Maldita problemática.

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Si alguien se merecia el premio Nobel a la paciencia, era Alemania. Sin ninguna duda.

-Oh, vamos, se que puedes cargarme, aun que sea un momentito~... ¿Si~?-. Canturreo la indeseable. Realmente la paciencia absoluta con la que contaba ese alemán se merecia ser premiada.

-Nein. Ahora ve a sentarte en tu lugar y NO TE MUEVAS-. Dictaminó el rubio alemán con una mueca de hartazgo impresionante. La mujer, ya un poco harta de tratar de que le presten atención, fue a sentarse a regañadientes.

Él rubio suspiró. Le calculaba mínimo unos diez minutos antes de que esa mujer venga a molestar de nuevo. -Sigamos con la reunión.

•••

Todos los países salían de la reunión, con una cara de muerte súbita incomparable. En serio, ¿Como mierda habían aguantado la hora y media de la reunión sin cortarle a la chica la lengua?

-Se comportaron muy bien mis niños-. Dijo la mujer haciendo que la mayoría de ellos deseen tirarse del quinto piso del edificio. -Nos vemos pasado mañana~-. Sonrió, arrojándose sobre él europeo rubio.- Espero que la próxima vez seas bueno conmigo y me dejes sentarme, aun que sea encima tuyo...-. Él rubio estuvo a punto de sacarsela de encima, pero esta fue arrastrada por él mismo Feliciano lejos de él, y, como si no hubiera sido demasiado impresionante, él italiano le propinó a la mujer un golpe a puño limpio directo a la mandíbula.

-¡Alejate de Ludwig, disgraziata!-. Vociferó él italiano mas chico, rojo de furia. Los dos fortachones se arrojaron sobre él, pero Lovino y el propio Ludwig se cruzaron en su camino.

-Nadie se acerca al italiano-. Dictaminó él rubio mas grande haciéndole barrera a los dos grandotes. Estos, que fácil le llevaban dos cabezas, hicieron una mueca, retrocediendo y yendo hacia la mujer.

-Te meterás en problemas por eso-. Suspiró Lovino, con un gesto de cansancio.

-Si me meto en problemas por romperle la mandíbula a esa infeliz, debo decir que, con problemas pero a mucha honra-. Escupió él mas chico, haciendo que él mas grande se quede blanco. Su "inocente hermanito" había cambiado bastante en todo ese tiempo.

-¡El leguage Feliciano, el lenguaje!-. Reclamó Ludwig con una mueca de exaltación, haciendo que él mas chico hiciera un puchero.

-Esa mujer andaba sobre ti con demasiada libertad...-. Murmuró apartando la mirada levemente, y haciendo que él rubio mas alto sonría.

-Oh, tu...-. Murmuró Alemania levemente, sonriendo.

El mas chiquito sonrió, abrazando por él cuello a su rubia pareja, con una sonrisita de desentendido.

-Bueno-. Se levantó él italiano mas grande estirando su espalda.-¿Me acompañas a arreglar lo que salió de los celos de Veneciano o voy yo solo?-. Se dirigió al rubio de ojos azules, suspirando. Este se levantó pesadamente.

-Vamos-. Sonrió con un ligero deje de cansancio. En él pasillo ya se escuchaban los chillidos sobreactuados.

-¡Fue él!-. Chilló la -rubia oxigenada- mujer señalando con un dedo acusador al pequeño Feliciano, él cual se escondió tras él alemán al momento en él que todas las miradas se centraron en él.

-Tu andabas de coqueta con su pareja, ¿Como diablos esperas que reaccione?-. Escupió Lovino, con un tono monótono. En ese momento, todos miraron a la rubia.

-¡Pe-pero eso no es una excusa para que me de un puñetazo!-.

-Tu excusa para andar encima mio tampoco es la mejor del mundo-. Resaltó Ludwig.

-¡Si m hubieras dado él maldito lugar en la cabecera nada de esto hubiera pasado!-. Exclamó desaforada la chica.

-La cabecera es para él país anfitrión. Y eso no me lo discutas a mi-. Remarcó él rubio-. Eso lo establecieron ellos-. Dijo señalando con un dedo acusador a los mandatarios.

-¡Pero no decía en ningún lugar que no podías cargarme!-.

Él alemán se llevó las manos al puente de la nariz. Esa mujer ponia prueba su, muy limitada, paciencia.

-A ver. Pareja, tengo-. Resaltó señalando a Feliciano.-Y, la tenia al lado cuando tu andabas de arrastrada, por que eso es todo lo que parecías. Y, además de él, me estaban mirando ocho personas mas, de las cuáles una es mi hermano mayor, él qué me enseñó de dignidad y moral, y otra es él hermano de mi pareja, él cual fácilmente me deja en él hospital (otra vez) si yo le falto él respeto a Feliciano. Y, además, estaba en medio de una reunión en la que fácilmente entra cualquier desconocido que malinterpreta todo. Y, ademas, estaba de anfitrión, por lo que tenia que dar él ejemplo. Así que, como lo vez, ¡ESTABA ESCRITO EN TODOS LADOS QUE NO PODIA NI DEBIA CARGARTE BAJO NINGUNA CIRCUNSTANCIA, RUBIA HUECA!-. Vociferó él mas chico de los germanos, golpeando la pared de hormigón armado a su lado con la suficiente fuerza como para dejarle una grieta, y haciendo saltar a todas las personas a su alrededor, incluidos todos los otros países que estaban de curiosos ocultos tras la pared.
Él rubio apoyó sus manos en sus rodillas, jadeando levemente. Él dolor en su mano y él pitido en sus oídos lo ponían aun mas nervioso de lo que ya estaba.

-Esta bien...-. Él jefe de Ludwig se acercó a este, ayudándolo a enderezarse.- Creo que tu necesitas cortarla un momento con dirigir las reuniones, ya te esta poniendo un poco violento...-. Él rubio se soltó de las manos de su jefe, suspirando lenta y profundamente.

-Lo que yo necesito-. Comenzó suavemente, haciendo que mas de uno tenga un escalofrío.- Es que esa mujer-. Dijo señalando con un dedo acusador a April-. Desaparezca de aquí.

•••

-Mis niños~...-. Todos fulminaron con la mirada a la chica recién llegada. Se suponía, que no debería estar ahí. A todos les habían dicho que la habían sacado.- Vengo a imponer un pequeño castigo a algunos de ustedes, por que se portaron muy mal...-. Detrás de ella, los fortachones venían con compañía, y en ese momento los países notaron que ella no debía estar ahí.

Era hora de huir.

•••

Capitulo mas corto de lo usual, lo se, y lo admito. Solo vengo a hacer un anuncio. Los próximos capítulos van a ser bastante duros, y van a tener bastantes feels (Y si, también un poco de Spamano, ejem.)
Ahora si van a tener razones para odiar a April.
Mucho.
Mucho.
MUCHO.

Siguiente capitulo: Él hoyo en él pecho.

-Pop~

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