Dieciocho.

14.2K 1.3K 721
                                        

– Louis... Tengo que decirte algo...– Suspiró– Sé que es muy extraño, y eres mi mejor amigo así que espero que puedas entender, si te incomoda o te molesta, está bien, y no quiero la verdad incomodarte, eres mi amigo y, no sé cómo decirlo, pero... Soy gay.– Sonrió ingenuamente– Sí, lo sé, apuesto a que no lo pensabas venir, hasta yo me sorprendí, créeme– Rió– pero, lo más gracioso es que, me gustas– En su garganta se formó un nudo– Estoy totalmente enamorado de ti. Desde los trece años. Síp. Lo dije.

Dios, eso sonó verdaderamente patético.
Harry decidió llegar caminando a la casa de Louis, así tendría tiempo en planear su declaración. Estaba nervioso, de hecho, sentía que su camiseta estaba pegada a su espalda por el sudor.
Cuando menos lo pensó, ya estaba al frente de la puerta del pequeño.

Timbró, y con el corazón en la mano, se obligó a actuar normal cuando su amigo le abrió la puerta.

(...)

– ¿Qué te pasa?– El ojiazul observó confundido a su amigo.

– ¿Qué?– El rizado parpadeó rápidamente, saliendo de su trance.

– Has estado mirándome fijamente los últimos diez minutos, ¿tengo algo en la cara?– Louis dijo con el ceño fruncido.

– No– Harry dijo sin cuidado. No se había dado cuenta de que miraba a Louis todo este tiempo.

– Hoy has actuado muy extraño– Louis dijo en tono de burla. Harry apretó sus labios de los nervios que tenía. "¡Ahora! ¡Dilo ahora!" Su cerebro lo impulsaba a soltar todo ahora, le enviaba imágenes de Niall siendo el capitán de equipo, generando numerales derrotas a su equipo, pero Harry simplemente no respondía– ¿Te ocurre algo, Harry?

Sí, me gustas.

– Los exámenes son la próxima semana, yo... Estoy nervioso. Solo eso.– Harry solo dijo eso, luego volteó la mirada y se dispuso a leer todo lo que tenía aquel libro de Historia.

– No tienes que estar nervioso, Harry. Los aprobarás todo, créeme– Louis se acercó a Harry y puso su mano en su espalda, dándole ánimos.– Recuerda que yo fui tu maestro– Louis dijo con un tono de voz más suave, haciendo estremecer a Harry.

– Tengo suerte– Bromeó Harry.

Louis solo sonrió– Sabes que siempre vas a contar conmigo, ¿cierto?– Soltó de la nada. Harry sentía la cálida mano de su amigo en la espalda, se sentía bien, así que lo miró, y vio como los ojos de Louis estaban mirándolo fijamente.

– Lo sé– Dijo mientras pasaba su lengua sobre sus labios. Tenía que decirlo ya. Tenía que confesarlo ahora, o no podría hacerlo nunca.

– Y yo sé que puedo contar contigo– Dijo Louis– Sé que estarás para mí siempre.

– ¿A qué viene todo esto?– Harry frunció el ceño, aunque sonreía por las hermosas palabras que su amigo acababa de decir.

– Necesito tu ayuda– Louis sonrió ampliamente. Se alejó de Harry para tener una mejor visión de su cara– ¿Adivina quien tiene una cita con la increíble líder de las porristas?

La sonrisa de Harry desapareció dramáticamente, su corazón se detuvo por un segundo y sintió como la sangre bajaba de su rostro. No podía hablar, se sentía tan avergonzado. Estuvo a punto de confesarle todos sus sentimientos a Louis, y lo habría arruinado todo. Habría jodido su amistad. Habría sufrido el peor rechazo de toda su vida.

– ¿Harry?– Louis preguntó curioso, al ver la horrible expresión de su amigo– ¿No dirás nada?

Harry lo miró a los ojos. Pudo ver lo feliz que estaba. Estaba orgulloso de sí mismo, lo había logrado, había conseguido una cita con una chica por primera vez. Su garganta estaba seca–... Mierda.

La boca de Louis se abrió un poco, pero no dijo nada. Harry lo notó, no fue muy amable.

– ¡Mierda, Louis!– Gritó eufórico– ¡Eso es increíble!– Se levantó del asiento y pasó sus manos por su cabello.

– ¡Lo sé!– Gruñó y se levantó también. De repente abrazó a Harry por los hombros y lo palmeó varias veces– ¡Te quería decir hace horas pero estabas con esa jodida cara de culo!– Se rió– Sé que te preocupan los exámenes y no debería molestarte con esto ahora, es una estupidez– Se alejó de su amigo, quien tenía una muy forzada sonrisa en la cara. Sentía sus mejillas acalambradas y no parpadeaba, lo que hacía que sus ojos se vieran rojos y extraños– Necesito que me ayudes, ¡aconséjame! Necesito saber todo acerca de las citas; que decir, que hacer, cómo hacer que me bese, ¡todo!– Caminaba de lado a lado por toda la habitación, moviendo las manos mientras hablaba. Este era probablemente el mejor momento de su vida.– ¿Y quién mejor para que me aconseje? ¡Harry Styles! ¡El maldito amo con las mujeres!

Harry sintió sus ojos lagrimear. Estaba apunto de llorar como un niño. Porque era así como se sentía, un pequeño niño el cual acababa de ver su mayor sueño romperse.
Estaba roto.

Looking For Him. | L.SDonde viven las historias. Descúbrelo ahora