VENGANZA Y ODIO

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Miranda estaba tan molesta que se fue sin mirar atrás, no le importo si Luck la seguía o no, ella ya estaba decidida, iría por almas y por la noche visitaría a Sean, nada la detendría, se sentía en ese momento muy valiente, iba tan perdida en sus pensamientos, y peleas internas con lo que dijo y lo que debió haber dicho que no se dio ni cuenta por donde iba, caminó y caminó, sin rumbo, no prestó atención ni a los ángeles que la veían con curiosidad, querían saber que tenía ella de especial, hasta que llegó a un lugar que se dividía en tres entradas hacia unas cuevas, era muy lúgubre, nunca había estado allí, fue cuando recién reparó, que se había medio perdido, pero unos gritos llamaron su atención, así que llevada por la curiosidad caminó con cautela hacia donde la llevaran esos gritos lastímeros, pedía piedad, pedía perdón, hasta que poco a poco vio que de aquella cueva salía un luz algo naranja algo amarilla, hacía calor, y cuando estuvo por fin en el umbral de lo que podría ser la entrada a la cueva, vio a un ángel chamuscado, golpeado y débil, ella no sabía cuánto tiempo podría haber estado ese hombre ahí, y como hacía para sobrevivir sin salir a traer almas, tampoco es que en ese momento se lo preguntara, solo sintió lastima por aquel ángel.

-Hola!- saludó algo temerosa, no sólo porque no conocía a aquel ángel, sino porque a pesar que debía estar sufriendo en esa jaula reducida, con un piso aparentemente metálico, pero con barrotes de fuego, el ángel  al verla recompuso una  sonrisa algo sádica y en cierta forma asquerosa.

-Pero que sorpresa!!! – le decía con sarcasmo - Si es nada más y nada menos que la culpable de mi desgracia!!!- prácticamente le escupió las palabras, era Ray.

-Acaso te conozco?- le preguntaba ella extrañada y con una mirada dudosa.

-No te acuerdas de mi? – y mientras decía esto, comenzó a bajarse la bragueta y sacar su miembro, para que ella pudiera verlo.- Tal vez sí recuerdes esto, recuerdo que te encantó tenerlo dentro de ti.

En ese momento la expresión de Miranda se transformó, ella entendió que lo que había sucedido no fue consentido, pudo darse cuenta a través de los libros que había leído que hay cosas que se hacen por amor, y que aunque ellos no fueran humanos y ella no entendiera las reglas de los ángeles, lo que pasó aquel día no fue nada bueno, y se llenó de ira, comenzó a sentir que algo le quemaba como fuego, iba desde su estómago, y subía por su garganta, sentía que aquello se le salía por los ojos, y comenzó a imaginar que los barrotes de fuego se iban juntando poco a poco hasta casi tocarlo, y podía verlo incluso gritando por piedad, pudo ver el fuego reventando la piel de los brazos y piernas de ese ángel, y sus gritos de desesperación no le daban la mas mínima compasión, Miranda, quería verlo sufrir más y más y lo disfrutaba, había descubierto dos nuevos sentimientos, el odio y la venganza, sólo que para Miranda todo aquello fue producto de su imaginación , y aunque fue para ella sólo eso lo estaba disfrutando.

-Miranda!!!!- algo la sacudió de los hombros y la saco de su ensimismamiento, sólo pudo ver la mirada de asombro de Luck, y ella lo veía demasiado confundida para entender lo que pasaba, miró a su alrededor, y vio que habían otros ángeles, que la veían no solo horrorizados sino también asustados, era la misma mirada que tenían frente a Cole y Morgana, pero ella no entendía nada y se preguntaba. ¿Qué era lo que había sucedido?  ¿Por qué la miraban de esa forma?

-Que sucede?- veía ella de un lado a otro  tratando de no mirar a Ray, le producía asco.

-Como lo hiciste?- preguntaba Luck desesperado por conseguir la respuesta.

-Hacer qué? – preguntaba ella poniendo una cara de total confusión, a q lo que Luck se retiro de su vista y le mostró aquel panorama.

Era Ray , totalmente herido, con los brazos lastimados, en carne viva, burbujas, en el cuerpo debido a las quemaduras, si definitivamente sanaría, ellos podían regenerarse, pero el dolor del fuego, ellos podían sentirlo y con mucha más intensidad que los humanos.

Miranda se tapó la boca ahogando un grito, miró a todos muy asustada, salió corriendo, aquellos que estaban en su camino, le dieron paso de inmediato, denotando temor hacia ella, la pobre Miranda no entendía nada de lo que había sucedido, para ella solo fue su imaginación, nunca quiso hacer daño, y se culpaba por haberse sentido tan bien imaginando aquello, y en ese momento decidió desaparecer de aquel lugar, y sólo pensó en volver a aquella playa, para buscar paz.

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