DE ALTA Y SIN TRABAJO

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Miranda fue dada de alta, por fin era liberada de aquella prisión blanca  que aunque era un hospital, a ella no le gustaba nada por todas las enfermedades que por ahí rondaban,  poco a poco y a paso lento pero seguro, pudo salir del hospital siempre en compañía de Sean.

-Hogar dulce hogar.- dijo Sean mientras giraba la llave de la puerta del cuarto de Miranda.

Miranda a pesar que trabajaba, tenía un sueldo modesto, era asistenta administrativa  en una empresa ferretera, nunca se quejó pues allí le dieron la oportunidad de trabajar desde que era practicante, pero nunca había avanzado mas allá de ese puesto, a pesar que ella hacía todo lo que le correspondía a la Administradora, quien solo se dedicaba a firmar y dar el visto bueno, a veces ella sentía que se aprovechaban de ella, volviendo al tema, vivía alquilando un cuarto en la casa de una señora viuda  que daba pensión a estudiantes universitarias, es decir les alquilaba los cuartos de su casa, Miranda creía que era mejor para ella alquilar una habitación, ya que un departamento le salía demasiado caro, y no necesitaba tanto espacio para vivir, en su habitación  que dicho sea de paso era espaciosa, solo contaba con su cama de plaza y media, el ropero empotrado donde estaba su ropa, que aunque no era mucha era de buena calidad, un escritorio que a veces hacía de mesa  para almorzar aunque ella pocas veces comía en su cuarto, algunas otras comía fuera o también si le apetecía lo hacia en su cama, también había un pequeño frió bar, en donde guardaba la fruta, el yogurt, y las cosas que le servían para desayunar o cenar, tenía también una pequeña alacena, en el que almacenaba  los comestibles que no necesitaban refrigeración, además de un pequeño hervidor eléctrico para cuando se antojaba de algún té o infusión, sus 2 únicas tasas, y un par de platos y cucharas, tenía una vida bastante modesta , a ella le gustaba ahorrar y no despilfarrar su dinero, contaba con una cuenta con buenos ahorros de dos años de trabajo, tenía el sueño de algún día poder comprarse su propia casa, tener una familia.

-Esta todo limpio- dijo Sean- le pedí a la Sra. Ana que envíe a su ayudante a limpiar tu habitación- Sean al ver el gesto de duda en el rostro de Miranda, no la dejó hablar y continuó- no te preocupes, yo le pague a la muchacha para que dejara todo en orden, tú sólo relájate, iré al supermercado para llenar este refrigerado.

-Iré contigo- le dijo ella tratando de levantarse, a lo que Sean la detuvo y lentamente la acostó sobre su cama, le dio el control del TV y le acarició la cabeza.- Quédate aquí, mira TV un rato que ya regreso.

-Si no hay mas remedio!!!!- le dijo ella haciendo pucheros- pero no creas que me quedaré aquí, ya me dieron de alta y mañana iré a mi trabajo…. Si es que aun tengo trabajo.- le dijo ella con algo de duda.

-Como quieras…pero hoy descansa- la acomodó en la cama y le dio un tierno beso sobre la frente, luego se dirigió a la salida y salió rumbo al supermercado.

Miranda se quedó allí en la cama, en calidad de bulto, no le quedó mas remedio que hacer algo de zapping hasta que encontró un programa que a pesar de ser antiguo, siempre le gustó, ya que siempre soñó con tener una familia como aquella, estoy hablando de la Familia  Ingalls, si a pesar de ser antigua y demasiado dramática, ya que no había capítulo que no la hiciera llorar, ella deseaba mucho tener una familia tan unida y bella como aquella, sin importar los problemas siempre estaban juntos.

Se encontraba abstraída viendo el programa cuando notó que alguien intentaba abrir la puerta, dirigió su mirada a esta  algo temerosa, realmente no sabía porque estaba nerviosa, si bien es cierto hace días no sabia nada de Cole, pero ella recordaba que el podía materializarse, aunque tantos días sin acercarse a ella, quizás él le había hecho caso y ya no la molestaría nunca más.

-Por fin…traje todo lo que te gusta, bueno no estaba seguro de que es lo que te gusta….lo se lo se tanto tiempo somos amigos y no se nada de tus gustos….traje yogurt natural y con sabor a frutas, no estaba seguro cual preferías, y cereales…también traje cereales, hay dietéticas, sabor a frutas y chocolate…espero te guste alguno- sonreía Sean algo nervioso- y tengo una sorpresa, espero te guste, recordé que antes del accidente estabas pensando en comprar este libro….en esto si que presté atención- y sacó de una bolsa de papel un libro- La casa de los Espíritus…. Se que soy algo distraído y no se exactamente lo que te gusta, pero esto si lo recordé, morías por comprarlo- pero Sean notó que no había emoción en el rostro de Miranda, sino mas bien algo de tristeza.- Que sucede? ….no no me digas…ya no te interesa este libro?

DEVUÉLVEME MI ALMADonde viven las historias. Descúbrelo ahora