Estoy completamente segura de que el tiempo se detuvo, de que todo mi mundo entero se detuvo, y estalló en millones de pedazos.
Y detrás de todo aquel ruido de mi mundo haciéndose añicos, una voz llena de amargura no dejo de insistir en que aquello estaba muy mal.
¿Cómo era posible que algo que estaba tan increíblemente mal se sintiera tan increíblemente bien?
No puedo encontrarle lógica alguna.
Me separo de él al sentir con más intensidad la sensación de remordimiento.
Sencillamente no puedo hacerlo, no recordando la imagen de una hermosa mujer sonriendo mientras enseña un bonito anillo de compromiso.
Un anillo de compromiso que seguramente él mismo puso en su dedo pensando en lo mucho que la quería.
-Lo siento mucho.-Digo, viendo como una expresión de tristeza se forma en su rostro.-De verdad, lo siento muchísimo, pero no puedo hacer esto.-
-No tienes que disculparte, cariño.-Me dice suavemente.-No debí besarte, fue mi culpa.-Admite, observándome apenado.-Es sólo que no pude evitarlo.-
No soy capaz de reconocer a que se debe la sensación de desesperación en el tono de su voz. Él retrocede sin mirarme y regresa a la cama, lo observo con atención mientas él cubre su rostro con ambas manos.
-¿Qué estoy haciendo?-Le oigo preguntarse a sí mismo.
Me siento muy mal por él, sin embargo no sé que diablos se supone que deba hacer.
Dios, sí tienes alguna idea, es tú momento de ayudar.
-¿Qué estoy haciendo?-Repitió, esta vez su mirada me atravesó como un rayo láser. Trague en seco, no sabía la respuesta a su pregunta. Temí decir algo inapropiado, así que me mantuve en silencio.-Cielo, no me mires de esa manera.-Me pidió, con la voz quebrada a causa de las lágrimas que habían comenzando a deslizarse por sus mejillas.
Dios, ¡ayuda!
Mi experiencia intentando hacer que las personas dejaran de llorar era inexistente. Nunca había sido buena para consolar a nadie, cuando mamá estaba muy mal y rompía a llorar, era Lucas quién se encargaba, y a pesar de haberlo visto consolarla decenas de veces, yo era incapaz de hacerlo con cualquier persona. Era una clase de dulzura y compasión que yo sencillamente no llevaba en la sangre.
Además, había encontrado una salida mucho más sencilla para situaciones que implicaban algo así, y era romper a llorar también. Aunque está vez aquella opción egoista no estaba a mi alcance.
Era algo estúpido, pero siempre funcionaba, y me evitaba sacar de mi boca una dulzura que no tenía.
-No llores.-Intente sonar dulce, me acerque a él sin dudarlo y limpié el mar de lágrimas de su rostro.
-No me siento bien.-Confesó, y más y más lágrimas caían entre mis manos.-Me he equivocado, tú no sales de mi cabeza ni aunque quisiera. Eres imposible de olvidar.-
-Joseph, has tomado demasiado y tú cerebro no está pensando con claridad en estos momentos. Es sólo eso, mañana te sentirás mejor.-Aseguré, utilizando mi tono de futura médica que practicaba frente al espejo.
-No, sé que esto no es por el alcohol.-Me dijo.-Esto es porque te quiero.-
Sus palabras me hicieron sentir helada.
-No puedes quererme.-Respondí, sintiendo que nunca antes había dicho algo tan vacío.-No puedes querer a alguien de quién no sabes nada.-Me apresure a decir, viendo como su mirada planeaba llevarme la contraria.
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For You- Joseph Morgan
FanfictionAquellas series de vampiros no eran importantes para Alison Hale, mucho menos el rubio de encantadores ojos azules y un acento hipnotizador. Sin embargo, tras conocer a Emma Adams se ve arrastrada a una de las conveciones multi-género de entretenimi...
