Había llegado el momento, el momento que más había temido en mi vida.
No sabía si era lo correcto, pero sabía que, egoistamente, yo no sería capaz de seguir así, ni el resto de mi familia. Aimee sufría quemaduras por el coma que amenazaban sus extremidades, haciendo que en un futuro probablemente tuvieran que ser amputadas.
La esperanza de que despertara se había ido día a día, fracaso a fracaso; y la única que la mantenía viva era mi madre pero de forma muy ingenua, llamando más a un dios sobrenatural, a un milagro, que a los hechos y a la realidad. Y la verdad era que apelar a la bondad de un dios que había permitido esto me parecía un sinsentido, una forma desesperada de agarrarse a la esperanza que ya había empezado a irse.
Pero ya era tarde. Yo, como padrino de la niña y con sus padres ausentes, había tomado la decisión.
Mientras que la cogía de la mano y mis padres se mantenían detrás de mi, la enfermera desconectó las máquinas que mantenían con vida a la niña de mis ojos. Los sollozos de mi madre se hicieron aún más prominentes cuando la maquina a un lado de la cama dejó de marcar el pulso de la niña.
Sin saber cómo, aguanté sin llorar mirándola a los ojos mientras veía sus últimas respiraciones. No podía evitar recordar todas esas veces que construimos fuertes de mantas en la sala y nos quedamos a ver películas de dibujos animados; o los días que nos pasábamos horas y horas jugando al pokémon; o cuando simplemente, cada vez que estaba triste, ella me abrazaba y siempre era capaz de hacerme sentir mejor. Ella fue la mayor razón, la mayor fuerza que tuve para poder dejar las drogas. Mi aliada.
Pero no iba a llorar. Tenía que ser fuerte.
Sentí una mano en mi hombro y sin girarme sabía quien era: Melanie.
"Ashton... ya es hora de irnos, cariño." Dijo dulcemente, no sabía cuanto tiempo llevaba ahí inmóvil pero mis padres ya no estaban; así que supongo que bastante.
Asentí y me puse de pié sin decir nada, dándole un beso en la frente a Aimee antes de irme.
"Adiós, mi ángel."
Salí en silencio del hospital, seguido de Melanie.
"Ashton," oí casi como un susurro, pero sentía la necesidad de escapar, de irme de allí y simplemente desaparecer. "¡Ashton!"
Entonces sí me giré a ver a Melanie por primera vez en el día. Estaba tan guapa como cuando la conocí, pero de una forma que denotaba más madurez, con las fracciones más marcadas y el pelo corto... además de su ya notoria barriga.
"¿Qué?" Seguí caminando.
"¡Ashton! No me evites," dijo con voz ahogada, como si estuviera a punto de llorar. "No te encierres, confía en mí, déjame ayudarte."
Me giré a verla otra vez, en ese momento ya estaba llorando desconsoladamente. Y me sentí mal, pero me dio igual; sólo quería estar solo.
"Lo siento Melanie," dije, y en realidad lo sentía, sentía no sentir tanto por ella como ella por mí. "Pero necesito estar solo."
Y tras eso la dejé sola, yéndome a mi casa. Me encontré solo, porque Michael se había ido de fin de semana y se había llevado a nuestro nuevo perro también. Me fui a mi habitación y me quedé tirado en cama un buen rato, sin poder evitar revivir cada momento vivido con Aimee.
Yo la había matado.
Me mordí el labio inferior para no llorar, notando incluso como empezó a brotar sangre.
Entonces en una esquina vi el montón de cosas de Ara que me había llevado, incluyendo su diario encima de todo. Dudé unos segundos, pero decidí que necesitaba hacer algo que no fuera torturar mi mente con recuerdos de mi sobrina. Quizás con esta experiencia tan dolorosa las demás se me harían más fáciles de llevar.
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chaising butterflies
Romance«No pienses que estoy huyendo de mis sentimientos o mi futuro. O incluso de ti. Yo solo estoy persiguiendo mariposas.» portada perfecta hecha por daniela, @beoncheshire
