Little bunny

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Desperté. La obscuridad comenzaba a filtrarse por las ventanas y los últimos rayos del sol caían justo en mi rostro empapando mis parpados con su luz anaranjada.

Me levanté tan rápido que un leve mareo sacudió mi cabeza brevemente, mire a mi alrededor desconcertado, el paisaje no era del todo familiar.

El calor de un cuerpo ajeno me hizo despertar totalmente de mi aturdimiento, me encontraba en la casa de Lysandro y en algún momento ambos habíamos caído dormidos. Este hecho no me sorprendió en lo más mínimo considerando que el asunto de Lysandro era más efectivo para ahuyentar mi sueño que mis videojuegos (ok, tal vez sólo que la minoría de ellos).

Lo miré detenidamente, lo había pensado antes pero ahora mientras lo veía dormir podía confirmarlo con toda certeza; Lysandro era la persona real más hermosa que jamás había visto en mi vida, incluso podría decir que también estaba por encima de los personajes 2D. Aquel pensamiento hincho mi pecho de orgullo, ese titan colosal con un rostro tallado por los mismísimos dioses me amaba de manera desbordante.

Reprimí un grito agudo, mientras dejaba caer mi cuerpo de nuevo a su lado sobre la alfombra dispuesto a dormir un rato más, sin embargo unas incontenibles ganas de orinar me obligaron a abandonar la cómoda alfombra en las que se encontraba mi caballero de época colonial. Sin muchas ganas me levante completamente con la intención de visitar el baño y volver rápidamente a recuperar las horas perdidas de sueño.

Antes de ponerme en pie fui detenido por una fuerte mano que se aferraba a mi brazo, voltee la mirada hacia la dirección donde se levantaba aquel bronceado brazo y me encontré a un Lyss apenas despierto que me miraba con desconcierto.

-¿Donde va?.- pregunto con voz ronca mientras se incorporaba también sobre la alfombra.

-No voy a huir mientras duermes.- bromee.- Solo voy al baño.

Él soltó mi brazo y paso una mano por su cara para espabilarse, me miro un momento más antes de dejarme en completa libertad. Su mirada me hizo estremecer, sin importar en que situación era débil ante esa mirada.

-Te amo.- soltó repentinamente pasando uno de sus dedos por mi rostro.

El comentario repentino me hizo enrojecer de pies a cabeza apartando cualquier rastro de sueño de mi cuerpo.

-En verdad me estoy orinando.- atine a decir de manera patética consumido por el pánico.

Mi respuesta parecía divertir en grande al peliblanco, quien soltó una carcajada para posteriormente ponerse de pie.

-¿Quiere que lo lleve al baño?.- preguntó Lysandro con cierto tono burlón impropio del Lysandro que todos en el instituto conocían.

-Probablemente me orinaría de los nervios antes si haces eso.- continué poniéndome en marcha hacia el pequeño baño situado en el final del pasillo.

Nuevamente me respondió con esa risa profunda que me causaba unas terribles ganas de besarle. Lysandro era considerablemente distinto cuando ambos nos encontrábamos a solas, el caballero victoriano y de mente dispersa en realidad tenía un lado muy retorcido debajo de aquella fachada y ser el único en conocerlo me hacía sentir superior, aunque de igual forma me daba un poco de miedo.

Regresé a la sala tan pronto volvieron mis pantalones a su lugar, tal vez esa noche me quedaría de nuevo en la casa de Lysandro, me gustaba bastante su cama y desde luego me gustaba más el hecho de estar con él en su cama.

Las múltiples excusas en las que había pensado mientras caminaba de vuelta con Lysandro se esfumaron cual dinero en una convención en cuanto estuve de vuelta. Lysandro había abierto la caja.

Tú, mi más grande anheloDonde viven las historias. Descúbrelo ahora