-¡MADDIE! ¡¡MADDISON!!- Escucho unas voces familiares desde mi ventana, ¿Qué ya no puedo dormir en mi propia casa sin interrupciones?
Me levanto y me acerco a ver de qué se trata. Hanna y... ¿Dylan? Sigo en pijama pero sólo sujeto mi cabello con una cola de caballo alta y salgo.
-Buenos días Bella durmiente.- Dice mamá desde la cocina.
-Buenos días.- respondo simple.
-Maddie, afuera hay un chico y una chica gritando tu nombre desde hace un buen rato, creo que son con los que te vi hablando ayer en la salida de la escuela.
Definitivamente si, que buena impresión le acaban de dar mis amigos a mamá, el llegar a gritar a mi puerta y ventana mucho antes de las 6:00 de la mañana, no es algo muy normal que digamos.
Abro la puerta y de inmediato escucho sus risas. Lo había olvidado... sigo en pijama.
Los dejo pasar y les indico que tomen asiento mientras subo a mi habitación a cambiarme. Tomo mi bolso, mi cargador y mi celular. Escucho cómo mamá grita y me apresuro a bajar.
La verdad ni siquiera entendía que hacían Dylan y Hanna aquí, tampoco tenía idea cómo habían descubierto dónde vivía.
Cuando termino de bajar las escaleras me encuentro con mamá, Austin y mis dos amigos raros desayunando todos juntos... Sólo fui a cambiarme, ¿cómo pasó esto?
-Mmm... ¿buenos días?- digo algo dudosa, no es algo usual encontrar a mi familia desayunando con mis amigos que conocí hace 24 horas y pico.
-¡¡Hola Maddie!!- Me saluda Hanna, jamás la había visto así... (y por jamás, me refiero a ayer) tenía muy poco conociendo a estas dos personas raras y lindas pero en verdad parecían años, como si los conociera desde hace muchísimo tiempo.
Me acerco a la mesa y tomo asiento, todos me miran y yo sigo pensando que esto es raro... Después de un tiempo decido levantarme -Creo que es tarde, deberíamos irnos, adiós mamá, adiós Austin.- Digo con rapidez mientras levanto a Hanna y a Dylan de la mesa quienes aún no han terminado su desayuno.
-¿Qué rayos pasó ahí adentro?- pregunto apenas hemos salido de casa.
Y si, lo que me pareció raro es ver a Hanna hablando con mamá sobre diferentes tipos de estambre y telas para bordar y Dylan con Austin hablando sobre ardillas... eso, no es normal.
-Nena relájate, tu familia es muy linda.- Dice Dylan simple dando a relucir esa linda sonrisa.
-Tu mamá es asombrosa.- Dice Hanna aún sin parar de sonreír.
-Como sea... vámonos, llegaremos tarde.- Digo aún recordando lo qué pasó ahí dentro. Jamás pensé que Hanna hablaría alguna vez con mi mamá de tela o estambre y no pensé que encontraría a Dylan hablando sobre ardillas en mi sala comedor...
Entramos a la escuela y lo normal. Chicos y chicas hablando en los casilleros, otros coqueteando y uno que otro besándose... o debería decir, ¿tragándose?
A la primera hora gracias al cielo nos toca Química, odio la materia pero nos toca a los tres juntos y esa es una ventaja.
Nos dirigimos al salón y nos sentamos juntos como de costumbre, yo al frente de ellos debido a que mi estatura no favorece mucho para estar atrás...
No dejamos de hablar en toda la clase cuando escucho al profesor gritar nuestros apellidos.
Genial, el maestro nos había escuchado hablar.
-¿Me pueden explicar de dónde tanta gracia? A ver, cuéntenos el chiste para reírnos nosotros también.- Sus gritos se quedan en el aire y nadie le responde. -¿Nadie me piensa explicar? Entonces acompáñenme.- Dice nuevamente el maestro.
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Amor de destellos...
Teen FictionMaddison Brooklyn. 13 años, nueva ciudad, nueva escuela, nuevos amigos y sobre todo, nuevos cambios. ¿Alguna vez has tenido que mudarte por razones del trabajo de tus padres? Si, puede parecer horrible y nefasto tener que hacer nuevos amigos y dejar...
