06: gen du voyage

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06

"Oh dios mío."
No podía evitar reír, mirando con la pantalla interior del movil las pintas que tenía en ese momento. En realidad, no sabía si reír o llorar.
Hadley y Melanie estaban una a cada lado de mi cabeza, peinándome porque 'mis melenas de león tenían que ser domadas'. Y así fue como acabé con dos trenzas en mi cabeza.
"Monísimo Ashton, solo te faltan unos lacitos." Bromeó Hadley riendo.
La verdad era que no sabía como había llegado a eso: yo solo había venido a ver a mi novia, y en vez de eso me encontré con sus compañeras haciendo de peluqueras como si fuera su mascota.
Y aunque tenía que admitir que me encantaba que me anduvieran en el pelo, preferiría estar con Arabel. Y ella pronto llegaría de su trabajo en el bar de al lado, este no era un trabajo fijo pero cuando había mucho trabajo la llamaban, y era una forma de ganar un poco de dinero extra al mes.
"Parezco Lily Calzaslargas," volví a reír, aún mirándome. "Me gusta."
Ellas rieron de mi comentario y siguieron a lo suyo, aun encontrando algún pelo suelto al que maltratar.
"Had ¿puedes ir a por las cintas del pelo?" Preguntó de repente Mel.
"Claro, vengo ahora." Se levantó del suelo y se fue alejando en dirección a las habitaciones.
"Ashton." dijo Mel, una vez que se oyó la puerta cerrarse a la lejanía.
"Dime."
"Pues... Hola."
Reí. "Hola, muy buenas."
No entendí eso, y mucho menos por qué se quedó en silencio.
Hasta que finalmente dio una respiración honda y volvió a hablar, sentándose frente a mí. "Quiero hablarte de Arabel."
Me sorprendí por un momento, pero actué como si no ¿qué quería decirme de mi novia? "Claro, tú dirás."
"Erm, haber Ashton..." En ese momento paró de andar en mi pelo, para centrarse en la conversación. "Yo sé que ella y tú estáis genial pero..."
"Oh ¿era eso, no?" Mi mente se iluminó, llegando a una conclusión. "La conversación de 'si le haces daño te mato'. Tranquila, no tengo la menor intención de hacerle mal."
"No me refería a eso, en realidad, todo lo contrario," Fruncí el ceño, confuso. "Verás, Arabel como ya te pudiste dar cuenta es una chica complicada, en todas las maneras que puede ser complicada una persona. Y en la mayoría de los casos no pasa nada, está bien y nos gusta que sea así, pero tú estás en una de esas situaciones en que no es así..."
"¿Qué quieres decir?" Estaba más perdido que un hijo de puta en el día del padre.
"Arabel no es de quedarse en un sitio por mucho tiempo, se agobia con facilidad. Muchas veces Hadley y yo nos levantamos y ella no esta en su cama, a veces ni una nota deja. Y vuelve semanas después, incluso una vez se fue un mes entero. Nosotras le decimos que no puede hacer eso sin avisarnos, pero ella quiere su libertad, no quiere depender de nadie y si alguien pretende que espere a hacer algo que ella quiere, dice que le cortas las alas. Ella siempre dice que quiere ser 'gen du voyage' toda su vida."
"¿Qué es eso?"
"En francés es 'gente de viajes'. Personas sin residencia fija que se pasan la vida de un sitio para otro."
No sabia que decir, Arabella nunca me lo había contado. Sabia que le gustaba viajar y había ido a bastantes sitios, pero no tanto como eso.
"Vivimos con el miedo de que un día se vaya y no vuelva." Me miró a los ojos y siguió. "Y tú también deberías tenerlo."
Necesitaba hacerle miles de preguntas ¿por qué? ¿Desde cuando? ¿Cómo lo hace? Pero justo cuando abrí la boca para hacerlo, Hadley llegó a la sala de estar.
"¡No las daba encontrado!"
Y cuando intentaba preguntarle de nuevo se abrió la puerta principal, dejando ver a la susodicha 'gen du voyage'.
"Hola chic- woho, que novio más guapo tengo."
Intenté sonreír, mientras oía la risa de Hadley y Mel (de la primera más que de la segunda, ya que esa última sonaba más bien fingida).
"¿Novio o león? Porque Dios mío, que pelos." Dijo Hadley, qué cabrona era y que bien me caía.
"¡Lo sé! ¡Parece una bola de pelo! Me encanta." Siguió mi novia mientras se acercaba.
"Um, hola sigo aquí."
Empezaron a reír y yo me sonrojé, Arabel vino junto a mí y me dio un beso en la frente.
"Vamos al baño, chu."
"¿Por qué?" Fruncí el ceño. "Ya me duché ayer."
"No seas tonto, vamos a bañar a Raemundo."
"¿Al loro? Pero si lo lavamos la semana pasada." Dije recordando el desastre de ese día: arañazos, miradas asesinas por parte del animal, salpicaduras, posterior limpieza de bañera... Un infierno.
"Raemundo es muy pulcro, le gusta lavarse todas las semanas." Empezó a caminar a su habitación. "Debe de estar durmiendo en mi habitación."
Y yo seguía preguntándome porqué un loro duerme en la cama de mi novia.
Me levanté suspirando, y cuando lo hice mi mirada se cruzó con la de Mel. Mostraba preocupación y yo le medio sonreí, cierto era que en el tiempo que llevaba con Ara me había hecho bastante amigo de esas dos pero también era cierto que no sabia como actuar ante eso. Y mucho menos decirle la verdad: que yo también tenía ese miedo ahora.
Así que opté por, únicamente, sonreírle. "Adiós."
"Adiós leoncito, haber si te cortas el pelo." Se despidió Hadley justo antes de que los dos y el loro entráramos al baño.

Empecé a reír sin poder evitarlo, recordar esas tardes sin preocupaciones, llenas de risa junto a ella, en el momento me hacían reír pero luego me torturaban. Cada vez que la recordaba era un paso atrás en la misión de olvidarla y eso solo me perjudicaba a mi. Pero tenía asumido que nunca conseguiría olvidarla por completo: un amor así queda grabado en el corazón por siempre, y en mi caso, también en la piel.
Negué con la cabeza mientras seguía comiendo, me había cansado de la comida precocinada del hospital así que me había ido a un café a por un chocolate y un bollo.
Lo que me había llamado la atención del lugar fue el cartel. El bar se llamaba café, lo cual no era muy original. Sin embargo si que era original el formato de su anuncio: utilizaba los elementos de calcio (ca) y hierro (fe) para formar el nombre. Era gracioso y te daba ganas de entrar solo por eso, supongo que por eso lo hicieron así.
"¿Ashton?" Una voz delante de mi hizo que quitase la vista de mi bollo de chocolate, que estaba a medias.
Me sorprendí al ver una conocida melena rubia, más corta de lo que recordaba y unas gafas que tampoco recordaba que llevaba. Su cara estaba pálida y su boca estaba entreabierta, haciendo notar que no me esperaba ahí.
"¿Melanie?" No me lo podía creer.

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