Lo que yo creí que había acabado.

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Deambulé en mis pensamientos mucho tiempo después de huir. Las pesadillas me atacaban constantemente. Recuerdos de la fatídica noche, de los cadáveres que dejé atrás, de el ala entera que fue sellada, del monstruo que amenazó mi existencia. 

Todo lo que buscaba era el olvido absoluto. Recluso en una celda de aislamiento gracias a los episodios violentos provenientes de el trauma, podía sentir millares de voces gritándome a los oídos al mismo tiempo. 

Los oía exigirme con furia. Creían que yo era un simple muñeco. Me exigían matar. Me exigían sangre. Parecía un esquizofrénico de mala calidad. Con aquellos alaridos guturales que parecían disfrutar de mi sufrimiento y que parecían venir directo desde él infierno, mi mente era un constante laberinto en él que me había encerrado yo mismo.

Sangre... Caos... Horror... Destrucción...

Y todo lo que yo deseaba y anhelaba...

Era dormir.

•••

—¿Lovino? —La lejana voz (Si es que lejana podía considerarse a unos pasos de mi tras de la puerta de la habitación) de Angelica se hacia oír luego de unos toques en la puerta. —Oí gritos. ¿Todo esta bien? —Solté un suspiro, respondiendo que estaba bien, que solamente habia creido ver un bicho andando por las paredes. Me omití para mi lo demas. Obviamente no iba a decirle "No te preocupes Angi, solamente sigo teniendo pesadillas acerca de el monstruo bastardo que por poco nos mata a los cuatro, de la hija de perra de April, y ademas de eso de el tiempo en el que estuve como si fuese un loco desquiciado en una habitación llena de dibujitos lelos y donde ademas me mantenian medicado para que no intente matar a nadie que, para resaltar, por algo lo estaban haciendo."

No, gente. No.

Suspire con suavidad luego de desviar a mi amiga del camino, volviendo a acostarme en mi mullda cama. Hacia mucho tiempo que no tenia la pesadilla de la noche hace 5 años, por lo que había perdido un poco del aguante que le tenia. En él pasado la tenía todas las noches sin falta y hacían falta millones de narcóticos, sedantes y mio-relajantes para conseguir que al final pudiera conciliar él sueño, pero con él paso del tiempo solamente me acostumbre a ella y en las mañanas me levantaba un poco ido, nada mas. Ahora era diferente.

Luego de aproximadamente unos 30 minutos acostado en la cama como quien no tiene nada que hacer, me levanté dispuesto a tomar un baño. En esas épocas él calor italiano comenzaba a hacer sus virtudes y yo cada vez me levantaba mas transpirado, gracias a que él aire acondicionado estaba roto. Maldije él aparato de enfriamiento un segundo y luego me mandé a la ducha dispuesto a hacer mi día a día normal. Tomé la pastilla de jabón pasandola por la esponja y fui quitando de a poco él hedor de la transpiración.

Cuando salí, tomé la ropa de todos los días. Mientras me encargaba de acomodar mi cabello, mis pensamientos divagaban entre las formas en las que mis amigos podrían haber sobrevivido. Mis manos hacían un tamborilero pensativo en la madera del escritorio, y de vez en cuando tironeaban de mi labio inferior.

«No tiene sentido.» Pensé para mi mismo. «Tenían todas las de no lograrlo. ¿Como sobrevivir?» Él punto estaba en que no me daba buena espina. No se sentía bien. Se sentía como si faltase algo.

«Algo no encaja...»

•••

—Romano. —Antonio tomó la mano del castaño con suavidad, pero se veía extrañamente serio. —¿Puedo hablar de algo contigo? —El castaño, extrañado, volteó a ver a su pareja, con un rostro interrogante.

—¿Ocurre algo? —España se acercó hasta él menor, susurrando un pequeño fragmento de una oración.

—Es sobre... —E inmediatamente se vio interrumpido.

—¡Roma! —Angélica venia corriendo. Tomó la mano de Lovino con fuerza, alejándolo del ibérico. —Tenemos que hablar acerca de algo muy importante. Algo que en verdad necesitamos hablar nosotros cuatro a solas. —Terminó, mirando con un deje de desconfianza al español. Italia ni siquiera le dirigió la mirada, colorada por la interrupción, a España, y se alejó siendo arrastrado.

•••

—¿Y bien? —Pregunté con tranquilidad mientras me apoyaba en la mesa que ahí estaba. —Me dijeron que era algo muy importante y que teníamos que discutirlo nosotros cuatro. Espero que en verdad sea algo importante, que España quería decirme algo. —El silencia de golpe se había apoderado de mis compañeros. Parecía que en serio era algo de importancia. —¿Chicos? —Pregunté, rompiendo él silencio. —¡Chicos! —Chillé un poco frustrado ya de ser ignorado por todos ellos, pero aun así él silencio era absoluto. —Oh, bueno. Voy a buscar a España. Si a ustedes se les canta decirme lo que quieran decirme, me llaman. —Ya estaba por voltearme y mandarme a mudar para saber que quería España, pero la voz de Angi me detuvo, haciéndome temblar.

—Tenemos que regresar al ala del laboratorio que sellamos y asesinar al monstruo. No sabemos sus poderes hasta ahora, solo sabemos que es millones de veces mas fuerte. Se a confirmado que April esta allí y que él se ha estado fortaleciendo con él tiempo. Si sigue haciéndolo, se calcula que en algunos años sea capaz de atravesar él sello hermético y salir a la superficie, y eso significaría un posible descubrimiento de los experimentos llevados a cabo aquí. Si excarban un poco mas, te podrían descubrir a ti. Si investigan un poco mas, pueden detectar que tu no tienes ningún tipo de papeles y que técnicamente no existes para él gobierno italiano. De ahí para adelante, todos se le irán al gobierno de cara para averiguar que esta ocurriendo y porque no estas en él registro. No tardarán nada en relacionar eso con él papelón que pasó tu amigo rubio en él hospital y lo van a poder reconocer de las veces que estuvo en los actos oficiales del gobierno, pese a que ya no lo haga. —Romano era un papel.

—No creo que solo por un monstruo lleguen a saber todas esas cosas, April... Es precisamente solo un monstruo... —La chica posó su mano en él hombro de Lovino.

—La curiosidad humana no se puede medir, y la gente ya no es tan tonta como antes. Desde lo del hospital, están mas pendientes que nunca, buscan el mas mínimo detalle que este fuera de lugar. —Razonó, presionando levemente él hombro de Roma. —Creeme. Si ese monstruo sale a la luz, tu secreto, él de tu hermano, él de tu pareja, él de la pareja de él, su secreto, se volverá una realidad. —Lovino se cubrió la boca.

—No puedes estar diciendo lo que estas diciendo... —Murmuró levemente mientras apoyaba su espalda en la pared. Lentamente se deslizó hasta quedar sentado en él suelo con un rostro de preocupación y tristeza.

—Es lo que digo, Roma. Te lo repito. Si él monstruo sale, él secreto de los países estará condenado.

•••

Me puse medio dramática, un cuarto paranoica, y un cuarto conspirativa para hacer esa ultima parte, kdcirt.

FALTA POCO PARA QUE ACABE LA NOVELA. AHHHHH.
AHH.

Me siento re flasheada para la última parte, algo muy fuerte me habré fumado al final :v

-Pop~♥

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