67 Encerrados en el cubículo

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 Mi mejor amigo Max se paró a mi lado junto al lavadero, me miró y luego miró en dirección hacia donde había desaparecido Luz con su apresurado caminar sin mirar hacia atrás. No insistí para que fuera detrás de ella, solo sacudí mis pinceles y los coloqué en su estuche.

—Max, voy a regresar a clase —dije.

—Espérame, Caramel, voy a los servicios.

—No, la profesora se puede molestar si me demoro. Nos vemos en la salida —traté de despedirme levantando mi mano, pero Max dio un firme paso hacia mí. El espacio que nos separaba no era prudente.

—Ven —me dijo agarrando mi muñeca.

Max me jaló hacia uno de los cubículos de los servicios higiénicos. No opuse resistencia porque consideré que hubiese sido ridículo jalonearme con mi mejor amigo como dos chicos en medio de una riña absurda.

— ¿Tienes algo que decirme? Este es un lugar inapropiado para conversar —reclamé.

—Caramel está muy tenso.

Me mantuve callado para dejar que Max dijera lo que quería decirme encerrados en ese cubículo angosto, pero se mantuvo callado. El silencio se volvió cada vez más incómodo al trascurrir los segundos, pero no fue lo único que me incomodó. Su mirada fija me puso mucho más nervioso.

—Debiste seguirla —dije para romper el silencioso ambiente.

—La voy a seguir, pero en la salida. Esta mentira no va a continuar, pero no por mí, sino por Luz, porque se ha dado cuenta que no es de ella de quien estoy enamorado.

Estábamos cayendo en lo mismo, por eso debía alentarlo para evitar ideas absurdas. Tenía que buscar una salida para no echar a perder la amistad que habíamos recuperado. Los dos teníamos un acuerdo que cumplir. Max tenía que recordarlo y respetarlo o no sabía que nos pasaría después.

—Luz es amable, le agrada a Cristal, a Clara y a mí. Seguramente ellas se van a enojar mucho contigo si tú cortas con Luz. Deberías ser más atento con ella para que deje de tener ideas absurdas. Pero, aunque Cristal y Clara se enojen, yo no lo haré. Yo estaré contento si decides salir con otra chica mientras te sientas bien.

—Después de salir con Luz, no creo que pueda salir con otra chica que no sea ella —dijo dando un paso hacia mí—. Caramel, hice lo querías. Me pediste que salga con una chica y que me enamore. Yo pude elegir a cualquier chica de inmediato, pero no lo hice porque sabía que no me enamoraría de ninguna. A Luz la elegí porque ella si me gustó de verdad. Ella fue capaz de darse cuenta de lo que siento. Yo traté de enamorarme de Luz, pero no puedo enamorarme de ella ni de nadie porque Caramel existe para mí.

—Deja de hablar, Max, qué estás haciendo —dije desviando mi mirada de la suya—. Todo este tiempo le he sonreído a ella porque la elegiste y la acepté. Voy a seguir sonriendo a la que quieras, a quien sea, pero continúa, cumple con...

Max puso la palma de su mano sobre mi boca para interrumpirme.

—Caramel, renuncio a ser tu mejor amigo, pero no voy a renunciar a ti.

—Qué...—balbuceé sin poder creer en lo que dijo.

—Dijiste que si continuaba insistiendo contigo te alejarías de mí, dijiste que no podrías ser mi amigo, que me odiarías; entonces que sea cómo quieres. Desde ahora te esperare afuera de tu casa para poder verte. Me acercaré a ti todos los días como un extraño y te diré que me gustas hasta que voltees a verme y me aceptes. Caramel, yo siempre te voy a esperar.

—No, Max, cállate —dije cubriéndole la boca con las palmas de mis manos—, no digas eso, no quiero eso. No renuncies a nuestra amistad como si fuera fácil, yo no quiero que dejes de ser mi amigo.

—Caramel, voy a agarrar tus manos cuando caminemos por una calle vacía, te abrazaré fuerte y besaré tus cabellos cuando te descuides —dijo agarrando mis manos—. Caramel, voy a robarte besos cuando nos quedemos a solas en tu habitación.

—No...

—Caramel, también renuncia, ya puedes dejar de ser mi mejor amigo.

Volví a poner las palmas de mis manos sobre su boca para que dejara de lastimarme. Yo le había dicho que renunciaría a nuestra amistad si él insistía con su confesión, le había dicho que lo odiaría si continuaba susurrandome sus sentimientos. Nunca más lo iba a volver a hacer, porque escucharlo de su boca me dolió mucho más que cuando le dije que abandonaría nuestra amistad.

—Caramel —Max se acercó mucho a mí en ese estrecho cubículo y me agarró el rostro—, tu dijiste que me querías de la misma manera que yo te quiero. Dímelo otra vez, repítelo ahora, quiero que me digas que estás enamorado de mí. Necesito escucharlo de nuevo.

—No puedo, Max, no me pidas eso. Solo complicaría todo entre nosotros.

—Dilo, Caramel.

—No, no lo haré, somos amigos.

—Ya te dije que renuncio a nuestra amistad. Ya no somos amigos, ya no eres mi mejor amigo...

—No lo repitas, Max, sí somos amigos, eres mi mejor amigo —volví a cubrirle la boca con mis palmas, pero él volvió a sujetar mis manos para liberarse.

—Di que estás enamorado de mí.

—No, no puedo. Salgo con una chica. Yo la quiero mucho, no la voy a dejar, no quiero lastimarla.

—Te lo dije, Caramel, no te voy a pedir que dejes a Cristal. Continúa saliendo con ella todo el tiempo que quieras, pero a cambio déjame tenerte. Te quiero, Caramel, estoy muy enamorado de ti, por eso, si no quieres terminar con ella, yo voy a fingir que no sales con nadie, solo conmigo.

—Max, tú eres mi mejor amigo, ¿verdad?

—Qué es lo que Caramel quiere escuchar.

—Que sí, Max.

—Caramel, eres mi mejor amigo y te amo.

Bajé la mirada, y aunque mordí mis labios para impedir que cualquier palabra saliera de mi boca, mis labios temblaron traicioneras. Mi voz retumbó en el cubículo.

—Max, yo también te amo.

Max me abrazó, me dio un beso en la mejilla y semantuvo quieto junto a mí. Los minutos siguieron pasando. Debíamos regresar aclase, pero nos mantuvimos en el cubículo sin decir nada. Sabía que todo estabamal, pero en ese momento Max me hizo olvidar todo lo que consideraba que estabamal.    

AUN SIEMPRE SERAS TÚ |2DA PARTE|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora