Capitulo 25: el chivatazo

32 5 0
                                        

-Despierta, ya es hora- me gritó Derek desde el baño.
Me levanto de la cama y miro la hora, las 10.
Perfecto.
Me meto en mi vestidor y miro la ropa.
Y veo el conjunto perfecto.

Empiezo a vestirme y cuando acabo me miro frente al espejo

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Empiezo a vestirme y cuando acabo me miro frente al espejo.
En ese momento Derek sale del baño y le veo en el espejo, está mirándome.
-¿Voy bien?
El pasa su mirada por mi cuerpo y después suspira.
-Si.
Asiento y me meto al baño, tengo que lavarme los dientes y maquillarme.

Al cabo de 30 minutos los dos salimos de casa, el con traje y yo con mi conjunto.
Esta vez conduce Derek.

Al final llegamos y la gente está haciendo cola para entrar.
Salgo del coche con Derek y los guardias que hay en la entrada ya nos han reconocido, así que nos dejan entrar.
Cuando entro las únicas personas que están dentro son las camareras.
Dejo a Derek sentado y me voy con las camareras, les digo que vengo de parte del jefe y me tratan como una más.
Las 12 de la noche y la gente empieza a entrar.
Al cabo de 30 minutos, está lleno.
Empiezo repartir las bebidas y a coger pedidos.
Hasta que veo que la puerta de la entrada se abre para dar paso a 6 hombres trajeados.
Estos miran a todos los lados.
Derek, que ya sabe que tiene que hacer, se les acerca y empieza a hablar con ellos, hasta que les ofrece ir a una sala privada.
Pasan 3 minutos desde que han entrado y es mi hora de entrar en juego.
Entro a la sala privada y todos están sentados en un sillón.
-Buenas noches señores- sonrío- ¿que desean?
Todos me miran y recorren mi cuerpo con la mirada.
-Tráenos una botella de champán y otra de licor, las mejores que tengas- interviene un señor viejo y gordo.
Asiento y salgo de la habitación.
Cojo las dos botellas más caras que hay y entro a la habitación, de nuevo.
-Aquí tienen- colocó las botellas en el centro de la mesa, con varios vasos-¿Algo más?
-Ibrahim nos prometió diversión y espectáculo y por aquí no veo nada parecido- dice uno.
Mierda, las chicas.
-Claro, en un momento vienen- contesto- si me disculpan, voy a buscarlas.
Salgo de la sala privada y voy a por las chicas.
Entro a sus habitaciones y les digo que me sigan, me hacen caso.
Salimos en fila india, todas con una sonrisa para que nadie sospeche.
Al final llegamos a la habitación y antes de entrar suspiro.
Todas pasan a la habitación y ya saben lo que tienen que hacer.
-Bienvenidas chicas- dice uno.
Todas se van hacia ellos, unas se sientan en sus piernas y otras se ponen detrás a darles masajes.
A Derek también se le acercan y casi lo saco de ahí pero es trabajo, así que salgo de la habitación para que sigan hablando.

Pasan 3 horas y nadie sale de ahí, así que decido entrar por mi cuenta.
Faltan hombres y chicas, tan solo queda Derek y otro señor más, estos están borrachos y las chicas que los acompañan también.
Me acerco a Derek y le susurró al oído:
-¿Donde están los demás?
El me mira y sonríe.
-Ya sabes, dandole al tema- ríe.
Mierda.
Me alejo de el y el otro señor que estaba ya no está, también se ha ido con las chicas.
En esta habitación solo quedamos 3 chicas, Derek y yo.
Las tres chicas que no son tontas siguen al rededor de Derek.
-A ver, aire- grito- apartaros de el.
Ellas me hacen caso y se van a una esquina de la habitación.
Me dirijo a Derek.
-Tenias que emborracharlos a ellos, no tu.
Derek me mira y sonríe.
-Ven aquí, nena- toca el asiento de su lado.
Niego.
-No, tu trabajo aquí está hecho. Quédate aquí quieto, en 10 minutos vuelvo.
-¿Con ropa o sin ropa?- pregunta con voz seductora.
-Con ropa, imbécil- le contestó de mala gana.
Miro a las chicas.
-Vosotras, seguirme- las saco de la habitación y las llevo a la suya.
Ahí se quedan hasta nueva orden.
Vuelvo a la sala privada y Derek ya no está sentado, mierda.
-¿Donde mie.....- grito pero no acabo de decirlo.
Alguien a cerrado la puerta, está detrás mío y ha tapado mis ojos y mi boca.
-Vamos gatita, juguemos- es Derek.
Le doy un codazo en su estómago y me suelta.
-¡¿Como que gatita?!- protesto- no soy un puto animal, tan solo estás así porque esas zorras te han estado calentando.
Veo como se retuerce del dolor.
-Solo quiero estar contigo, hace mucho que no lo...- le interrumpo.
-Ya, pues creo que no es el momento ni el lugar.
Me mira con cara de odio y se recompone de mi golpe.
-Pues si no me das tu lo que quiero, supongo que me tendré que buscar a otras.
Le miro a los ojos y apoyo mi peso en un pie.
-Haz lo que te de la gana pero luego no quiero lamentos.
Dicho eso salgo de la habitación y le dejo ahí.

Empezar de cero Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora