Me desperté cuando la ligera claridad detrás de mis párpados se hizo más intensa. Me acomodé un poco con lentitud, disfrutando de la agradable sensación de despertarse sin despertador, o mi madre o Caroline saltándome encima, o la voz de Charlotte insistiendo que íbamos a llegar tarde por mi culpa detrás de la puerta.
Sentía las sábanas suaves a mi alrededor, limpias, suaves y con olor a lavanda, como las de un hotel. Desde luego, no eran las de mi casa. Abrí los ojos lentamente, viendo la cara durmiente de Gideon a mi lado sobre la almohada, los ojos cerrados y el pelo en la cara, una grisácea sombra de barba en la mandíbula y el pelo en la cara, aplastado por una zona y hacia arriba por la otra. Sonreí al verle tan inocente, sintiendo sus manos en mi cintura y una pierna enredada con las mías.
-Vaya vaya, señorita, espero que no quiera ir al baño, porque si debajo de las sábanas estáis tan enredados como parece, te va a costar salir sin tropezarte.
Hice una mueca, pero no podía decir que Xemerius no tuviera razón.
-Los Vigilantes ya se están moviendo. Los que no llevan en pie toda a noche, eso es. ¿No crees que es hora de salir del pajar?
Puse los ojos en blanco. ¿Qué demonios le pasaba a esa gárgola con los pajares? Cualquiera diría que, en vez de provenir de una iglesia, venía del tejado del granero de un granjero muy rico.
-Gwenny-susurró Gideon. Le miré, y le vi abrir los ojos sonriendo antes de acercarse un poco más a mí, acurrucándose como un niño pequeño y cerrando los ojos de nuevo. Xemerius empezó a reírse.
-Creo que deberíamos ir preparándonos para salir ahì fuera. Nos espera un día largo...
-Cinco minutos.
-"Al menos uno de nosotros tiene que tener la cabeza fría, ¿no era?-dije, pero me acurruqué un poco más contra él, haciendo que Xemerius bufara y saliera revoloteando del cuarto.
-Son sólo cinco minutos...
Aquello era muy nuevo. Ver a Gideon tan...desnudo de su pose habitual era extraño, y a la vez muy agradable. Tenía su pelo haciéndome cosquilla es la barbilla y su respiración en mi cuello, y al pie de la cama individual yacía la camisa de papá que le había dado Grace, que se había quitado para evitar que mi cara quedara permanentemente marcada con los botones. Lo que no me explicaba era cómo había sido capaz de dormir con los vaqueros, estos son conocidos por lo dura que es la tela. Al menos era domingo y no llevaba el uniforme de la escuela, con esa espantosa falda de lana que picaba a la que Madame Rossini le tenía tanta manía, hubiera sido incapaz de dormir con eso puesto.
Gideon seguía acariciando pequeños círculos en la parte baja de mi espalda, entre la cintura del pantalón y la camiseta, igual que había hecho anoche cuando entró en la habitación a ver si me encontraba bien. Y no me encontraba bien, pero tampoco estaba en estado de shock como probablemente se esperaba. Al final nos habíamos quedado hablando, nos habíamos besado, habíamos hablado más y, cuando Gideon se estaba levantando para irse le pedí que se quedara. Y así habíamos dormido, hechos una bolita cubierta de mantas en la cama individual-bastante estrecha, por cierto- de Temple. Nada de pajares, por mucho que Xemerius pensara lo contrario.
Gideon rodó hacia su lado de la cama y bostezó.
-¿Dónde vas?-me quejé al verle incorporarse y estirarse.
-Dijiste cinco minutos, ya han pasado cinco minutos.
Enterré la cabeza en la almohada.
-Esta es la peor pesadilla de cualquier estudiante. Su profesor psicótico no le da vacaciones.
Gideon se acercó, me uitó la amohagada de la cabeza con delizadeza y me dio un beso en la mejilla, terminando de abrocharse la camisa.
-Te veo en el comedor.
-La mayoría de profesores no viajan en el tiempo ni intentan matarte.
-Buen punto, Xemerius, buen punto.
Volví a enterrar la cabeza en la almohada.
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1912 era tan bonito como siempre, aunque empezaba a tenerle manía. Siempre que íbamos era para algo malo: o estar a punto de volarle los sesos a mi madre biológica, o crear un plan que no acabe con nuestras vidas o, en este caso, desatar la furia de Paul hacia los Vigilantes, probablemente. Y causar un tsunami de palabras en Lucy, que quien sabe hasta cuando duraría, ella era aún peor que yo.
