Bajé al Gran Comedor con tremenda confusión y un dolor de piernas espantoso ¡Tantos escalones para una simple chica de trece años! ¡Somos magos! ¡Podríamos volar, santo Slytherin!
«No puedes cambiar el destino, no puedes cambiar el destino». Empezaba a angustiarme, pero luego me pregunté ¿qué destino? No había nada escrito en piedra. ¿Y si mi destino era cambiar el destino?
Empujé la enorme puerta y divisé las habituales velas flotando por encima de los alumnos. Caminé apresuradamente por entre los pasillos de los comedores hasta llegar al lado de Draco. Lo impulsé un poco hacia un lado para ganar más espacio y, cuando por fin estuve sentada, recobrando mi energía, solté una gran bocanada de aire.
— ¡AHHHHHHHHHHHH! —se escucharon gritos muy agudos por todo el salón ¡Sin pensarlo, había apagado las velas flotantes! Todos nos hallábamos a oscuras y parecía que eran los de primero los que más entraron en pánico.
Casi al instante tuvieron que callarse, debido a que el profesor Dumbledore las encendió con su varita. Tenía una expresión indescifrable. ¿Sabría él que fui yo quien...? Ah, sí, lo sabía, puesto que me estaba mirando por encima de sus lentes.
— ¡SIRRAH! —respiró Draco con voz ronca, viéndome asustado.
— Oh, no me digas que tú... —cuando pude analizar su rostro encendido, estallé en carcajadas. Él se cruzó de brazos, rodando los ojos.
¡Había gritado cual niñita de primero!
— Ya cállate, Black —se metió una enorme cucharada de puré de papas en la boca, intentando ignorar mis lágrimas burlescas.
— ¿Quién podría reemplazarte? ¡¿Quién?! —continué bromeando, enojándolo más— . Ya, es jodiendo —besé su mejilla y me enderecé en mi puesto para cenar.
Fui una de las primeras en terminar mi comida, así que me puse de pie y me dirigí a la salida del Gran Comedor.
— Un paquidermo se bamboleaba sobre la tela de un artrópodo quelicerado —canté suavemente, meneando la cabeza— . Como veía que ésta ofrecía resistencia, fue a llamar a un correligionario...
— ¡WOOOOHH! ¡Soooy uun calamaaaar! —habló una voz forzosamente grave, agitando de cabeza mi dibujo de ayer frente a mis ojos.
Claramente era Ron.
— ¿En serio? Yo veo una Hydra..., un Cancerbero..., un Dragón... —esa era la voz de Hermione, quien ahora sostenía el pergamino en sus manos de la manera correcta. Ron la miró mal, arrugando su nariz.
— ¡Estás loca! —exclamó.
— ¡Claro que no! Mira: aquí están las cabezas y tiene alas y-
— "¡El iva ha incrementado un 15%! ¡Eso debería saberlo usted a la hora de pagar el agua!" —habló el dibujo con voz nazal, mientras su cola de basilisco oscilaba por todo el papel.
— ¡Y suena como un muggle! —Ron rechistó. Sin embargo, Harry y yo compartimos una mirada divertida.
— No importa —bufó el pelirrojo, pasándome otro papel— . Tienes que ver esto.
— ¡Wow! ¿Es un dibujo abstracto? —entrecerré los ojos para hallar la figura.
— No, es una carta de Hagrid —me informó Harry. Hice una mueca con mis labios. Estaba casi ilegible. Mi alegría cayó al subsuelo.
"Apelación perdida. La ejecución será a la puesta del sol. No se puede hacer nada. No vengan. No quiero que lo vean.
—Hagrid".
— Llevamos la capa invisible para ir a verlo —apuntó Harry, mostrándome el objeto entre los bolsillos de su túnica.
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Sirrah Black & el Prisionero de Azkaban | SBLAH #3
FanfictionSirrah Black ha sufrido las consecuencias de su desobediencia y, de mano de su madre y el director Dumbledore, encontrará verdades sobre su origen que presagian un futuro bastante turbulento. Sin lograr desligarse completamente de su familia, Sirra...
