No es nada lindo mudarse, dejar a tus amigos, tu escuela, tu hogar.
Bueno, creo que empezaré por presentarme, mi nombre es Maddison Brooklyn, pero odio ese nombre, así que me dicen Maddie, en fin, yo era la típica chica adolescente de 13 años de edad que vivía en San Francisco, hasta que tuve que mudarme a Houston, acepto que odié esa noticia, no quería mudarme, no quería dejar a mis amigos pero mamá consiguió trabajo en una empresa muy reconocida de aquí, así que aquí estoy, caminando por las calles de Houston, escuchando música y tratando de no pensar en que este diferente y raro lugar es mi nuevo hogar.
Volví a casa, desempaqué, tomé mis audífonos y mi laptop y puse música a volúmen alto para no escuchar absolutamente nada, sólo quería volver, no tenía ni un día en ese lugar y ya me quería marchar, definitivamente no quería estar aquí.
Mamá tocó la puerta de mi habitación, gracias a mis audífonos no la escuché.
-Maddie abre... Maddie... MADDISON BROOKLYN ABRE LA PUERTA!
-¡Ya voy!- Grité desde adentro una vez que la escuche.
-¿Cuántas veces debo decirte que odio que te encierres en tu habitación con esos aparatos? Mucho menos a ese volumen, ¡te sangrarán los oídos Maddie!
Las típicas charlas de mamá, es tan común escucharla cada día regañándome por la tecnología, cómo si yo la hubiera inventado.
Mañana, primer día en mi nueva escuela, espero que me vaya bien
6:00 am, suena el despertador, me levanto de mi cama como zombie, me arreglo y tomo mi celular, reviso un rato mis redes sociales e intento eliminar mis ansias de volver a la cama. Apenas y pude dormir anoche, estoy muy nerviosa.
-Maddie baja a desayunar- escucho decir a mi mamá desde el piso de abajo.
¡MIERDA! 6:43, ¡¡debo estar en la escuela en 13 minutos!! Aún debo desayunar y buscar mi nuevo salón.
Ni siquiera termino mi desayuno, tomo rápido mis cosas y le grito a Austin para que se apresure. ¿Se los había mencionado? ¿No? Pues tengo un hermano mayor, su nombre es Austin, él tiene 16 años, es 3 años mayor, es odioso y desgraciadamente, el que me lleva a la escuela.
6:52...
-¡¡AUSTIN BAJA YA, LLEGARÉ TARDE!!- Le grito desde el piso de abajo a mi hermano.
La casa era de locos, supongo que es por el primer día de escuela, no acostumbramos gritarnos a diario...
-Tranquila hermana, tenemos 8 minutos para llegar.- Dice muy calmado.
-Cállate y llévame, no puedo llegar tarde hoy, es mi primer día y debo dar una buena impresión- Digo mientras me subo al auto.
-Tranquila hermanita, todo saldrá bien.
Llegamos a la escuela, 6:58 en mi reloj, corro hasta entrar a la escuela, me topo con un grupo de chicos y sin querer le doy un golpe a uno de ellos así que me disculpo.
-Oh, disculpa es que tengo prisa, debo encontrar mi salón.
Él sólo sonríe y habla -Tranquila, si quieres te ayudo a encontrar tu aula.
Todos sus amigos se burlan de él y se alejan haciendo un par de bromas. Eran desagradables y no puedo evitar poner mis ojos en blanco.
-Bien pequeña, entonces... ¿vamos?- Insiste el chico.
-¿Qué? Ah... si, vamos.
Me había olvidado por completo de él, mis pensamientos estaban centrados en el grupo de chicos estúpidos que se habían burlado sólo por que intentó ser amable.
-Y bien, ¿cuál es tu aula?
-Aula 42- respondo simple.
Mientras caminamos él sólo me mira y sonríe, yo lo miro nerviosa.
¿Por qué me verá tanto? Me pierdo en su mirada cuando noto que está diciendo algo...
-¿Perdón, que decías?
-Creo que eres un poco distraída.- Ríe.- Preguntaba tu nombre, mi nombre es Dylan, ¿y el tuyo?
-Ah...mi nombre es Maddison, Maddison Brooklyn, pero todos me llaman Maddie.
Él sonríe, con esa sonrisa perfecta y dejando escapar esos pequeños hoyuelos a los costados de sus mejillas.
-Lindo nombre Maddie, ¿así que eres nueva?
-Si, me acabo de mudar de San Francisco, mi mamá consiguió trabajo y tuvimos que venir a Houston.
-San Francisco es muy hermoso, pero Houston también, si quieres te llevo a dar una vuelta hoy junto con mis amigos, mira, dame tu número y te llamo.
-De acuerdo.- le respondo mientras le doy un papel con mi número escrito.
Seguimos caminando, cuando llegamos al aula él me abre la puerta mientras me indica que éste es mi salón, le doy las gracias mientras sonrío y se va.
Tomo asiento en una butaca vacía al fondo, hay alumnos pero la mayoría están distraídos y no notaron que llegué.
Segundos después entra el profesor, da los buenos días y empieza a dar la clase, cuando nota mi presencia deja de hablar y me mira fijamente.
Maldita sea por favor no, no al frente.
-Clase, atención, tenemos una nueva compañera.- Me mira y hace una pausa.
-¿Podría pasar a presentarse por favor?
Suspiro. Una de las cosas que más odio es hablar en público, pero en fin, me levanto de mi asiento con la cabeza baja y camino al frente.
-Alumnos, silencio, escuchemos a nuestra nueva compañera presentarse.- dice el profesor.
-Bueno... Mi nombre es Maddison Brooklyn, yo vengo de San Francisco, tengo 13 años, y pues aquí estoy...- todos me miran, se escuchan murmullos y unas que otras risas, entro en pánico y vuelvo a mi asiento, siento como mis mejillas se calientan, o más bien, yo me acabo de convertir en un tomate.
-Bienvenida señorita Brooklyn, espero que se sienta cómoda en esta escuela.
Me limito a sonreír y a decir gracias, estaba muy nerviosa.
Termina la clase, de verdad que fue aburrida, me gustaba la literatura pero de verdad la clase era odiosa.
Me dirijo a mi casillero y reviso mi horario. Genial, biología...
Al entrar al salón de inmediato noto a Dylan hablando con una chica, me acerco, sonrío y saludo esperando a que él nos presente o algo así.
-Maddie, hola, quiero presentarte a Hanna, es una vieja amiga de la primaria, espero puedan llevarse bien.
La verdad es que la chica es muy linda, es un poco más alta que yo, es delgada de cabello castaño, y ojos color miel tirándole a verdoso.
Comenzamos a hablar de inmediato y me cayó bastante bien.
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Amor de destellos...
Teen FictionMaddison Brooklyn. 13 años, nueva ciudad, nueva escuela, nuevos amigos y sobre todo, nuevos cambios. ¿Alguna vez has tenido que mudarte por razones del trabajo de tus padres? Si, puede parecer horrible y nefasto tener que hacer nuevos amigos y dejar...
