Capítulo 11- El bosque

23 7 1
                                        

6:00 am
Lunes

Maldita sea, una semana más en ésta horrible escuela.

Mi horario de las primeras clases de hoy, era pésimo.

Literatura, informática, física y biología.

Todos esos maestros eran insoportables.

Tomo mis libros de mi casillero de mala gana y me dirijo al salón.
Era tan repugnante tener que ver a Dylan y a sus "amigos" en cualquier lugar a donde iba.

Las cuarto primeras horas fueron eternas.

Cuando por fin consigo escuchar la campana para salir, tomo mis cosas y salgo antes que todos.

Austin ya está afuera esperándome y al igual que cualquier día común y corriente, subo al carro y nos dirigimos a casa con la música a tope.

-Hola mamá.- La saludo dejando mi mochila en el sofá.

-Hola cariño, la comida está casi lista, si quieres ahorita te llamo.- Dice parada en la estufa.

-Sip, en un segundo bajo.- Respondo dirigiéndome a mi habitación.

Hoy fue un día bastante pesado, sonrió al ver mi cámara, pero mi felicidad termina al recordar lo que Mateo dijo anoche. Él estaba estudiando, y la cámara era una distracción en estos momentos. Tendré que pasar mi tarde en casa.

Bajo a comer, mi mamá había preparado empanadas de carne, no eran de mi agrado pero que mas da.

-Gracias mamá, estuvo muy rico.- Mentí, pero está bien.

Me retiro y subo de nuevo a mi habitación.
Me quedo parada un largo tiempo mirando todo, de hecho, mirando a la nada, pero los pensamientos no salían de mi cabeza, no querían callarse y mi mente me pedía a gritos que saliera de ahí.
Podía sentir cómo la habitación se tornaba oscura, podía sentir como me quedaba sin aire, mi cuerpo estaba tenso, quería huir pero no podía. Mis pies no se movían, no podía gritar, no podía mover ni un centímetro de mi. No podía hacer nada.

Tal vez pasaron minutos, y lo más probable es que si, pero parecieron horas.

Concebí moverme, pero de pronto ya estaba en el piso, llorando, sin lágrimas, y gritando, sin hacer ni el más mínimo sonido.

Dolía, pero no quería sentir nada.

Me limité a quedarme en el suelo, tirada y destrozada entre mis propias lágrimas.

¿Porqué?

Estar la mayor parte de la tarde con Mateo me distraía, pero éste día no fue así, no estaba conmigo, ni para mi.

Estaba sola, y no hablo de ese momento, yo estaba sola.

Tenía bastante tiempo viviendo en esa ciudad, sin embargo, no conocía a nadie, o mas bien, no tenía a nadie.

Si, conocía a Dylan, pero sigo buscando mis ganas de hablarle, o de comenzar de nuevo. Apenas y podía mirarlo en los corredores, y no me apetecía recuperar su amistad.

Quería amigos, tal vez como Hanna, pero en gran parte no.
Ella me apoyó muchas veces, pero también me dejó sola.

Yo quería amigos, amigos verdaderos.

Amor de destellos...Donde viven las historias. Descúbrelo ahora