Unos finos trazos perfectamente delineados se enredaban sobre el papel blanco del cuaderno de una joven enamorada. Los trazos parecían querer desprenderse para cobrar vida, porque eran perfectos, tan reales, muy bien dibujados.
Una chica con tan extraordinario talento, no pudo evitar desbordar sus sentimientos en el cuaderno de dibujo color rosa con el cual usualmente se la veía. Trazó en varias ocasiones a un muchacho adolescente de hermosa sonrisa, por ello ninguna chica dudo de los sentimientos románticos que sentía la autora al haberlo dibujado reiteradamente.
Las hermosas facciones de mi mejor amigo, su sonrisa, su cabello; tenían vida en aquel cuaderno. Luz, una compañerita de carácter introvertido, dibujó a mi mejor amigo Max. Envidié su talento mientras pasaba las hojas del cuaderno sin despegar mi vista de los dibujos.
Lo habían robado. Dulce y Fresa, dos compañeras de la misma clase, lo sacaron de la mochila de Luz cuando se encontraba distraída. Al parecer la vieron en varias ocasiones muy apegada al cuaderno rosa, por eso decidieron descubrir lo que la tímida chica Luz ocultaba.
—Es Max —dijo Dulce exaltada.
Luz se sobresaltó. Su cara se puso roja de la vergüenza cuando se percató que su cuaderno había sido sacado de su mochila sin que se hubiese dado cuenta. Ella no hizo ni dijo nada. La mueca en sus labios temblorosos demostró su ansiedad.
—Déjame ver —Fresa, la amiga de Dulce, jaloneó el cuaderno hacia ella.
Dulce y Fresa se vieron encantadas al descubrir el contenido del cuaderno, pero de inmediato cambiaron a una expresión poco amigable. Sus maliciosos rostros advirtieron que deseaban divertirse con alguien incapaz de defenderse.
—Bonitos dibujos, Luz. Deberías mostrárselos a Max.
Las chicas más cercanas a ellas, al escucharlas, se interesaron en ver los dibujos. Sus rostros se mostraron encantados, y no demoraron en halagar el gran trabajo artístico de Luz, aunque ella parecía que iba a desfallecer en cualquier momento.
Mi enamorada Cristal y mi amiga Clara, se mostraron incomodas. Cristal chasqueo su lengua, provocando un sonido sonoro que demostró la desaprobación de las chicas que estaban hostigando a Luz.
—Dulce, ellos también quieren ver. Deja que vean. —Fresa le dijo a su amiga.
—Ah, verdad, está bien. Mira, Caramel, es Max — Dulce se acercó a mí con el cuaderno extendido.
No quise prestarles atención a las dos chicas pleitistas que siempre buscaban cualquier oportunidad para llamar la atención de mi mejor amigo. Solo le di un vistazo al cuaderno abierto que sostenía Dulce, pero eso bastó para quedarme estático al ver los dibujos que se tambaleaban frente a mí. Aunque no quise moverlos, Mis manos se extendieron involuntariamente para recibir el cuaderno.
—Dibuja muy bien — dije con mi vista fija en el dibujo de mi mejor amigo, donde su esbelta figura había sido plasmada con perfección. Su cabello, sus ojos, su rostro, su nariz, sus labios...
Advertí que mi actitud no fue la correcta, porque el dibujo no era el de una hermosa jovencita, sino del alumno más popular entre las chicas. Pensé que mis compañeras me mirarían mal si seguía manteniendo mi mirada sobre el dibujo como si fuese un adolescente enamorado. Para disimular mi torpeza, continúe pasando las hojas sin mostrar importancia a los dibujos.
—Que bien dibujas, Luz —exclamó Clara quitándome el cuaderno.
—Es verdad —Cristal también se impresionó del maravilloso talento de Luz—, es Max, es idéntico, es igual a él.
Mis amigas parecieron haberse olvidado del hostigamiento que Luz había estado sufriendo por culpa de Dulce y Fresa. Pero el arte de Luz era tan bueno, y más al haber dibujado al príncipe Max, que cualquiera hubiese olvidado sus intenciones de frenar a las malvadas chicas.
Cristal cerró el cuaderno al escuchar el timbre del recreo y lo entendió en dirección a Luz, quien aún tenía la cara roja de la vergüenza.
—Dibujas muy bien, aunque no solo deberías dibujar a Max. Ya sé, también dibuja a Caramel y me lo regalas.
—Y a mí dibújame a... a mí, para llevarme en la billetera. Ahora no estoy saliendo con nadie —Clara dijo fingiendo depresión.
—Clara, tú no tienes novio porque no quieres —Cristal la molestó
El avergonzado rostro de luz se mostró feliz. Ella asintió a los pedidos de las chicas con un movimiento de su cabeza y se alejó de nosotros.
Después del timbre del recreo, casi todos mis compañeros habían salido del salón. Solo quedábamos unos cuantos.
Mi mejor amigo Max no se demoró en entrar a mi salón, antecedido por un barullo de vocecillas coquetas que le dieron la bienvenida.
—Max, Hola —Dulce se le acercó y le saludó con un beso en la mejilla.
Noté el sobresalto de Luz. Ella se apresuró en guardar sus cosas antes de salir al recreo, pero fue interrumpida por Fresa, quien volvió a agarrar el cuaderno rosa sin permiso. Luz se volvió a angustiar, pero mucho más que la primera vez, incluso sus orejas se pusieron tan rojas como su cara.
—Mira Max, este cuaderno es de Luz —dijo fresa poniendo el cuaderno a solo unos cuantos centímetros de la cara de Max.
—Un cuaderno rosa —Max dijo sin importancia, y caminó hacia mi dirección.
—Sí, es de luz.
—Ah, qué bien, pero quién es luz.
Fresa y Dulce bufaron divertidas.
—Nadie — respondió Fresa dejando el cuaderno en una carpeta vacía, y junto a su amiga salieron del salón sin dejar de despedirse a Max.
Nadie.
Para Max Luz no era Nadie... porque Luz siempre vivió en la sombra de todos. No era extrovertida, ni llamativa. Solo se preocupaba en su papel de estudiante, ya que ella no era capaz de mostrar sus sentimientos con coqueterías, como lo hacían las locas chicas enamoradas.
Mientras mis amigos empezaron a comentar sobre aplicaciones de celular, Luz vio aquello como una oportunidad de recuperar el cuaderno, ya que notó a Max distraído. Ella había esperado esa oportunidad desde que Fresa dejó el cuaderno en la carpeta.
Sentí lastima, pero fue lo mejor, porque de todas maneras imaginé Luz hubiese terminado con el corazón roto, ya que mi mejor amigo Max no estaba enamorado de ninguna mujer.
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AUN SIEMPRE SERAS TÚ |2DA PARTE|
Roman pour AdolescentsCaramel es un joven un que recuerda momentos peculiares de las diferentes etapas de su vida. Esos recuerdos se encuentran marcados por su mejor amigo Max, un joven de ojos azules y de sorprendente belleza el cual atrae a muchas chicas. Max siempre...
