Esa tarde Lysandro me había citado en la cafetería cercana a la escuela, No me había dicho nada más así que el motivo de aquello era desconocido para mí.
>>Tal vez...Lys quiere tener una cita conmigo-sentí mi cara arder, Hice aspavientos con mis manos para ahuyentar aquel pensamiento como si fueran insectos.
-¡¿POR QUÉ ME PONGO TAN NERVIOSO?!SI HEMOS HECHO MUCHO MÁS- las palabras habían salido de mi boca con un tono innecesariamente alto ganándome así la mirada no tan amable de las demás personas que se encontraban en el establecimiento.-Ups-dije con una timida sonrisa y me senté en la mesa más alejada.
Tome mi consola y decidí jugar un rato para esperar Lysandro. Pasaron algunas horas y él aún no llegaba, estaba decidido a irme pensando que me había dejado plantado, cuando de pronto el peliblanco hizo su aparición.
-Lamento la demora.- el estado del chico que se encontraba frente a mí era fatal; jadeaba, el saco le resbalaba por su brazo derecho y en su pelo se detectaban las pequeñas hojas de un árbol.
-¿Qué te sucedió?- pregunte un poco preocupado. Aunque aquel aspecto no me desagradaba en lo absoluto, lo hacía ver más sexy.
-Me...me perdí.-admitió un poco avergonzado.
-¿Te has perdido?-No pude contener una sonora risa que hizo nuevamente a los demás clientes voltear.
-No es gracioso joven Armin.-Lysandro se había sentado en la silla que se encontraba frente a la mía.
-Es que eres demasiado lindo cuando no te lo propones...-Me calle al instante ¿ QUE HABIA DICHO? Me sonroje en un instante de pies a cabeza, el peliblanco me miraba un poco sorprendido con un ligero rubor en sus mejillas.-E...es...una broma.- una ligera risa sin gracia salió por mi garganta.
-Me alaga su comentario.- tomo mi barbilla entre sus dedos de forma suave.- ¿Por qué luce tan sonrojado? Usted fue el que me hizo el cumplido, aunque no puedo negar que usted es infinitamente más lindo que yo cuando se pone de esa manera.
-¿Po...por casualidad tienes otras intenciones con ese comentario?- bromee para disipar la tensión del ambiente.
-Creo que he sido descubierto.- se acercó aún más a mí. ¡No me esperaba para nada esa respuesta! mis nervios se disiparon como las válvulas de un tren a vapor.
-¡MUY CERCA Y PUBLICO!- grite interponiendo mis manos entre nosotros y ganándome otra mirada de desaprobación por parte de la clientela.
-Está bien, prometo no hacer cosas inapropiadas en público.
-Creo que eso ayudara a mi corazón.
-Pero las cosas serán muy distintas cuando estemos solos.- las palabras de Lysandro me hicieron estremecer en mi lugar, él era muy diferente en el instituto y cuando estábamos a solas (no se preocupen pronto lo entenderán).
-Disculpen ¿puedo tomar su orden?- la camarera había interrumpido el extraño momento y di gracias por ello.
-¡Yo quiero una hamburguesa!- mencione entusiasmado, el peliblanco me dedico una mirada de desaprobación.- por favor...
-Muy bien y usted se...- La mirada de la camarera se cruzó con Lysandro y ella se sonrojo al instante.
-Solo café, por favor señorita- él chico del estilo victoriano le sonrió ampliamente a la camarera sin notar sus intenciones, una ola de celos me hizo ponerme recto en el asiento.
-Nos podrías traer nuestras órdenes.-fulmine a la arpía con la mirada.- Rápido.
No tengo idea de que tan amenazador era mi tono de voz o la mirada que le dedique a la rubia, pero funcionaron, la chica agacho la cabeza dócilmente y se fue.
-¡Ahh!- refunfuñe en mi lugar.
-¿Qué sucede Armin?-Pregunto el peliblanco, al parecer era más despistado de lo que creía.
-Nada.- infle mis mejillas de forma infantil.-Solo no le sonrías de esa manera a cualquier persona.
-¿Estas celoso?-Lysandro esbozo una tierna sonrisa.
-¡ESE NO ES EL PUNTO!- nuevamente los clientes me miraron con enfado.
-Si sigues gritando de esa manera nos echaran.-Lysandro jugueteo con uno de mis mechones y acaricio mi rostro hasta que la mesera nos volvió a interrumpir dejando nuestros respectivos platos en la mesa, esta vez se marchó rápido.
Comí mi hamburguesa como si no hubiese un mañana y Lysandro se tomó su café tranquilamente mientras me miraba comer.
-¿Quieres?- le tendí la hamburguesa y él negó con la cabeza.- Entonces ¿por qué me miras así mientras como? No creo que sea muy divertido.
- Creo que siento un poco de celos de la hamburguesa que te comes de manera eufórica.- pare de comer por un momento, de pronto toda el hambre que sentía se había esfumado, ahora tenía unas ganas enormes de besar a Lysandro, él quito un poco de salsa de mi mejilla y lo lamio de sus dedos.
-¿Qué haces?- de un momento a otro estaba sonrojado hasta las orejas.
-Su hamburguesa parecía deliciosa así que decidí probar un poco.- él me sonrió inocentemente.
-¡EHHHH!-grite a todo pulmón. Esta vez sí nos echaron.
-¿Quieres ir al parque?- pregunto el peliblanco fuera del establecimiento.
-E...está bien.
Todo el camino transcurrió en silencio, tuve que re direccionar varias veces a Lysandro que sin quererlo se distraía y olvidaba el camino. Llegamos al parque y nos sentamos a la sombra de un gran árbol junto al rio, en ese momento sentí la cálida mano de Lysandro sobre la mía.
-¿Qué te pareció la cita?- el peliblanco me miraba expectante.
-¡¿Ci..cita?!- él entrelazo sus dedos con los míos.
-Ese era el motivo inicial, pero también necesito preguntarte algo.- el peliblanco se acercó peligrosamente a mi cara.
-¿Qué querías preguntarme?- Tome su mano con más fuerza.
-Después de lo que hicimos creo que la siguiente pregunta esta fuera de lugar pero... ¿Me haría el honor de salir conmigo?- Acorte la poca distancia que nos separaba uniéndonos en un corto beso.
-Seria idiota si dijera que no.- Lysandro reanudo el beso esta vez era más apasionado y lento, no estoy consciente de cuanto duro el beso, solo sabía que quería quedarme así para siempre pero nuestra fisiología no pensaba lo mismo y tuvimos que separarnos por falta de oxígeno.
-Me encantaría quedarme de esta manera pero a mis padres no les agradaría la idea de que no llegue a dormir otra vez.-anuncie entre risas.
-Tendremos que hacer sacrificios para que tus padres no me odien.- el peliblanco se puso de pie y me tendió una mano.- ¿Me concedería el placer de acompañarlo a casa?
-Claro que si príncipe de la era victoriana.- bromee y tome la mano de Lysandro.
Caminamos a casa hablando de cualquier cosa que pasara por nuestras mentes, le hable de algunos animes y videojuegos y el me hablo de su niñez y la poesía.Me gustaba pasar los días con Lysandro, él era todo la que quería, todo lo que necesitaba.
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Tú, mi más grande anhelo
Fanfiction¿Te aferrarías a un amor no correspondido aún si con esto te destruyes a ti mismo? ¿Qué tan fuerte es el primer amor de una persona? ¿Será que acaso estoy condenado a ahogarme en estos sentimientos unilaterales? Incluso si nos destruyo a ambos me...