como si con ese contacto pudiese ser perdonado de tal acto aberrante.
—Reprime mi deseo de poseerte por completo ahora mismo —susurró acercándose a su oído y mordiendo suavemente el lóbulo de este— ¿Me entregarás más amaneceres como éste?
Finalizó la frase al igual que sus caricias y besos, pues sabía que si continuaba no pararía. Abrazó el cuerpo del contrario una vez que se recostó a su lado.
Cada beso que el mayor dejaba en su cuerpo, caricia provocaba que su respiración se volviera jadeante y pesada, ansioso por más. Volviéndose cada vez más adicto a ese contacto, no deseaba que terminara pero sólo ansiaba sentir ese calor que el mayor le proporcionaba.
— Yo... Yo no deseo que te reprimas, quiero ser nuevamente tuyo, todos los días— susurró antes de aferrarse más a él, besando lentamente su cuello—. Te daré todos los amaneceres que me permitas...
Aún tímido de hasta dónde podría llegar su atrevimiento, logró ponerse sobre él, sentándose sobre su abdomen.
—Te amo...—musitó con suavidad antes de empezar a besar el pecho el mayor, recorriendo con sus dedos el torso de Isaäk.
Las palabras pronunciadas retumbaron en su mente como un eco. Era la primera vez que lo escuchaba decir aquello, y el que le diera una afirmativa a su pregunta había sido la cereza del pastel.
—También te amo, Anielka Von Stauffenberg –sonrío. Su pésima pronunciación del alemán aún seguía ahí. Tomó la espalda baja del contrario, los besos que le daba le hacían soltar alguno que otro suspiro placentero–, desataste mi lujuria.
Susurró. Acarició la espalda desvestida de Anielka y tomó su rostro, anhelaba sus labios. Lo besó con más pasión que las anteriores veces, mientras sus manos pasaban traviesamente a los muslos del chico.
Correspondió su beso con la misma pasión, perdiéndose completamente en aquella placentera y adictiva sensación. Sus manos acariciaban el pecho y cuello del contrario.
Las caricias sobre su piel hacia que el libido subiera inmediatamente, una especie de corriente eléctrica recorriera su cuerpo, incitándolo a mover levemente sus caderas sobre el vientre de Isaäk.
—No te contengas... Por favor—susurró cerca de los labios contrarios, sonriéndole levemente—Te amo tanto...
Volvió a besarlo, dejando toda vergüenza de lado, devorando aquellos cálidos, suaves y carnosos labios.
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Anielka
Teen FictionLa guerra es el diario vivir en un futuro no muy lejano. Existen quienes huyen de todas las maneras posibles, y también hay quienes trabajan a escondidas para buscar la forma de hacer más poderoso a un imperio, Inglaterra. En los suburbios de la ci...
