CAPÍTULO XII

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Las chicas se hicieron paso a la tienda, escrutándola con la mirada. Haeri iba delante, y Hye y Hyun la seguían con las manos en los bolsillos. Hani notó todos los músculos de su cuerpo tensarse inmediatamente. Haeri se plantó al lado de un estante, reposando su pequeña mano sobre un tarro de conservas.

- Hola niñas, ¿qué queréis?- sonrió la señora Wang. Hani entrecerró los ojos, que estaban puestos sobre los de la rubia.

- Que hacéis aquí.- susurró entre dientes.

- Verás, un pajarito nos contó que habías tomado una decisión importante en tu vida sin consultarla con la banda- dijo empujando el tarro hacia su cuerpo, haciendo que cayese al suelo al instante. Éste exploto, dejando cristales y comida por todos lados. La señora Wang soltó un chillido- Ups... en fin.

- Aquí no.- dijo Hani cubriendo protectoramente a la señora Wang con su pequeño cuerpo, quitándose el delantal agresivamente- Ni se os ocurra. La decisión fue mía, tenéis que pagarla conmigo y no con nadie más. Salgamos fuera.

- Creo- dijo Haeri soltando una risa aguda- que las cosas no van así.

Hizo una señal a las chicas y ellas empezaron a recorrer los pasillos a toda velocidad, tirando los productos al suelo, rompiendo todo lo que estuviese a su camino. Haeri miró a la morena con una salvaje sonrisa que le puso los pelos de punta.

- Señora Wang, tiene que salir de aquí, vaya a su casa, corra.- dijo Hani por lo bajo a su jefa. Ella negó con la cabeza y los ojos como platos, incapaz de hablar; estaba aterrorizada.

Hani vio como las tres chicas se reunían en el centro de la tienda. Hye pasó sus azules ojos de la abuelita a Hani, y después otra vez a la abuelita soltando una risa ahogada. Hyun la miraba con algo parecido al arrepentimiento. Y Hani no la culpaba, la culpa había sido suya por pensar de que algún modo u otro podía rehacer su vida.

- Ya sabes que esto no nos gusta- dijo Haeri haciendo un puchero, acercándose al mostrador- pero tienes que aprender, y aquí se aprende por las malas. Ya lo sabes.

- Dejad que se vaya.- dijo Hani saltando el mostrador con agilidad y plantándose a pocos centímetros de la rubia.

Haeri era una chica con muchos problemas, con un síndrome post traumático sin tratar debido a abusiones sexuales repetidas durante años por su padrastro, depresión y probablemente un leve caso de locura. Y todo eso se veía reflejado en su mirada cuando entraba en modo pandillera, completamente todo. Hani noto cómo los gélidos orbes de la muchacha le secaban la boca. Era realmente peligrosa.

- Haeri- escuchó la voz de Hyun detrás de la rubia. Ella no se giró- Hani tiene razón, la señora no pinta nada aquí.

- No sé- dijo ella llevándose un dedo a la sien, rascándola levemente. Hani tensó la mandíbula- probemos algo. Hye, agárrala.

- ¡No!

Hani se echó sobre la morena de ojos azules antes de que pudiese dar un solo paso, inmovilizándola sobre una estantería. La tenida cogida por el cuello, y la chica pataleaba el aire con fuerza.

- Vaya, parece que si es importante para ti.- dijo sentándose sobre el mostrador- Bueno abuela, ¿qué dice usted? ¿Quiere irse?

La señora Wang tragó saliva. Hani le miró a los ojos, avisándola para que no respondiese nada, pues ante cualquier respuesta acabaría saliendo malparada.

- Como le pongas una mano encima te mato, zorra.- dijo Hani por encima de los jadeos de Hye.

- Suelta a Hye, y yo la dejo marcharse. ¿Trato?- dijo la rubia mirando a su compañera que estaba roja cómo un tomate.

The Last [JJK] - EDITANDODonde viven las historias. Descúbrelo ahora