ALÉJATE DE MI

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-Que fue eso?- preguntó Sean bastante sorprendido y casi asustado, pero Miranda cerró los ojos, no quería pensar que era aquello, si ella conocía a un ser que pudiera tocar las cosas y moverlas era Cole, y ella no quería pensar que aquello fue real, quería pensar que fue un sueño o una pesadilla producto de su estado comatoso.- Miranda? Miranda?- Sean al verla con los ojos cerrados, se asustó enormemente, pues temía que haya quedado nuevamente en estado de coma.- Doctor, Doctor!!!!- llamó asustado, pero luego se calmó al ver que ella nuevamente abría muy lentamente los ojos.

-Estoy bien, no te preocupes, no pienso volver a dormir.- respondió ella con un hilillo de voz.

-Debes dormir por las noches.- le decía él algo meloso, a lo que ella respondió con una leve sonrisa.

Cole pasó los días prácticamente atrincherado en aquel lugar, dejó todo de lado, ignoró por completo los llamados de Luck, las alarmas de Morgana, los mensajes de Calisto, ya nada le importaba, nada tenía el menor sentido para él, Cole había descubierto un nuevo sentimiento, la Depresión, pasaba cada segundo de cada minuto, de cada hora de cada día en aquel lugar  tan acongojado que si pudiera hubiera llorado, tenía una opresión en el pecho que si respirar fuera una necesidad vital para él, de seguro no hubiera podido hacerlo.

Pasó cada día y cada noche contemplándola, incluso la cuidaba más de lo que humanamente posible la podía cuidar Sean, y si ella necesitaba de algo, el buscaba la forma de ayudarla o  de tocarle la alarma para que la enfermera pudiera atenderla, Miranda se había dado cuenta de que cosas extrañas sucedían a su alrededor, pero a partir del tercer día comenzó a dormir, claro que con la ayuda de Sean, al notar que nada extraño sucedía en sus sueños.

Fue entonces que Cole se armó de valor, sabía que no debía hacer esto, pero necesitaba hablar con ella, con su subconsciente al menos, y pedirle explicaciones, quería saber porque lo dejó si se suponía que se amaban, si habían aceptado todo lo que sentían. Necesitaba una explicación, algo que realmente lo convenciera, pero todo este tiempo dudaba ya que no quería hacerle mas daño, tal vez ella no recordaba nada, esto nunca había pasado antes, no había antecedentes al respecto.

Sean se encontraba sentado a lado de Miranda, mientras le leía “La Casa de los Espíritus” para adormecerla, es una rutina que iniciaron debido a que Miranda tenía miedo a dormir por obvias razones, Sean había intentado de todo para que ella duerma y esta fue la mejor forma, leyéndole un libro, cuando Miranda quedó totalmente dormida, Sean aprovechó algo que no había vuelto a hacer desde que cayo aquel jarrón, darle un suave beso en los labios a Miranda, pero en vano fue su intento, porque apenas el comenzó a acercarse, una fuerza extraña y sobrenatural, lo envió de golpe contra la pared, haciéndole sentir una terrible opresión en el cuello que incluso le impedía respirar, Sean , estaba confundido y asustado, todo esto era inexplicable e increíble, aunque intentaba soltarse, aquello era mas fuerte que él, cuando por fin fue liberado se fue del lugar algo asustado, pero seguro de que nada de aquello dañaría a Miranda, como ella misma se lo había asegurado.

Cole estaba completamente encolerizado, no soportaba a Sean, no soportaba que se acerque a Miranda, a la mujer que le había prometido ser sólo suya, y que le había jurado que nunca besaría otros labios que no fueran los de él, trató de calmarse, una ves que estuvo seguro que Sean no volvería, e hizo lo de siempre, impuso sus manos sobre la frente de Miranda y esta ves, sin dudas ingresó.

Miranda estaba sentada abrazando sus piernas, en aquella playa donde el la llevó por primera ves, parecía que esperaba a alguien, estaba triste y lloraba, quiso acercarse sin asustarla, así que simplemente se sentó a su lado, lo que causó un leve sobresalto de parte de ella.

-Porque lloras pequeña?- preguntó el en forma paternal, y mirándola con curiosidad y pesar.

-Cole!!! Estas aquí!!!!!- Miranda no pudo contener la alegría de verlo, hasta que recordó que Cole no era lo que ella pensaba, que él solo la había traído a su mundo para un fin, no la amaba, así que cambio su expresión y la endureció.

-Me esperabas?- preguntó él, dejando ver una sonrisa, que definitivamente reflejaba la alegría que le daba el saber que ella lo recordaba.

-No…..yo no te esperaba.- trató de mentir, pero la verdad es que ella aunque despierta no quisiera aceptarlo, su subconsciente decía otra cosa, estaba enamorada.

-Pensé que no me recordarías- le dijo él con un deje de tristeza.

-No vuelvas a mis sueños, yo lo recuerdo todo, se que puedes ingresar en ellos, no confío en ti, no vuelvas nunca más, me has hecho mucho daño, yo sólo quiero olvidarte.- hablaba ella furiosa y al mismo tiempo sollozando.

-Porque me dejaste princesa, prometiste que reinarías a mi lado, que tu y yo seríamos uno, que te hizo cambiar, fue él?- preguntó Cole dejando entrever algo de sus celos.

-Tú, me sacaste de mi vida con un fin malévolo, me utilizaste y nunca me amaste, nunca fue real nada de lo que me prometiste, eres malvado, quédate con Morgana, ella es igual a ti, no quiero ser parte de tus planes. – respiró  hondo, intentando calmar su llanto- Aléjate de mi y de Sean!!!

-Yo no….- Cole no sabía que decir, pues era verdad la mitad de lo que ella decía, pero el la amaba, de eso estaba seguro, no la quería perder, pero no tenía argumentos, y le enfurecía que ella defendiera a Sean.

-Quien fue? Quien te dijo todas esas mentiras?- trató de alguna forma de engañarla, no era la forma pero iba a intentar lo que sea.

-No es mentira, ya no sigas Cole, todo lo que sale de tu boca son puras mentiras, Aléjate de mi!!!!!-  y salió corriendo de ahí.

Cole no iba a dejarla escapar, no pensaba dejarla, junto a ella había experimentado los sentimientos, había admitido que todo aquello que sentía le gustaba, lo disfrutaba, ambos eran diferentes al resto de Ángeles, con ella se sentía completo, no le podía estar sucediendo esto, debía recuperarla a como de lugar.

Fue tras ella, la cogió del brazo, y a pesar de que ella se contorsionaba para que él la soltase, Cole la atrapó en sus labios, la besó fervientemente, la necesitaba, la deseaba, y ella pesar de que intentó soltarse, fue relajándose poco a poco, aceptando que ella también lo necesitaba, lo extrañaba y lo deseaba.

Aquel beso, dejó de ser un forcejeo y se convirtió en necesidad, deseo, cariño, amor, Miranda lo tenía cogido del cabello, acariciándolo a ratos suavemente y a ratos con furia, tenía una mezcla de sentimientos, pero sabía dentro de ella que lo necesitaba, que todo este tiempo lo había extrañado, Cole la abrazaba como si quisiera llevársela de ese sueño, como si no quisiera soltarla jamás, la apretaba mas y mas contra él, y besaba desesperadamente esos labios, jugueteaban con sus lenguas, que era como llamas ardientes, hasta la que Cole sintió que fue sacado de golpe a la realidad, y Miranda estaba sentada sobre su cama demasiado sobresaltada, respirando agitadamente, y con una tristeza profunda en el alma, se recostó sobre su almohada y pasó  el resto de la noche sollozando.

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