Capítulo 4-Último día

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Me la pasé toda la tarde rogándole a mamá para que me dejara pasar estos últimos días con Hanna. No me importaba en realidad cuanto tiempo estuviera castigada después de que Hanna se fuera, sólo quería evitar cualquier castigo mientras ella permaneciera aquí.

Hanna se había vuelto demasiado especial para mí. Sentía que había algo que nos unía, teníamos muchas cosas en común y siempre me entendía y me comprendía ante cualquier situación. No quiero dejarla ir.
Después de horas convencí a mamá para que me dejara pasar todo el tiempo posible con Hanna. Me será muy difícil acostumbrarme a estar sin ella, sólo con Dylan.

Tomo mi celular, por suerte mi madre no se dio cuenta que descubrí su "escondite" así que usaré mi celular por lo menos hoy.

Decido llamar a Hanna para vernos.
Al principio no me contesta así que decido llamar otra vez hasta que por fin al tercer tono me responde.

-¿Hanna? Hola... ¿Estás en casa?

-Hola Maddie.- No se escuchaba muy bien. -Si, estoy en casa.

Frunzo el ceño por su tono de voz -¿Qué pasa Hanna? ¿Te encuentras bien?

-Maddie, estoy empacando, papá consiguió un vuelo a Georgia para mañana.

Aquí vamos de nuevo... Siento un horrible nudo en la garganta y cuelgo. Sé que las lágrimas están a punto de salir.
Maldita sea, Dylan y Hanna fueron las primeras personas que conocí en la nueva escuela y jamás terminaré de agradecerles por haberle hablado a esa rara chica nueva. Simplemente pudieron ignorarme como todos, pero no lo hicieron. Y eso, es de apreciarse, desde que comenzamos a hablar supe que era el inicio de algo grande (o al menos hasta que alguno de los tres se mudara...)

Una parte de mí me decía que si la amistad de verdad era como yo decía, sin importar la distancia, permaneceríamos unidas.
Pero mi otra parte me decía "estás loca", antes de mudarme no quería dejar a mis amigos y todos juramos que seguiríamos juntos a pesar de todo... hasta ahora no he recibido ni una llamada de ellos ni a mí me ha pasado por la cabeza buscarlos. Encontré grandes amigos aquí y me olvide por completo de San Francisco.
¿Y si a Hanna le pasaba lo mismo? Odiaba pensar que mi primera mejor amiga de verdad se iría. ¿Por qué nos tienen que suceder cosas buenas y al instante arrebatarnos ese tipo de cosas?

Seco mis lágrimas y me aproximo a su casa, no me quedaré de brazos cruzados cuando mi mejor amiga está a punto de irse.

Al llegar allá creo que es tarde para todo. Cajas y más cajas, y una Hanna sentada en la banca de la entrada.

Me acerco a ella y la abrazo, creo que lo hago más por mí, porque en realidad la que necesita ese abrazo soy yo. Quería aferrarme a ella, no podía dejarla.
Ya no puedo llorar, simplemente las lágrimas no salen, supongo que me debo acostumbrar a la idea de que Hanna se irá, y ahora sólo seremos Dylan y yo.

Pasamos la mayor parte de la tarde sentadas en aquella banca, sin charlar, sólo ella, yo, y el sonido de los árboles moviéndose con el viento. A medida que oscurecía, el clima se iba tornando más frío así que decidimos entrar. Los padres de Hanna no notaron nuestra presencia, o eso creo.

"No podemos irnos en la mañana" "estás loco" "por supuesto que no"
Eran las pocas palabras que se alcanzaban a escuchar desde la cocina hasta la puerta, eran gritos, a veces de parte de su madre, a veces por parte de su padre.

Amor de destellos...Donde viven las historias. Descúbrelo ahora