N/A: como ya empieza el colegio otra vez *inserte gritos de los condenados a las puertas del infierno*, ya es hora de organizarse. Publicaré un sólo capítulo a la semana de esta novela, los sábados por la tarde(hora española). ¿Lo malo? Que no tengo tiempo a más. ¿Lo bueno? Que será largo, porque tendré muchos ratitos libres entre sábado y sábado para ir escribiendo.
Lo siento por no poder ser más activa, pero me temo que no me va a dar para más.
Besos y saludos os quiere demasiado!
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-¿Cómo demonios has entrado?
Gideon sacó la cabeza de debajo de la almohada y se incorporó de golpe, pasándose una mano por el pelo.
-¡Lo siento! Me dormí, no era mi intención, sólo quería hablar contigo sin causar el apocalipsis ahí abajo... después de que...-Xemerius se reía, y yo le debía de estar mirando con una expresión indescriptible, aún dudando entre el bajar a la cocina y pegarle un sartenazo en a cabeza por el susto y el reírme de su cara mientras tiraba de la colcha para quitarle las arrugas y se sentaba en el borde de la cama.
-Déjame adivinar. Tengo que ponerle un seguro a la ventana.
-Dudo mucho que el conde sea capaz de trepar dos pisos por un árbol, al fin y al cabo, no es precisamente...Ejem...Joven. Pero es posible.
Se frotó la nuca, signo que ya reconocía como de incomodidad.
-Al menos es bueno que Charlotte no te ha visto, sigue increíblemente tensa...
-En un síndrome premenstrual perpetuo, me atrevería a decir-comentó Xemerius.
-No sé qué hacer con ella, nunca la había visto así, he hablado con ella varias veces y le he dicho que...Bueno, ella es la que tiene buena suerte, ¿no?
-Cierto, no tiene un conde psicótico pegado al culo-comenté. Gideon parecía muy triste al hablar de Charlotte, y tal vez algo más... Me forcé a alejar esos pensamientos.
-La verdad es que si ella hubiera sido el rubí no tendría ese problema. Estaría muerta.
Suspiré.
-Encima debería agradecérmelo...Que gentuza tan desagradable y desagradecida encuentras por el mundo estos días...Se está más agusto en el siglo pasado.
Me senté a su lado en la colcha.
-¿Y qué te ha empujado a...trepar el árbol famoso?
-Me gustaría decir que sólo el deseo de verla, milady, pero me temo que mi hermano quería pasar tiempo de calidad a solas con una dama que ambos conocemos bien...
Solté una risita.
-¿Así que soy su plan B, milord? Qué lástima, estaba convencida de que me tenía en más alta estima que a su hermano...
-Esto se pone pegajoso... Iré a leer sobre el vampiro Xavier y su bello nuevo ligue, sorprendentemente, son menos pastelosos que vosotros...
-Un caballero siempre sabe cuando ser decoroso y salir de un lugar.
-Oh, no sabía que trepar árboles dentro de cuartos de damas fuera algo decoroso.
-Oh, eso es culpa tuya y de esa manera que tienes de hacerme no querer ser decoroso.
Mi mente a se había acostumbrado tanto a la presencia de Xemerius que creí oír su carcajada rasposa incluso cuando él no estaba, y me costó no decirle a Gideon el comentario irónico que mi subconsciente me acababa de sugerir para devolverle el beso. O bueno, tal vez no me costó tanto como quise hacerme creer a mí misma; era Gideon, y su boca causaba maravillas sobre la mía.
Con cuidado, rodeando mi cintura con fuerza, tiró de mí para sentarme a horcajadas sobre él, haciendo que se me escapara un gemido, y empezáramos a besarme más apasionadamente aún. Y aún más cuando le empujé con menos delicadeza de la planeada hasta que apoyó la espalda en la cama. Un pedacito de mi mente se planteó si había cerrado la puerta con llave, y tras comprobar que sí, procedió a desconectarse por completo.
...
