K A L I

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Nací en Melbourne, el 26 de abril de 1996.

Mis padres me llamaron Kali en honor a una de las principales diosas de la India, pertenecientes a los genes de mi madre.

Cuando tenía solo tres años nos mudamos a Brisbane junto con la familia de mi tío, allí conocí a Troye que venían desde Sudáfrica.

No fue hasta los seis que comenzamos a establecer amistad con él, yo era muy apegada a Sage, ya saben, éramos niñas y no nos juntábamos con varones.

Troye alimentaba una gran curiosidad en mí, era un chico solitario, demasiado reservado. Pero solo bastaba de los azules ojos de Sage para que todo cambiara, ella tenía un gran poder sobre él. Solo bastaba una mínima pelea de niñas para que él la defendiera y me hiciera retractarme en todo lo que había dicho.

Cuando empezamos la primaria, Troye comenzó junto a mí, Sage era menor.

Durante las primeras semanas él no hablaba con nadie y yo solo trataba de ignorarlo porque era un niño y no podía juntarme con él.

Si bien era una niña, era bastante idiota.

Ningún niño le hablaba, nadie quería ser su amigo, él ni siquiera se acercaba a establecer conversación con alguien. Solo pasaba la mañana jugando con sus autitos, pero un día fue diferente, todo fue diferente.

Troye no jugó, solo lloraba.

Nadie sabía la razón, la maestra quizás no lo notó porque no se acercó a preguntar.

Quise ignorar el hecho de verlo allí llorando, pero no fui capaz.

Me acerque a él y lo abrace, deje nuestras peleas de niños a un lado, también la diferencia de sexos.

No me dio ni una sola pista de la razón por la cual lloraba, tampoco insistí. Espere a que se calmara y desde ese momento prometí estar siempre a su lado, sin importar qué.

Quizás lloraba por estar solo, quizás porque le dolía la panza, no importa ahora, solo sé que es débil, mucho más luego de que Sage falto.

Nuestra amistad siempre se basó en respetar los problemas del otro, cuando uno no quiere compartirlo, lo respetamos. No somos quienes para obligarnos a contar nuestras cosas, no cuando la compañía del uno al otro es suficiente.

Siempre fuimos los tres mosqueteros con Sage y Troye, éramos tan unidos. No tuve hermanos de sangre, pero los tengo a ellos. No necesito más.

Tuvimos una increíble infancia, es una felicidad que me consume al recordarla, todo era tan perfecto cuando estábamos los tres juntos.

Entramos a la adolescencia y a pesar de las típicas hormonas revolucionadas, seguimos unidos.

Todo fue jodidamente perfecto hasta la muerte de Sage.

Fue solo un instante en que toda esa felicidad que llenaban nuestro ojos se derrumbó. Él se derrumbó.

Pasaron los años y con el tiempo el comenzó a cerrarse más y más ante nosotros, pero eso no venció nuestra amistad, solo se extendieron los silencios y el brillo en sus ojos ya no aparecía.

Cuando cumplí 17 años en la fiesta de una compañera, a la cual Troye no quiso ir, conocí a Lenny, el maldito y hermoso Lenny.

Gracias al alcohol termine hablando con él en el parque a la vuelta de casa, él era tan liberal, con una personalidad increíble. Tenía una empatía que amaba, cualquier persona podría sentirse cómoda junto a él.

Nuestra relación, si puede llamarse así, comenzó de una reciente amistad.

Ninguno de los dos quería involucrarse emocionalmente, nada más que un poco de cariño.

No había estado en alguna relación de antes y no quería que mi primer amor terminara porque fue algo pasajero, pero a los sentimientos no podemos dominarlos y cuando menos lo pensé, estaba enamorada de él.

Jamás me atreví a decírselo, Troye es el único que conoce acerca de esto, se lo conté un año después de que Lenny se había marchado.

Lenny era británico, su familia iba por el mundo en busca de trabajo por lo que en pocos meses se fue.

Él ya era mayor de edad y como toda una tonta soñaba con que él se quedaría en Brisbane, que se quedaría conmigo.

Pero las ilusiones son la peor mierda que existe, más aun cuando se convierten en desilusiones dolorosas.

Cada día que ha pasado desde esa noche en que prometió verme al día siguiente y nunca llego, no dejo de recordar algunos momentos de los que compartimos.

Siempre me costó confiar en las personas a pesar de ser simpática y socializadora, pero con él... con él era diferente.

Jamás juzgo alguna de mis opiniones, menos de mis actos y eso me enamoro, me enamoro que el viera mi parte más oculta de mi personalidad y aun así siguiera aceptándome.

Pase una semana cegada por la negación. No podía creer que se había marchado y yo solo me entere por un vecino.

No podía ser, él se hubiese al menos, despedido.

Pero mi negación acabo y la realidad fue como un maldito y eterno balde de agua fría sobre mi cabeza.

Quería arrancar todos esos recuerdos de mi mente, quería dejar de pensar que no volvería a ver su sonrisa.

Mis amigas dejaron de hablarme porque era fastidiosa en todo momento, odiaba a todos, lo odiaba a él y me odiaba a mí por haberme enamorado.

Pero él, Troye, quien siempre tuvo, quien estaba aún peor que yo por lo de Sage, me saco de ese pozo que me ahogaba. Fue él quien dormía cada noche a mi lado contándome cualquier estúpida historia que me sacara una sonrisa, fue él quien dejo su propio agujero negro para levantarme a mí. Y si, como el refrán lo dice, "un clavo, saca a otro clavo"

Y así, sin darnos cuenta, ambos fuimos levantándonos y aprendiendo a vivir con esa nostalgia de recuerdos.

Decidimos entrar en la misma universidad, porque ya no podíamos separarnos.

Conocimos gente nueva, hice amigos. La diferencia de carreras a seguir nos obligó a pasar menos tiempo junto. Su mente empezó a jugarle una mala pasada, cayó tan débilmente como jamás pensé.

Pero Connor con sus malditos ojos verdes apareció removiendo todo su mundo. Ahora comienzo a notar nuevamente el brillo en sus ojos, sonríe y nuestra infancia ronda en mi mente todo el tiempo y la felicidad que estoy sintiendo es increíble, Troye merece la felicidad más que nadie, realmente lo merece.

Hace solo unos días que Lenny apareció en mi campo de visión frente a mi habitación en la residencia.

Todo ese caparazón en el que ocultaba mis emociones, se derrumbó como un sensible cristal.

No sé qué hacer, mis emociones están estúpidamente revolucionadas y mi mente no deja de enviarme cada momento que vivimos juntos.

Esto es una maldita mierda, pero sus ojos me tienen confundida. Ni siquiera si es bueno verlo volver o no.



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3KKKKKKKKKKKK

ESTOY EMOCIONADA Y SUMAMENTE AGRADECIDA CON TODOS USTEDES!!!

Les dejo este fragmento que explica un poco la vida de Kali, no es algo sorprendente, pero como dije antes, intento escribir cosas realistas. Ojala entiendan un poco desde donde vienen los problemas de Troye y su historia, disfruten!!

P/d: Disculpen si hay errores de ortografía, tuve que escribirlo en poco tiempo!

No me voy a cansar nunca de agradecerles por esto. G R A C I A S :)

Iris → TronnorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora