25 - Con quien sale

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Mi mejor amigo siempre fue asediado por las chicas. Ellas estaban pendientes  sobre las rupturas amorosas de Max, con la única intensión de ser la siguiente en intentar robarle el corazón.

Cuando Max terminaba con su noviecita de turno, los coqueteos a su alrededor se hacían más frecuentes. Las chicas embellecían sus rostros con maquillaje, sus voces se volvían más armoniosas y buscaban una oportunidad para quedarse a solas con él.

Todo era tan molesto.

Un día en la clase de matemáticas, el profesor nos había dejado un número de ejercicios para desarrollarlo en grupos de tres. A mí me tocó trabajar con dos compañeras.

Durante las prácticas en grupo, mientras el profesor se distraía con su portátil, muchos compañeros se preocupaban en conversar sobre alguna serie de televisión, aplicación de celular, videojuegos, novelas y muchos otros temas. Habría preferido que mis compañeras se hubiesen puesto a hablar de novelas, pero no, porque ellas se pusieron a conversar de mi mejor amigo Max.

No le quise prestar atención a la conversación de mis compañeras. Me puse a resolver el primer problema matemático a solas. A pesar de que era un trabajo grupal, Luz, una tímida compañera, resolvía uno de los problemas con dificultad mientras intercambia palabras con Violeta, mi otra compañera de grupo que no se preocupaba por los problemas matemáticos.

Después de sus intercambios de palabras, los cuales traté de ignorar, Violeta me miró interesada.

—Caramel, Max no está saliendo con nadie, ¿Verdad? — me preguntó.

No respondí. Esos temas eran de chicas. No me iba a involucrar en conversaciones de chicas enamoradas de un príncipe que no sentía interés en las princesas.

—Sí, debe estar saliendo —dijo Luz un poco cohibida, sin poder creer que Max estuviese libre.

—No, no está. Ninguna tipa se le ha estado pegando últimamente como si fuese la única con derecho de acercársele a Max. Solo se le acercan las zorritas sinvergüenzas de siempre.

—Pero seguro que sale con alguien a escondidas...

—No, luz, no sale con nadie. Está totalmente libre para cualquier chica. Yo podría mandármele hoy, no sería mala idea —Violeta es incorporó segura—. Si no soy yo, también podrías ser tú, Luz.

—No, no, yo no— dijo avergonzada —. Salir con Max sería demasiado vergonzoso.

—Es por eso que nunca tendrás novio si te quedas callada. Si te gusta un chico tienes que decírselo, si te gusta Max, entonces dile. Nadie sabe qué pasaría. Él podría decirte que sí, aunque lo dudo. Así, como eres de aburrida, nadie se animaría a salir contigo.

—A mí no me gusta Max —volvió a insistir Luz.

—No te gusta, si, lo entiendo — dijo burlándose de la cara roja de Luz.

El profesor de matemáticas se puso de pie. Toda la clase dejó de conversar, y en su lugar todos fingieron prestarle atención a los problemas matemáticos. El profesor dio un pequeño paseo entre las carpetas y luego regresó junto a su portátil. Apenas lo vieron concentrado en la pantalla de su computador, el murmullo volvió a escucharse en el salón.

—Caramel, Max no sale con nadie, ¿verdad? —Insistió Violeta zarandeándome del hombro para que le hiciera caso —Caramel, dime, sí o no.

—No lo sé — respondí sin prestarle atención a los ánimos de Violeta.

—Ya pues, Caramel, no seas así, dime. Eres su mejor amigo, debes saber esas cosas. Sale o no sale con alguien. No seas malo, responde. —insistió impaciente sin dejar de jalar de mi camisa.

Dejé de escribir números en mi hoja blanca y la miré. Violeta se sintió complacida de haber llamado mi atención.

—No lo sé — volví a prestarle atención al ejercicio matemático—. Si quieres saberlo, pregúntale a Max.

Ella hizo un berrinche.

—Entonces, eso haré, le voy a preguntar.

Todo el salón se sobresaltó cuando el profesor pidió los trabajos. La clase le pidió unos minutos más para terminar de resolver los problemas, pero el profesor no escuchó a nadie. Cristal, Clara, junto con Fabián, fueron los primeros en acercarse al profesor con sus problemas, seguidos por otros grupos de compañeros responsables. Yo me apresuré en entregar mis problemas y los pocos que luz había resuelto.

—Que tal, Caramel, ¿resolviste todos? — Cristal me preguntó animada poco antes de que el timbre del recreo sonara.

—Mi grupo no terminó todo los problemas —dije sentándome preocupado en mi carpeta. No me sentí con ánimos de salir al recreo.

—No te preocupes, Caramel, en la próxima práctica grupal solo espera que te toque conmigo — Cristal se cruzó de brazos orgullosa.

—Yo crucé mis dedos mucho, mucho y me toco ¡Cristal! —dijo Clara.

—Yo también — habló Fabián cruzando sus dedos, y salió del salón. No pudo quedarse, porque tenía una reunión de brigadieres.

Unas vocecillas de niñas coquetas se escucharon afuera del salón. Las niñas de la clase, que usualmente se paraban afuera del salón, tenían la costumbre de saludar a Max entre escándalos, por eso siempre sabía cuando Max estaba cerca.

—Ahora con quién te tocó hacer grupo —Max me preguntó al verme desanimado.

—Con uno que solo conversaba de ti — dije apoyándome en el espaldar de la carpeta.

—Siempre es así. Pobre Caramel. Cuando a las chicas les toca con Caramel, ellas solo lo ven como una oportunidad de sacarle información sobre ti, Max. Si sigue de esa manera, Caramel no tendrá una buena nota final en matemáticas.

—Y que querían saber — me preguntó Max muy interesado.

—Si sales con una chica — escuché.

Mis amigos se fijaron en Violeta, quien se encontraba cerca de nosotros con aires de terminar con la duda de las chicas desesperadas.

—Es que esta chica —dijo señalando a Luz, quien se escondía tímidamente tras  la espalda de Violeta— quiere saber si  sales con alguien. A ella le gustas mucho. Se bueno con Luz, Max, dile.

—Hay, sí, claro— clara dijo entre dientes con intención de que no la escucharan, pero fue imposible.

—Violeta, no digas eso —Luz trató de articular muerta de la vergüenza.

Max sonrió. Las chicas se mostraron ansiosas, al igual que algunas compañeras que habían escuchado la pregunta de violeta. Las chicas estaban convencidas que Max salía con alguien, porque él nunca había permanecido por tantos días sin mostrar que salía con una chica.

—Sí —dijo al fin.

Los rostros de las chicas se mostraron decepcionados... y no supe cómo se había mostrado mi rostro, pero sonreí dentro de mí. Si Max salía con una chica, yo no tenía el derecho de sentirme traicionado. Yo era el único que lo traicionaba.

—Sí salgo con alguien, y no es cualquier alguien, es alguien de quien estoy enamorado.

— ¿Ah así? Que bien, Max, así ya no tendrás tantas a tu alrededor. Ven, chicas, Max está enamorado — Clara no pudo evitar el sarcasmo.

—Es verdad, si quieren pregúntenle a Caramel, él sabe.

Todas las chicas me miraron interesadas. Me sentí en pánico, pero luego comprendí. Solo debía decir la verdad.

—Max no sale con nadie, esa es la verdad —debí decirlo con una expresión convincente, porque las mejillas de las chicas se ruborizaron esperanzadas de ser la siguiente en intentar enamorar a Max.

Era verdad. Max no salía con nadie, pero sabía que lo iba a hacer a pesar de haberme dicho que me esperaría. Cada día me repetía una y otra vez que ese día podría ser el día en que Max apareciese tomado de la mano con una chica, y sin duda me convencía a mí mismo que lo aceptaría con una sincera sonrisa aunque me doliera mucho.

AUN SIEMPRE SERAS TÚ |2DA PARTE|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora