Recuerdos

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Los demás niños me apuntaban con un dedo acusatorio mientras se reían, yo no podía hacer nada más que llorar mientras buscaba a mi hermano con la mirada, desesperado.

-¡Miren todos es el niño-niña que intento besar a Fernando!- Exclamo un niño de cara desconocida con repugnancia.

-¡Qué asco!-dijo la niña de trenzas que se encontraba a su lado- ¡Es un niño raro, al igual que su hermano!

-Yo...- intente decir entre sollozos y el mencionado Fernando arremetió contra mí con un puñetazo que me hizo caer.

-¡Cállate y no te vuelvas a acercar a mí!- la cara de aquel niño nítida en mi memoria reflejaba una mezcla de odio y asco- ¡TE ODIO!- y sin decir más me arrincono con los demás niños.

-Ahora que no está tu hermanito para defenderte ¿Qué harás? ¿Nos intentaras besar? ¡Marica!- otro golpe cayó directamente en mi rostro.

Me sentía confundido, angustiado y adolorido, no lo entendía, ¿Por qué todos ellos me golpeaban? ¿Qué había hecho tan malo?. Pensamientos tormentosos rondaban por mi cabeza mientras los otros niños me golpeaban.

Esto es una pesadilla, quiero despertar...¡QUIERO DESPERTAR!

De pronto un niño de grandes gafas, ojos esmeraldas y corte raro se interpuse entre mis agresores y yo, tenía las manos extendidas para evitar que los demás me siguieran golpeándome.

-N...no es bueno que estén golpeando a una persona débil.- su voz temblaba tanto como sus manos, estaba claro que estaba asustado.

-¡Quítate de en medio gafotas o si no también te golpearemos a ti!- repuso Fernando ante la oposición de aquel desconocido.

-¡No voy a permitir que sigan abusando de él!- su voz ahora sonaba determinada.
Un golpe fue a parar a su mejilla haciéndolo caer a él también.

-¡Vayámonos, dejemos a los raros socializar!-espeto un niño del fondo en tono burlón.

La multitud se dispersó dejándonos solo a los dos. Él niño desconocido movió su mano tanteando a ciegas el suelo en busca de sus gafas, me acerque tímidamente y le devolví el objeto perdido que se encontraba a unos poco pasos de él.

-Gracias.- dijo tomando los lentes que le ofrecía.

-Gra...gracias a ti por salvarme.- respondí con una voz apenas audible

Él héroe desconocido alzo su cara con una expresión que parecía de auténtico asombro.

-En...en realidad no hice nada asombroso.- repuso el niño de ojos esmeralda avergonzado.

-¡¿Bromeas?! ¡Eres como uno de los super héroes de los juegos de Armin!-Mi voz había adquirido un tono de entusiasmo y había comenzado a hablar demasiado fuerte, tape mi boca con mis manos al darme cuenta de aquello.

La cara de mi héroe desconocido se alzó y en ella una hermosa sonrisa se había formado, una sonrisa que hacia resplandecer sus hermosos ojos esmeralda, pude sentir mi cara sonrojarse y sin poder evitarlo yo también sonreí. Tenía tantas ganas de conocer a ese niño con los preciosos ojos esmeralda, pero él nunca regreso.

Abrí mis ojos rápidamente, mi respiración era agitada y lágrimas incontenibles escurrían por mis mejillas.

-Otra vez ese sueño...-Susurre para mí mismo, intentando no despertar a mi gemelo.- tranquilo Alexy, Tranquilo, hay muchas razones por las que no haya regresado, Tal vez lo cambiaron de escuela, él no tuvo asco de ti, el no tuvo asco de ti...-susurre una y otra vez tratando de tranquilizarme.

Cada vez que cambiaba de instituto por alguna razón tenía aquel sueño, Aquel sueño con el desconocido, con aquel niño que me salvo esa vez, él niño que se había vuelto mi primer amor y sin embargo nunca regreso.

Me recosté boca arriba mirando el techo, incapaz de dormir nuevamente. "Todo está bien Alexy, este será un buen año para ti, tendrás muchos nuevos amigos, Todo está bien" Pude sentir las lágrimas recorrer mis mejillas "Nadie te volverá a hacer daño nuevamente te lo prometo".

Tú, mi más grande anheloDonde viven las historias. Descúbrelo ahora