A veces Hani odiaba no poder vestirse a su antojo en las quedadas. Cuando salían las cuatro juntas, las H escarlata tenían la norma de vestir de uniforme, pues era necesario marcar territorio en todo momento con sus chupas de cuero bordadas.
Aun así jugó un poco con sus piernas, cubriéndolas en unas medias de rejilla y unos shorts negros algo desgastados. Se ató las botas y salió de casa, dejando a Taehyung estudiando duramente para sus exámenes. Su hermano quería entrar en una prestigiosa universidad el siguiente año, después de su graduación del instituto, así que intentaba sacar la media más alta posible para cumplir su sueño.
Como siempre, subió de paquete en la motocicleta de su amiga pelirroja y salieron disparadas hacia las afueras de Seúl. El atardecer teñía el cielo de naranja, y las nubes de un rosado que recordaron a Hani un algodón de azúcar. Eso era, un montón de algodones de azúcar flotando en un mar de refresco de naranja. Rió ante tal estúpida idea, apoyando la sien sobre la espalda de Hyun.
- Bien, ya llegamos.- dijo ella al cabo de unos minutos, estacionando la motocicleta de cualquier manera.
Dejó a la bestia de hierro apoyada sobre un contenedor abandonado. Ahí era lo único que había, cientos de contenedores abandonados, como vagones, silencio y soledad. Era el sitio perfecto para cometer ilegalidades.
Pasaron pocos minutos antes de que Hye y Haeri llegasen en la otra moto. La morena de ojos azules bajó de un salto, moviendo una bolsita transparente sobre los ojos de Hani. El contenido verdusco bailó en el interior, dejando pequeñas motas de polvo pegadas en el plástico transparente.
- Joder tía, ¿quieres que nos dé un blancazo o qué?- río Hyun ante la gran cantidad de mariguana que reposaba en la bolsa de su amiga.
Se sentaron sobre las vías del tren, liando con cuidado el contenido de la bolsa, para después encenderlo y soltar el humo en el cielo. Haeri hacía aros con el humo, y Hye se dedicaba a pasar el dedo por el centro de éstos, rompiéndolos y provocando un puchero por parte de la rubia. Hani dejó caer su cuerpo hacia tras, notando como las piedras del suelo se le clavaban en los omóplatos. El humo que salía de su nariz se cruzó con sus ojos, haciendo que se humedecieran. Odiaba el humo, de hecho, odiaba el tabaco desde que tenía memoria de ello, pero los porros... eran algo de otro mundo. Seguía odiando el humo pero el efecto tranquilizante que tenían en ella ganaba de lejos contra un nube molesta en sus pulmones. Amaba la sensación de poder dejar la mente en blanco y no pensar en nada, de simplemente existir, sin nada en la cabeza. Sin ansiedad, sin sufrimiento, sin problemas, sin ella...
El ruido de botellas chocando entre ellas la sacó del trance, percatándose de lo oscuro que se había vuelto el cielo. Pequeñas estrellas empezaban a asomarse aquí y allí. Vió a sus compañeras bebiendo todo tipo de clases de alcohol en vasos rojos, así que llenó su vaso con vodka y tónica de limón y le pegó un buen trago, notando las burbujas cosquillear sobre su lengua. No quería pensar en lo raro que era todo eso, en cómo ella siempre se había mantenido alejada de ese tipo de sustancias, para acabar encontrando parte de refugio en ellas sin previo aviso.
- Tengo pis.- río Haeri, intentando levantarse en un intento fallido. A su lado, Hye, quién había consumido pastillas de dudosa composición, gurñó, haciendo la croqueta en el suelo.
- Eres patética.- Hani pateó suavemente el costado de su amiga, haciendo que gruñese nuevamente, para después tenderle una mano a Haeri, quién la miró con los ojos muy abiertos.
- ¿Me acompañarás?- preguntó la rubia, escrutando el rostro de Hani.
- Si tardas tanto me lo pensaré dos veces.- respondió ella, viendo como Hyun le dirigía una sonrisa desde detrás del vaso de plástico.
- Yo cuidaré de Hye.- dijo la pelirroja.
