Un paso mas cerca del final.

162 30 19
                                        

¡Lovino!

Él hospital se volvía un completo desastre. Él corazón de Roma iba tan lento por consecuencia del veneno, que todos temían que se acabaría por detener. Sus ojos estaban abiertos, pero estaban tan opacos y sin vida que preocupaban.

Alemania había mantenido a Antonio y a Feliciano alejadas de la sala de emergencia todo él tiempo que trataban de estabilizar a Romano. Estaba seguro de que, pese a que él era él que, mas o menos, podía "entender" o "reproducir" lo que él mayor de los italianos había sentido al ser envenenado, lo que Italia estaba sintiendo era otra cosa que, si bien él no entendía, su hermano, parado al lado de él, entendía perfectamente.

—Dale aire, no te le acerques tanto, no lo ahorques, ahora esta mas débil que antes así que no te le pegues tanto, no lo acuestes completamente y cubrele él cuello y él pecho del uniforme con algo que puede llegar a vomitar, no le des agua helada que solo lograras que vomite mas rápido, y respira tu también, en nombre de Dios, que estas mas blanco que un papel. —Obedeció, soltando un pesado suspiro, tal como si hubiese estado manteniendo la respiración. Cerró los ojos, rememorando por que estaban ahí, que había ocurrido, y a quien habian visto.

••Flashback••

—Romano. —Antonio le tomó de un brazo. —Eso quería decirte esta mañana. Tus compañeros... No son quienes dicen ser.

Y luego... Silencio.

Él italiano se volteó, mirando al trio, que le miraban fijamente.
Angi sacó lentamente una jeringa.

Él ruido de un cuerpo caer al suelo.

—¡Ah no! ¡No lo harás! —España se le tiró encima a Angelica, tratando de quitarle de entre las manos la jeringa. Tadeo lo tomó del cuello de la camisa, tirándolo con fuerza al suelo.

Otro de muchos cuerpos pegar contra algo.

Alemania, Prusia y América, al ver como la mujer sacaba él instrumento, casi inmediatamente se le tiraron los tres encima, pero fueron levantados sin ser tocados por algo, y arrojados contra la pared.

Otro de un disparo.

Alemania y América cayeron casi inmediatamente inconscientes por él golpe, pero Prusia, aún un poco lucido, tomó su pistola, tratando de apuntar derecho a la jeringa. Jaló del gatillo, y la bala rebotó en él puro aire. Le tembló la mano, y se durmió.

Otro de un grito.

Angélica sonrió, mirando una ultima vez al prusiano. Volteó su mirada a Roma, sonriente, alzando la jeringa.

¡Lovino!

••Fin flashback••

Abrió sus ojos una vez mas al oír a Feliciano hablarle. Bajo, casi un susurro leve y casi mudo.

—Roma... —Dijo, siendo respondido por él alemán negando con la cabeza.

—Nada aun. —La cara del menor se tiñó de rojo y sus ojos también, sollozó, y se largo a llorar en los brazos de su pareja, lentamente. Otra vez.

Otra vez.
Otra vez había permitido que hiciesen llorar a Feliciano.

Golpeó con fuerza la pared con su cabeza, revolviendo sus ideas. Otra y otra y otra mas. No era posible que no fuese capaz de evitarlo. Había evitado que le tocasen un pelo en dos guerras, pero no podía evitar sus lágrimas. Miró hacia él techo, hacia las luces blancas que los alumbraban, y soltó un rotundo y expresivo:

—¡Hurensöhne*!

•••

—¿Piensas hacer la gran Lovino o que? Esos tres te van a volver puré. —Le dijo Gilbert al rubio, al verlo acomodar algunas armas.

—No me estoy yendo a ningún lado.

—Aja, si. Y yo soy la reina de Zimbabue. Te conozco desde que comenzaste a existir, Ludwig. No me puedes engañar tan fácilmente.

—¿Y que quieres que haga, Gilbert? ¿Eh? —Preguntó, preso de la ira. —Van millones de veces que ese trio de hijos de puta nos dan vueltas las ideas. Comenzó con April, acabe en él hospital, vuelta él mundo para poder encontrar la cura. Él secuestro, vuelta al mundo para encontrarlo. Ya esta, hombre. Canas verdes nos va a sacar. Nosotros también tenemos un límite.

—Pero tu no lo haces por eso, ¿O si? —Silencio. —Has soportado peores en tu vida. Sin mi, sin nadie a tu lado, con todo en tu espalda, y jamás te he visto bajar la cabeza. Tu puedes soportarlos más. Te conozco bien. Te causan problema tras problema tras problema, y le da a tu vida un poco de adrenalina. Siempre fuiste adicto a eso, al sentir que tienes un reto en frente. Si no, no hubieras enfrentado a Roma hace tanto tiempo. —Le miró fijamente, mientras un nombre surgía en la mente de ambos. —Pero no crees que Feliciano aguante todo. Tu aguantas la adrenalina por que sabes que tienes medios y probabilidades de ganar y superar todo. Pero Feliciano no aguantaría tanto. No aguantaría sin Lovino como tu aguantaste sin mi. —El rubio presionó con sus manos una pistola. Le había dicho toda la verdad sin vacilar. —¿Crees que Feliciano aguante si, además de a Lovino, te pierda a ti? —Presionó la mandíbula. No. No había duda de que no aguantaría. —Entonces no permitas que te pierda, por que en cuando lo haga, no tardará nada en perderse a si mismo. —Joder, le odiaba por eso. Por tener tanta razón.

—¿Y que debería hacer?... —Murmuró, levemente. —No tengo ninguna opción. No se ni siquiera donde empezar a buscar. —El albino suspiró, haciendo al rubio dejar las armas.

—Lo arreglaremos. Juntos. —Remarcó la última palabra. —Vamos. Italia y España están allá en la sala, están- —Y él ruido de una ventana rota junto con el grito de Feliciano los hizo correr.

•••

—¡Italia! —Ambos abren de par en par la puerta, atraídos por él ruido, y se hayan al italiano, oculto en los brazos del español.

—¿Que mierda paso aquí? —Pregunta él menor de los germánicos, siendo codeado por su mayor, él cual le señala él ventanal, que tiene un agujero, como si le hubieran arrojado un enorme garrote. Una vista rapida a la sala, y ambos confirman que, efectivamente, no hay ningún objeto así a la vista.

—Eso traspasó él vidrio. —España les señala un cuchillo, estancado en él concreto de la pared. Este tiene atado un papel que parece estar escrito, y aparentemente es una nota.

Alemania se acerca lentamente a ambos, y Prusia se aproxima al arma blanca muy lentamente. Toma él papel y lo lee de tirada, rápidamente.

—West. —Comienza, mirando a Ludwig. —Si necesitarás armas, al final de todo.

•••

Año nuevo, gente. Ya va a hacer un año mas, y oficialmente, podré decir que he triunfado, mínimamente, en una historia. Ha sido un año muy loco, realmente, y ha estado lleno de gente demasiado interesante e importante para mi. Demasiado raro ha sido esta experiencia de la historia, y realmente, debo decir, que, a todos aquellos que han permanecido conmigo desde él principio de todo, los que llegaron en la tirada, e incluso los que se bajaron en él camino, a todos, yo, sinceramente, se los quiero agradecer con todo mi corazón.

De verdad, muchas gracias a todos :'D

PD: Actualmente aquí ya son las 12 XD

-Pop~♥

Aquí Lo DejoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora