La paciencia de Lovino se acabó.
Eso sumado a una conversación ajena que escuchó provocan eso que tanto se temía.
«Aquí lo dejo. Renuncio a mi puesto como Italia Romano»
[Soy perezosa, tengo una vida, por lo que esto se actualiza lento pero constan...
De los productores de: "La extrema paja" y "La falta de inspiración" llega, "El capitulo con la OTP general solamente para complacer a la prole".
:V
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Habian pasado dos semanas desde el incidente, y todo corría con la típica normalidad. Por idea de Italia, todos estaban en un picnic al aire libre, solamente que él y Ludwig estaban en un lugar apartado de todos.
-¡Buen provecho, Germania!-. Chilló Feliciano, pronunciando las palabras en un perfecto italiano, y entregándole al rubio un Sakura mochi de parte de Japón. El alemán lo recibió, sonriente.
-Danke-. Dijo, sonriente, mientras le daba una mordida al dulce. No era el fan más acérrimo del azúcar, pero de vez en cuando le atraía la idea de compartir algo con su pequeño italiano, el cual lo miraba sonriente, sentado al lado suyo. Le sonrió, y el europeo también lo hizo, recostando su cabeza en el hombro de su amado.
-Luddy-. Llamó Feliciano, haciendo sonrojar al otro por el apodo.
-¿Ja?-. Preguntó el alemán, enrojecido.
-Ti amo molto-. Dijo el chico, sonriente, haciendo que la cara de Ludwig tome tonalidades tomate.
-Ich... Ich... Ich liebe dich auch-. Susurro el otro, sonrojándose y poniendo au mano en la mejilla de Italia. Lentamente, comenzó a acercar su rostro al del pequeño Feliciano, el cual, sonrojado, ya había notado las intenciones de Alemania. Lentamente los labios de ambos se juntaron en un inocente beso, en donde el único ritmo era el de los labios de ambos y en donde las palabras estaban de más.
Si. Definitivamente ya había acabado todo.
Y parecía que todo seguiría tan pacífico, hasta que escucharon como alguien gritaba algo, o mejor dicho, como algunos.
-¡Muy bien West!-. Desde detrás de unos arbustos estaban Gilbert, Antonio, Francis, Kiku y Elizabeth, los cuales, aparentemente, habían estado esperando desde un buen tiempo el yaoi en vivo.
-Idiota-. Fue todo lo que dijo la húngara. Prusia quedó riendo unos momentos, hablando de lo awesome que era su hermanito menor, y de lo enclaustrado que tenía al italiano, cuando una gran sombra apareció delante de él, y casi sale corriendo al ver como Alemania lo miraba fijamente al más puro estilo Rusia.
-¿Y bien? ¿Me explicaran que están haciendo aquí, o tendré que girarles los huesos hasta que me lo digan?-. Y de la nada, los cinco entrometidos desaparecieron dejando una estela de polvo, y a un alemán riendo casi a carcajadas.
-¿Ivan?-. Preguntó Italia, también riendo.
-Le pedí que me enseñe a hacerlo, para cerciorarme de que no ocurrirían cosas como esas en momentos como estos-. El castaño ya se tomaba el estómago por las carcajadas.
-La mejor decisión de la vida-. Dijo secándose las lágrimas de risa. Por más que intentaba calmarse, cada momento que paraba no podía evitar recordar y soltar otra carcajada más fuerte. El alemán suspiró también tratando de respirar, tomando asiento al lado de su pareja.
-Este tipo de cosas me matan-. Murmuró riendo suavemente, mientras enredaba sus dedos con los de Ludwig. Este sonrió, tomando su mano entera.
- Ich liebe dich-. Repitió él alemán, besando lentamente el dorso de la mano de Italia.
-Ti amo, Germania-. Alemania sonrió, acunando la cabecita castaña de Italia en su pecho. Así permanecieron unos momentos hasta que él notó algo.
-Se durmió…-. Murmuró levemente, viendo como él pecho del menor subía y bajaba, delatando su respiración acompasada. Sonrió, volviendo a ponerlo contra su pecho. -Gute nacht, liebe-. Murmuró a su oído, cerrando los ojos y quedando dormido a la sombra de un gran roble que estaba ahí.
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-Yo les dije que era una mala idea…-. Murmuró Romano, teniendo al pobre Antonio asustado como un cachorro, detrás de él.
-Tampoco me esperaba que Alemania le copiara a Rusia…-. Respondió el español, presa de un escalofrío que le recorrió toda la espina dorsal. Seguramente esa imagen lo perseguiría eternamente como una pesadilla muy recurrente.
-Bien hecho-. Dijo el castaño, dándole un zape a Antonio. -Por curioso.
-Que malo eres…-. Murmuró España, sobando su cabeza con un gesto adolorido.
El castaño lo miró, suspirando levemente. Apoyó su mano en la cabeza del mayor, dándole dos palmadas.
-Mi dispiace-. Murmuró, acariciando los cabellos de Antonio. Este ya no sabía a qué temerle más. Al alemán y a su imitación del ruso, o al italiano tsundere que se estaba disculpando con el.
-Emm… Roma… ¿Te sientes bien?-. El menor ocultó su rostro en el pecho de España, asintiendo levemente. -¿Seguro?-. El menor volvió a reafirmar, tomando entre sus brazos el torso de Antonio. -¿Seguro segurisimo?-. Lovino volvió a asentir.- ¿Seguro seguro absolutamente seguro?-.
-¡Que sí estoy seguro, molesto!-. Roma se separó chillando de España, haciendo a este saltar.-...-. Lentamente, el italiano se hizo pequeño en su lugar, llevándose las manos a la cara. -No lo estoy…-. Murmuró el menor, entre lo que parecía ser sollozo y sollozo. -No estoy seguro, ¿Si?...-. En ese momento, el castaño estaba seguro de que Lovino estaba llorando.- Tengo miedo… De que te ocurre algo… De que te pase como a Alemania… De que les ocurra algo a uno de ustedes y luego no logre salvarlos… Tengo miedo…-. El castaño español, aun un poco sorprendido, llevó sus manos al rostro de Romano, secando con mucha delicadeza sus lágrimas.
-Roma, escucha-. Murmuró levantando el rostro del menor con una delicadeza de los caballeros de antaño.-No nos pasará nada. Ni a mi, ni a Feliciano, ni a Alemania, ni a ninguno de nosotros, y mucho menos a ti. No lo permitiré. Por más que esté muerto, o lisiado en un cama, o parapléjico, o lo que sea. No permitiré que nada te ocurra, por que yo soy tu no-... Tu… Tu… Lovino, ¿Que somos?-. Preguntó el español, haciendo mueca de desentendido.
Roma lentamente comenzó a carcajearse. España se había hecho un semejante enredo por una cosa tan simple.
-Pareja, Antonio.
•••
Acepto intenciones homicidas, intentos de homicidio, tomatazos, garrotazos, hateadas, turbas furiosas que quieren enviarme al universo de Outlast II para que Marta y Val me agarren juntas, etc.
Me las merezco :'v
Solo tengo algo que decir:
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