Hani asintió, tomando a Haeri de la mano y arrastrándola hacia un espacio entre dos contenedores alejados que siempre usaban de servicio cuando había emergencia. La rubia balbuceaba cosas sin sentido, mientras Hani se preguntaba porque ella por más que fumase o bebiese nunca acababa perdiendo la consciencia de sus actos por más de veinte minutos. Era bajita, delgada, no entendía porque aguantaba más el alcohol que su propio hermano.
- Venga, espabila.- dijo soltando a la rubia y dándole la espalda cuando ésta se desabrochó el cierre del pantalón.
- Ay Hani, eres tan borde a veces.- escuchó a la chica hablar a sus espaldas. Después soltó un grito, seguido de una carcajada- Ups, me he manchado.
- ¡Haeri!- gritó Hani llevando los ojos al cielo- Que asco.
- No es culpa mía que no haya baños por...
El sonido de metal contra metal hizo que Hani pegase un bote, girándose de golpe. No entendió muy bien lo que pasó a continuación. Vio a un chico asomarse por el contenedor, que desprendía una cálida luz sin cesar; vio cómo Haeri caía de culo al suelo, enseñando sus bragas pues no le había dado tiempo a subirse los pantalones; vio cómo ambos chillaban y como después Haeri le lanzaba un puñado de piedras.
- ¡Qué coño!- gritó el chico, abriendo los ojos como platos. Hani tardó un par de segundos en darse cuenta de que ese rostro le resultaba conocido.
- Tu- dijo señalándole con el dedo. El chico giró su cabeza, percatándose en ella por primera vez, haciendo que un mechón de su cabello rosa perfectamente engominado cayese sobre su frente- eres uno de los del túnel.
- ¿El túnel?- levantó las manos, intentando no reírse de la rubia que luchaba con sus pantalones en un estado de clara embriaguez.- ¿Quiénes sois? ¿Que hacéis aquí?
- Lo mismo podríamos preguntar nosotras. ¿Y qué coño es esta luz?- preguntó Hani, tapando su rostro con el cubre bocas que había apartado para consumir drogas, dirigiéndose a su amiga que hacía la croqueta con los pantalones bajados. Chasqueó la lengua- Ya vale tonta, deja de moverte joder.
Ayudó a su amiga a levantarse, subiéndole los pantalones con rapidez. Haeri le sonrió, pasándole un brazo por los hombros, brazo que la morena apartó de un manotazo, dirigiéndole una mirada asesina.
- ¿Que hacéis aquí de todos modos? Es muy tarde, unas señoritas como vosotras no deberían andar solas por aquí a estas horas, y menos en este estado.- señaló a la rubia que no dejaba de reírse por todo.
- ¿Que hay dentro?- Hani se puso de puntillas, intentando ver a través del ancho cuerpo del muchacho, preguntándose qué hacía dentro un contenedor- ¿Es tu casa o algo así?
- ¿Qué? ¡No!- gritó él, moviendo las manos con rapidez y sonrojándose.
- ¿Se puede saber qué haces, Nam?
N/A: Odio el verano, queda dicho. Últimamente estoy muy ocupada y cuando tengo un rato para estar en casa el calor me quita las ganas de estar en el ordenador, en serio que asco. ¡ODIO EL CALOR! En fin, venía a disculparme por el retraso en la actualización y también a hacer una aclaración, y es que estaría bien que tuvierais en mente que Jungkook, Tae y por lo tanto Hani, van a tener la misma edad en este fanfic. ¿Estupendo? Estupendo. Ya no sé ni lo que digo, el calor me derrite las neuronas... Gracias por leerme, ¡un abrazo bien fuerte! ~
ESTÁS LEYENDO
The Last [JJK] - EDITANDO
FanfictionHani es una macarra: fuma, bebe y se mete en líos. Todo en su cabeza empezó a torcerse después de un grave acontecimiento en su vida, una pérdida, un sinfín de malas decisiones. Pero cuando una serie de acontecimientos entretejen su vida con la de u...
![The Last [JJK] - EDITANDO](https://img.wattpad.com/cover/110994047-64-k127919.jpg)