Después de que su novio David muriese por el narcotráfico, Nina decide irse a Nueva York, allí conoce a Derek, empiezan una historia de amor.... Pero su pasado vuelve a ella
-Despierta, ya es hora- me gritó Derek desde el baño. Me levanto de la cama y miro la hora, las 10. Perfecto. Me meto en mi vestidor y miro la ropa. Y veo el conjunto perfecto.
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Empiezo a vestirme y cuando acabo me miro frente al espejo. En ese momento Derek sale del baño y le veo en el espejo, está mirándome. -¿Voy bien? El pasa su mirada por mi cuerpo y después suspira. -Si. Asiento y me meto al baño, tengo que lavarme los dientes y maquillarme.
Al cabo de 30 minutos los dos salimos de casa, el con traje y yo con mi conjunto. Esta vez conduce Derek.
Al final llegamos y la gente está haciendo cola para entrar. Salgo del coche con Derek y los guardias que hay en la entrada ya nos han reconocido, así que nos dejan entrar. Cuando entro las únicas personas que están dentro son las camareras. Dejo a Derek sentado y me voy con las camareras, les digo que vengo de parte del jefe y me tratan como una más. Las 12 de la noche y la gente empieza a entrar. Al cabo de 30 minutos, está lleno. Empiezo repartir las bebidas y a coger pedidos. Hasta que veo que la puerta de la entrada se abre para dar paso a 6 hombres trajeados. Estos miran a todos los lados. Derek, que ya sabe que tiene que hacer, se les acerca y empieza a hablar con ellos, hasta que les ofrece ir a una sala privada. Pasan 3 minutos desde que han entrado y es mi hora de entrar en juego. Entro a la sala privada y todos están sentados en un sillón. -Buenas noches señores- sonrío- ¿que desean? Todos me miran y recorren mi cuerpo con la mirada. -Tráenos una botella de champán y otra de licor, las mejores que tengas- interviene un señor viejo y gordo. Asiento y salgo de la habitación. Cojo las dos botellas más caras que hay y entro a la habitación, de nuevo. -Aquí tienen- colocó las botellas en el centro de la mesa, con varios vasos-¿Algo más? -Ibrahim nos prometió diversión y espectáculo y por aquí no veo nada parecido- dice uno. Mierda, las chicas. -Claro, en un momento vienen- contesto- si me disculpan, voy a buscarlas. Salgo de la sala privada y voy a por las chicas. Entro a sus habitaciones y les digo que me sigan, me hacen caso. Salimos en fila india, todas con una sonrisa para que nadie sospeche. Al final llegamos a la habitación y antes de entrar suspiro. Todas pasan a la habitación y ya saben lo que tienen que hacer. -Bienvenidas chicas- dice uno. Todas se van hacia ellos, unas se sientan en sus piernas y otras se ponen detrás a darles masajes. A Derek también se le acercan y casi lo saco de ahí pero es trabajo, así que salgo de la habitación para que sigan hablando.
Pasan 3 horas y nadie sale de ahí, así que decido entrar por mi cuenta. Faltan hombres y chicas, tan solo queda Derek y otro señor más, estos están borrachos y las chicas que los acompañan también. Me acerco a Derek y le susurró al oído: -¿Donde están los demás? El me mira y sonríe. -Ya sabes, dandole al tema- ríe. Mierda. Me alejo de el y el otro señor que estaba ya no está, también se ha ido con las chicas. En esta habitación solo quedamos 3 chicas, Derek y yo. Las tres chicas que no son tontas siguen al rededor de Derek. -A ver, aire- grito- apartaros de el. Ellas me hacen caso y se van a una esquina de la habitación. Me dirijo a Derek. -Tenias que emborracharlos a ellos, no tu. Derek me mira y sonríe. -Ven aquí, nena- toca el asiento de su lado. Niego. -No, tu trabajo aquí está hecho. Quédate aquí quieto, en 10 minutos vuelvo. -¿Con ropa o sin ropa?- pregunta con voz seductora. -Con ropa, imbécil- le contestó de mala gana. Miro a las chicas. -Vosotras, seguirme- las saco de la habitación y las llevo a la suya. Ahí se quedan hasta nueva orden. Vuelvo a la sala privada y Derek ya no está sentado, mierda. -¿Donde mie.....- grito pero no acabo de decirlo. Alguien a cerrado la puerta, está detrás mío y ha tapado mis ojos y mi boca. -Vamos gatita, juguemos- es Derek. Le doy un codazo en su estómago y me suelta. -¡¿Como que gatita?!- protesto- no soy un puto animal, tan solo estás así porque esas zorras te han estado calentando. Veo como se retuerce del dolor. -Solo quiero estar contigo, hace mucho que no lo...- le interrumpo. -Ya, pues creo que no es el momento ni el lugar. Me mira con cara de odio y se recompone de mi golpe. -Pues si no me das tu lo que quiero, supongo que me tendré que buscar a otras. Le miro a los ojos y apoyo mi peso en un pie. -Haz lo que te de la gana pero luego no quiero lamentos. Dicho eso salgo de la habitación y le dejo ahí.