El ambiente en la reunión pareció ponerse aun mas frío. El primer impulso que tuvo Lovino fue pasar la mirada de lado a lado entre todos sus "compañeros". Había alunos a los que ni los recordaba, había otros a los que los recordaba a medias, y después estaban Antonio y Feliciano, a los cuales no había podido quitar de su cabeza desde que se había ido.
Mentiría si dijera que las miradas sobre su cabeza no lo intimidaban. Todos lo escrutaban con los ojos, tratando de discernir solamente con ellos que había sido de el en esos 5 años.
Sintió la necesidad de retroceder, de huir, de encerrarse de nuevo y no salir nunca mas, y de hecho estuvo a punto de hacerlo, pero hubo algo que lo detuvo, que hizo que algo en lo mas profundo de su pecho se removiera. Era él meñique de Andrew, sosteniendo firmemente el suyo. Era Andrew, un humano normal, un ciudadano, un habitante de su casa, defendiéndolo en silencio de las miradas, aguantando las que estaban sobre el, dandole su apoyo incondicional.
Sin poder reaccionar de la impresión que Andrew le estaba dando, tomó valor y avanzó un paso mas, aun presionando el meñique de su amigo, dispuesto a enfrentar ya a sus compañeros. Adelante de el paso que antes había dado, dio otro mas, y otro mas, y otro mas, y así sucesivamente hasta que se vio caminando con la mirada en alto, con el rubio mas chico detras suyo, aun presionando su dedo.
Llegó al lugar que estaba destinado a el desde el principio, y movió la silla hacia atrás, haciendo el primer ruido en media hora. Luego se sentó y Andrew se paró derecho detrás de el.
Todos se miraron entre ellos y luego miraron al castaño, el cual se veía completamente impasible. Ni siquiera Alemania era capaz de decir algo. Nadie podia. Era como si el aire en la sala hubiera sido chupado y estuvieran en un lugar cellado al vacío.
-Se supone que la reunión empezaba a las 7:30. Ya son las 8:10. Dejen de mirarme como si yo fuera un fantasma y empiecen con esto-. Espetó el italiano con un aire de molestia que hizo a todos saltar.
Así como el ordenó, la reunion comenzó en ese mismo instante. Tanto fue él silencio, y tan extraño era, que incluso algunas personas que rondaban los alrededores de la sala se asomaron levemente por entre las puertas para cerciorarse de que los países estaban en la sala. La única voz que se escuchaba en toda la sala era la del Alemán, y tan solo a medias, por que parecía que en cualquier momento iba a darle un ataque de nervios al pobre. Las palabras se le olvidaban y se le cortaban, y aún que intentaba disimularlo, todos notaban que la mirada fija que el de ojos olivos le había puesto encima lo hacia temblar como gelatina. En ese momento, no había mucha diferencia entre un hombre parado en medio de un campo de minas y el.
•••
Finalmente, luego de la hora y media mas incomoda y silenciosa del mundo, la odiada reunión finalizó, y solo en el momento en el que todos estuvieron fuera del lugar pudieron respirar correctamente.
-¿What was that?-. Jadeo Alfred mirando en la dirección en la que se había ido Romano.
-I don't know, but it was so... Strange-. Murmuró Inglaterra sintiendo un escalofrío que le recorría toda la espina dorsal.
•••
-¡Roma!-. Antonio y Feliciano corrían por la azotea buscando al de ojos olivos, casi desesperadamente. No querían que se les escape de nuevo, puesto que no sabían si iba a desaparecer de nuevo luego de ese día.
-¿Que tanto gritan?-. Ambos se voltearon al reconocer esa voz que tanto habían añorado. El italiano y su amigo recién venían subiendo las escaleras.
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Aquí Lo Dejo
Hayran KurguLa paciencia de Lovino se acabó. Eso sumado a una conversación ajena que escuchó provocan eso que tanto se temía. «Aquí lo dejo. Renuncio a mi puesto como Italia Romano» [Soy perezosa, tengo una vida, por lo que esto se actualiza lento pero constan...
