El único sonido que podía percibir en esos momentos eran los dos timbres que indica el fin de la llamada. Me quedé de piedra con el teléfono pegado al oído.
-Castiel...- susurré directo a la bocina
Esperaba que él me contestará, que dijera que olvidara todo lo que acababa de decir, esperaba que me invitara de nuevo a salir y corriéramos como locos en pos del otro.
El teléfono cayó de mis manos directamente al colchón, no podía parar de pensar en el dolor que invadía su voz un momento antes de colgar, ¿acaso este era el final?¿Aquellos hermosos ojos grises no me volverían a mirar como si yo fuera lo único que él deseaba?.
Remarque el número una y otra vez pero no había respuesta ¿acaso había apagado el telefono?.
-¿te lastime?- me dirigí al teléfono como si del pelirrojo se tratara, pero como era de suponerse no hubo respuesta.
Me pase los dedos por el pelo con un movimiento desesperado, tal vez eso era la mejor, yo amaba a Kentin y sin Castiel rondando a mi alrededor ya no tendría que aplazar nuestros encuentros, sin él todo volvería a la normalidad...¿no?
De pronto sentí mis mejillas mojadas, pase la punta de mis dedos por encima de ellas para comprobar que efectivamente había empezado a llorar. Trate de apartarlas con todas mis fuerzas pero no paraban de brotar más de ellas.
-¿Por qué...por qué?.
Me tire de espaldas en la cama y cubrí mis ojos con el antebrazo, en ese momento todo cobraba sentido, por más que quisiera ocultarlo ahora mis sentimientos habían comenzado a quemar mi interior como lava la cual salia sin contenerse en una inesperada erupción... ya no podía negarlo más, yo quería a Castiel.
Me acurruque en posición fetal haciendo que mis lagrimas comenzarán a mojar la almohada, mil pensamientos volaban en mi mente aniquilándose unos a otros sin compasión.
-¿Alex?- levante la cabeza, aquella voz de idiota la podía reconocer en cualquier lado, incluso sin antes ver su rostro.
Armin había entrado en la habitación sin que yo me percatará de aquello, me miraba con preocupación y no era para menos pues yo casi nunca lloraba frente a él.
-¿Qué pasa?
Sin mediar palabra me lance a los brazos de mi gemelo, en estos momentos solo quería que él me abrazará. Aún sin hablar él sabía perfectamente lo que quería y pasó sus manos alrededor de mi torso, los dos nos tumbamos en mi diminuta cama individual.
-Todo va a estar bien pequeño.- a pesar de solo haber nacido con unos cuantos minutos de diferencia cuando la situación lo ameritaba él se comportaba como un verdadero hermano mayor.
Armin no preguntó nada más y yo agradecí enormemente por ello. No estoy consciente de cuanto tiempo pasó hasta que ambos nos quedamos dormidos, pero estoy seguro de que para ese entonces el llanto había parado.
A la mañana siguiente, el reloj despertador hizo su trabajo despertándonos a ambos con su estridente e irritante pitido, Armin sin recordar que esa no era su cama rodó hacía a un lado para escapar del sonido y cayó al suelo.
-¡Ahuch!.- exclamo el ojiazul sobándose la mitad del cuerpo y poniéndose de pie
-Reconozco que esa no es la mejor manera de empezar la mañana.- admití mientra me reía a costa del dolor de mi gemelo.
-¡A callar!-ordenó él con falso enfado.- te aseguró que si hubieras sido tu el que se hubiera golpeado, en estos momentos estarías llorando.
Mamá entró por la puerta con un cucharón en la mano y expresión preocupada.
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Tú, mi más grande anhelo
Fanfiction¿Te aferrarías a un amor no correspondido aún si con esto te destruyes a ti mismo? ¿Qué tan fuerte es el primer amor de una persona? ¿Será que acaso estoy condenado a ahogarme en estos sentimientos unilaterales? Incluso si nos destruyo a ambos me...