Cap.2

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Aquel contacto visual que hizo estremecer a ambos chicos fue cortado por Jong Woon, que desvío su mirada hacia arriba al rodar sus ojos, sólo eso le faltaba, que lo atraparan mirando aquella bastarda función.

La luz se volvió a apagar y en cambio pequeñas luces que proyectaban figuras volvieron a llenar el escenario, otra música empezó de entrada, o más bien de salida, esas típicas canciones que ponen cuándo se despiden las "estrellas" del circo, y no se equivocaba. Ryeowook hizo una leve reverencia y tras una despedida de mano volvió a dar piruetas hacia atrás hasta desaparecer entre las cortinas iluminadas.

Jong no sabía el por que, pero su mirada no podía despegarse de las cortinas donde minutos antes había desaparecido el pequeño acróbata.

...
...

Ryeowook entró con una gran sonrisa al lugar donde estaban sus familiares preparándose para su número en la pista. Escuchar los aplausos que le dedicaban por el público le hizo saber que había validó la pena los golpes y esfuerzos que había hecho en sus ensayos. Llevaba toda su vida trabajando en el circo, ese era el negocio de su familia, pero la verdad es que pisar aquella pista y ver a las personas mirarlo fijamente no era nada fácil de hacer, los nervios y sentir su corazón salir siempre estaban presentes por temor a que su acto saliera mal, se equivoque en algún movimiento o sean criticados, aunque la crítica siempre iba a estar en las bocas de las personas, pues eran simples humanos y todos tenían derechos a equivocarse y dar su punto de vista.

Cuándo apenas tenía los cinco años fue cuándo empezó a actuar, se le conocía cómo "el niño de oro". Teniendo un cuerpecito tan pequeño su madre lo disfrazaba de muñeco payasito, salía con su hermano mayor Young Woon o "Kangin", conocido en el mundo del circo. Kangin era "mago" y payaso, que le hacia creer al público que estaba jugando con el "muñeco" doblándolo y tirándolo cómo si se tratara encerio de un verdadero muñeco hecho de felpa, abriendo las bocas de las personas que veían su actuación con gran sorpresa al revelar que ese muñeco era un pequeño y tierno nene de cinco añitos.

Ese nene ahora era un joven de diecinueve años, aunque muchos lo confundían con uno de quince por su altura, cuerpo y sobre todo por su rostro tierno. Desde niño siempre fue fan de las telas, jugaba a enredarse y mecerse en ellas, fue ahí cuándo su familia se dio cuenta que ya había descubierto su pasión y con los pasos de los años el pequeño fue creciendo en las alturas con ayuda de las telas y hasta la fecha no se cansaba de ellas, aveces pensaban que se creía tarzan. Contaban con cuidados obviamente, pues nuevamente..eran humanos y tenían que estar pendientes de lo que hacían si no querían estar en una tragedia, cómo en otros circos o actuaciones anteriores.

- muy bien hecho Wookie - sonrió al sentir la mano de su otro hermano mayor sobre su hombro - siempre nos sorprendes.

- muchas gracias Minnie, estoy seguro de que tú también lo vas a hacer increíble - respondió con un cálido abrazo - ¿ya vas a salir?.

- ahora están en una pausa para que los chicos pasen a vender los dulces y las lucesitas, después de eso es mi turno - contestó con un poco de nerviosismo.

- ah bueno - suspiró mirándolo - solo que por favor, por favor, ¡por favor Sungmin!, ten mucho cuidado, no te desconcentres y trata de equilibrarte, no voltees para nada tu mantente concentrado - Sungmin reía leve al ver la preocupación de su hermanito.

- Wookie voy a estar bien - dio un pequeño beso en su mejilla - no te preocupes, tú tranquilo yo nervioso, si me hechas porras me saldrá super bien.

- si Wookie - interrumpió el más grande de edad de todos los hermanos - tu acto ya fue y te salió excelente, Sungmin también se va a lucir cómo todos lo haremos y siempre lo hemos hecho - Sungmin asentía a las palabras de este.

El Circo Del Amor [YeWook] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora