Solo mío

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"Lunes por la mañana, como odio los lunes" pensé mientras recorría los pasillos en dirección al sótano.

-Por lo menos puedo evitar las clases- susurre para mí mismo.
Estaba a punto de abrir la puerta, cuando escuche gemidos que provenían de adentro. La curiosidad se apodero de mí y entre abrí la puerta cuidadosamente, frente a mí una escena peculiar sucedía.

El soldadito y un chico peliazul tenían sexo apasionadamente.

-Kentin... ahí...no- decía el peliazul entre gemidos.

-Calla Alexy, nos escucharan-replico Kentin.

- Kentin... Te amo- exclamo plantándole un beso en la boca
El castaño lo aparto rápidamente, Alexy parecía desconcertado al ver
a Kentin vestirse.

-Yo también... Te quiero- susurro mientras se ponía la camiseta- ponte algo de ropa alguien podría venir.

-Si- asintió el peliazul con expresión sombría cogiendo su ropa, de pronto nuestras miradas se cruzaron, pude ver como se sonrojaba, el corazón me dio un vuelco en el pecho.
Cerré la puerta rápidamente y corrí por el pasillo sin importarme el desenlace de aquella situación.

-¿Qué no el soldadito tenía novia?-pase una nerviosa mano por mi cabello, todavía sentía esa sensación extraña al recordar a aquel chico azul- joder, en que te metiste Castiel.

Al día siguiente hice todo lo posible por no salir del salón, me incomodaba la idea de encontrarme con alguno de ellos dos y temía de la extraña sensación del otro día.

-¡Hey Castiel!-grito Alejandra desde el otro extremo del salón junto a la puerta.

-¿Qué quieres tabla de planchar? 

-Alexy por alguna extraña razón está buscando a un amargado tablón de pelo rojo, ¿sabes quién podrá ser?.- bromeo con una sonrisa maliciosa en su rostro.

Al escuchar eso sentí como el corazón bajaba hasta mis pies. Antes de poder hacer nada el chico de cabello azul se encontraba frente a mí, me tomó del brazo y me arrastro hacia el patio.

-¡Suéltame!-proteste ante su agarre, el me soltó y en ese momento extrañe el calor de su mano. ¡Mierda Castiel! ¿Qué demonios te pasa?

-Así que Castiel...te gusta violar la privacidad de los otros.-pregunto el chico con el ceño fruncido.

-No sólo la privacidad...-me acerque peligrosamente a la cara del chico,él se sonrojo, era tan lindo y olía tan bien, era mejor que una chica. ¡No, no,Castiel retrocede!- te recuerdo que estaban en el sótano de la escuela.

-E...Ese no es el punto, sólo no digas nada, ¿vale?- era tan tierno, así que decidí jugar un poco más con él.

-Por mi boca nadie lo sabrá, princesa- tome un mechón de su cabello y lo puse en mis labios.

-Bi...bien- tartamudeo quitándome su cabello de las manos-pensé que sería más difícil, bueno bye bye.

-Espera- lo tome de la muñeca sin pensarlo, él me miró desconcertado- yo voy en la misma dirección, ¿podemos ir juntos?

Alexy asintió vacilante y caminamos en completo silencio hacia el pasillo. De pronto Alexy se paró en seco con la mirada fija en los casilleros, seguí su mirada hasta una pareja que se estaba besando, después de un instante me di cuenta de que era el niñato de Kentin y su novia.

Sandra se dio cuenta de nuestra presencia y levantó una mano amistosa hacia Alexy.

-¡Alex! Hace mucho tiempo que no te veía, ¿dónde te has metido?- Sandra abrazo del torso a Kentin- ¡Adivina qué! Kentin y yo, ya llevamos un año de novios.

-Eso es fabuloso- una sonrisa falsa se posó en el rostro de Alexy mientras sus ojos se cristalizaban.

-Nosotros tenemos que irnos- todos voltearon a verme excepto Alexy- ¡Ahora!- tomé la mano del peliazul y lo arrastre hasta el salón de ciencias, cerré la puerta tras de mí.

-¿Qué demonios acaba de suceder allí abajo?- bufé cansado.

Las piernas de Alexy flaquearon y él cayó al suelo, las lágrimas escurrieron por sus mejillas y sus hombros temblaron incontrolables.

-Oye...

-Yo lo sabía, yo siempre lo he sabido, sin embargo no quise aceptarlo y no me rendí. Pensé que tenerlo aquí. Pensé que sería suficiente, pero entonces ¿por qué duele tanto?... Es acaso ¿que pido demasiado? 

Tomé su cara entre mis manos y bese sus labios, eran suaves y húmedos. El beso se volvió más apasionado después de un rato. 

Alexy tomó mi nuca y me acerco hacia él con más fuerza y deseo, baje mis manos hacia sus caderas y le quite los pantalones, mientras bajaba mi cremallera.

Puse mi miembro en su abertura y comencé con embestidas suaves intentando contenerme, mientras Alexy gemía de placer.

-Ken..tin...te..te amo- gimió el peliazul con voz sensual.

Este comentario me hizo arder de furia y envidia, comencé a introducirlo más rápida y violentamente. "Lo deseo, lo deseo más que a cualquier cosa, quiero poseerlo todo" tomé su camisa y la subí dejando al descubierto sus rosadas tetillas, las comencé a lamer.

-¡Ah!...Ca...st...iel...basta! me voy....¡Ahg!- y sin más nos salpicó a los dos.

Un solo pensamiento rondaba mi cabeza "lo quiero todo para mí" comencé a morder su cuello dejando marcas rojas en él.

-¿Qué...haces?- Alexy difícilmente podía hablar

-Marco mi territorio, ¿no ves?- dije jadeando

-Si Kentin ve esto.

Al escuchar ese nombre lo mordí y penetre más fuerte.

-¡Ahg!

-Sólo piensa en mí...No dejes que nadie más te toque como yo lo hago...Sólo ámame a mí- le susurré al oído- tu cuerpo, tu mente, tu ser es sólo mío, oh tú princesa querida eres sólo mío.

No pude aguantar más y me vine dentro de Alexy que parecía perplejo por lo que había dicho, me acosté a su lado sobre el suelo.

-Te amo Alexy, eres la persona que he estado esperando toda mi vida- lágrimas brotaron de sus ojos y se acurrucó a mi lado.

Así me enamoré como loco de un chico que aunque acababa de conocer era tan familiar, era como si lo conociera desde hace mucho tiempo atrás, como si su cuerpo encajara perfectamente con el mío, éramos como dos mitades de un mismo ser. 

Amante querido espero que mis sentimientos pronto te alcancen, espero tú alma pueda encontrarse con la mía y así amarnos en esta vida y en la otra.

Tú, mi más grande anheloDonde viven las historias. Descúbrelo ahora