Estaba en las nubes cuando-de nuevo, para variar, maldita fuera su estampa,- Gideon se separó de mí, sonrojado, labios hinchados y pelo revuelto, y me dio un beso en la nariz antes de dejarse caer hacia un lado.
-Demonios, cada vez me cuesta más separarme de ti-susurró con voz ronca. Yo fruncí el ceño. Mi duda no era por qué le costaba más, sino por qué demonios sentía la necesidad de hacerlo. Me medio incorporé y le miré, entre avergonzada y ofendida, y hice acopio de fuerzas ara hablar, ya que, de nuevo, había mutado en pudin.
-Quiero hacerlo bien-susurró como explicación antes de que yo abriera la boca, mirando mis labios y pasándome un dedo con suavidad por la línea de la mandíbula.-Eres especial, así que quiero hacerlo especial. No sé si tiene sentido-dijo abochornado, y se incorporó de golpe, recolocándose la ropa y alejándose de mí demasiado rápido. Me dio frío y el senté, mientras los circuitos de mi mente iban reconectándose lentamente. Me esforcé por hacerme esperar a que estuvieran todos conectados antes de tomar ninguna decisión precipitada.
-Debería irme-dijo. -Te veo mañana-y agarró su chaqueta de mi silla, se le puso y salió por la ventana. Yo, que aún era medio pudin-medio humana, me quedé sentada en mi cama revuelta, tratando de sumar dos y dos, y me quedé allí hasta unos minutos más tarde, cuando Xemerius entró.
-Uy, no tienes buena cara. ¿Qué te dije acerca de irte al pajar demasiado deprisa?
-No hemos ido al pajar, Xemerius.
-Claro que no. Venga, ánimo-y me dio un abrazo húmedo. Yo no dije nada más, y me limité a quitarme la blusa, la falda y los calcetines del uniforme y, directamente en ropa interior, meterme en la cama.
...
Sabía que era un sueño, pero eso no un a evitar que siguiera esos instintos extraños que tienes en la sueños, ni mucho menos iba a hacer que me despertara antes. De todos modos, no era antes desagradable. Sólo iba corriendo por unos prados que reconocí como un lugar cercano al cottage en Escocia donde solíamos pasar las vacaciones de invierno. Cuando, al rato de perseguir pájaros corriendo sin cansarme, me di cuenta de hacia donde iba, el sueño dejó de ser tan agradable.
Me dirigía directamente a un acantilado que, aunque no demasiado alto, la caída iba a ser desagradable.
Intenté girar, ir en otra dirección, pero nada funcionaba. El suelo estaba pastoso, notaba el corazón en los oídos y tenía una sensación de agobio horrible. Un pájaro más grande pasó casi rozando mi coronilla y vi que llevaba un reloj de bolsillo sobre el plumaje negro, como si fuera un traje. Y estaba a punto de dar las doce.
Cuando empezaron a dar las campanadas en el reloj del pueblo, salté del acantilado. Vi como el suelo se acercaba cada vez más deprisa, y tratar de despertarme no hacía ningún efecto. Cerré los ojos con fuerza, mirando el aire a mi alrededor, cortante. De pronto, noté como empezaba a subir, y abrí los ojos. Me había transformado en un pájaro enormemente, negro, con las plumas brillantes y lustrosas, y volaba alejandome del fondo del acantilado, de la colinas y del pueblo, cuyas campanadas sonaban cada vez más distantes.
Revoloteé feliz,ascendí, descendí, y hice un par de piruetas y, cuando me acansé, decidí volver a mi cuerpo. Entonces me di cuenta de que no podía, de que me había transformado en cuervo para siempre, de que no había salida y que estaba atrapada en el interior del pájaro para siempre.
Intenté gritar para pedir ayuda, pero lo único que salió de mi pico fue un graznido.
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DIAMANTE (remastered)
FanfictionGideon me miró, serio, como asustado de mi reacción. Y luego habló. -Gwenny, el conde se ha escapado. Y eso sólo destruyó un pelín las reformas que estaban teniendo lugar en mi interior desde la semana pasada. Claro, entrar en una secta de pseudocie...