-Espero que Paul no me eche la culpa. Ya le caigo bastante mal por quererte...
Miré a Gideon, sujetando su mano. Estábamos frente a la puerta de la casa de Lady Tilney, donde mis padres estaban viviendo temporalmente, y aún no habíamos encontrado las fuerzas para llamar a la puerta.
-Creía que el problema era quevyo te quiero a ti, no al revés. Y...
De repente estaba en los brazos de una criatura delgada y de espeso pelo rojizo que me cubría toda la cara y hablaba en mi oído. Sin parar. Tsunami de palabras número uno.
-...tan preocupados, menos mal que estáis bien, es increíble lo mal que, de verdad que es inimaginable, creo que él debe de...
Ni siquiera tenía sentido. Lucy dio un paso atrás, y Paul también me abrazo, aunque fue un abrazo mas corto, sin pelo en la cara, manos temblorosas ni torrente de palabras.
-Íbamos a llamar ahora mismo.
-Lucy lleva mirando por la ventana toda la mañana esperando abqje llegarais... Cuando os ha visto fiera ha saltado del sofá con tantobímpetu coló si fiera en vaqueros. ¡Os puedo decir que he visto el vestido partido por la mitad, o su cabeza incrustada en el suelo! Pero pasad, tenéis que contarnos como os fue.
-Bueno-empecé, mirando preocupada a Gideon. Le di mi chaqueta a Mr Millhouse, el mayordomo psicótico que nos había perseguido con una pistola unas tres semanas antes. ¿Por qué estaba rodeada de psicópatas?-El plan salió bien. Sorprendentemente. Tuvo sus más y sus menos, pero...estamos vivos, que era el objetivo.
-¿Pero?
Paul no era tonto en absoluto. Apenas me conocía, y ya había visto que había algo que no estaba diciendo.
-¿Quien era? En 2010, me refiero-dijo Lucy sentándose en el sofá.-¿Le conocíais? ¿Esyábamos en lo cierto y era de los Vigilantes?
-Era Mr Whitham, el profesor de inglés e historia en el St Lennox-dijo Gideon.
-Entiendo. ¿Y donde está ahora?
-En algún lugar del pasado, no sabemos cuál. Sabe que Gideon es inmortal, mató a un hombre al escaparse y apenas fue anteayer cuando cerramos el círculo de sangre y todo eso. Aún no había los tenido tiempo de convencer a los estúpidos Vigilantes de que era malo-dije de golpe.-Y ahora sabe...ya no tenemos la carta de la inmortalidad de Gideon. Ahora va a ir a por los demás. Realmente tenéis que esconderos, no puedo permitir que os haga daño por mi culpa. ¡Ni a vosotros ni a nadie!
Las ganas de echare a lograr eran intensas. El shock, ese que Gideon esperaba que yo tuviera y no había tenido desde ayer por la tarde, estaba peligrosamente cerca. Abrí mi bolso buscando un pañuelo para sonarme la nariz antes las miradas impactadas e inmóviles de Lucy y Paul. Gideon me pasó uno de su bolsillo antes de que lograra encontrar el mío, así que me limpié con manos temblorosas.
-Aquí hay una carta de tu hermano que lo explica todo mejor, pero me temo que Gwenny ha explicado la situación... bastante bien.
-Dios mío.
-Por favor, tenéis que esconderos.-musité.
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NOTA:
Jelou!!! Bueno, sé que son cortitos y tal, pero la trama está despegando!!!
Me temo que mañana no podré publicar, me voy de acampada-diluvia ahí fuera. Cogeré una pulmonía y moriré :( -, así que tendréis que vivir sin mi un día. Pero luego es fin de semana, ya no tengo exámenes, y soy un elfo libre! Así que Preparaos pata leer muchas cosas interesantes. Regaladme una estrellita y un comentario!!!!!! Os amo!
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DIAMANTE (remastered)
FanfictionGideon me miró, serio, como asustado de mi reacción. Y luego habló. -Gwenny, el conde se ha escapado. Y eso sólo destruyó un pelín las reformas que estaban teniendo lugar en mi interior desde la semana pasada. Claro, entrar en una secta de pseudocie...
