Narra Joseph:
Veo como todo el mundo se aparta para dejarme cruzar, al parecer la expresión de amargura que tengo estampada en el rostro es un perfecto indicador de que estallaré en contra de quién no se aparte de mi camino.
Hoy no es mi día, y sinceramente no sé que es peor, las ansias irracionales de llorar desconsoladamente, o el deseo profundo de matar a alguien con mis propias manos.
-Joseph.-Llama alguien detrás de mí, me detengo conteniendo un gruñido de rabia. Últimamente todo el mundo me fastidia, excepto Alison. A ella quiero comermela a besos cada vez que la veo.-Persia está aquí.-Me dice Cristin, una de las asistentes de Julie.
No sé ni que clase de rabia siento al oírla. Puedo jurar que mi vista se torna roja, y mis dientes rechinan al gruñir.
-¿Dónde está?-Pregunto, apretando los puños. Cristin se gira detrás de ella, un par de metros junto a uno de los guardias de seguridad reconozco el pelo rizado de Persia.-Maldita sea.-Me quejo, caminando en dirección a ella.
Verla a ella ahí, el hecho de que Alison está lejos de mí, la falta de sueño, tener que regresar a grabar a las seis, y seguramente tener que pasar gran parte de la noche en el maldito bosque congelado, todo se convierte en demasiadas cosas que asimilar para mí. La amargura se mezcla con la rabia en mi cabeza.
-Hola, Joe.-Saluda dulcemente.
-Hola.-Respondo, sin emoción alguna en mi voz.
-Me alegra verte.-Anuncia.
-Te dijera lo mismo si en verdad me alegrara verte, Persia.-Digo, sin importar lo grosero que suene.
Ella ignora mi comentario poco amable, y sonríe.
-Pase por el apartamento, veo que has cambiado la cerradura.-Comenta, mirando distraídamente hacia a un lado.-Mi llave ya no funciona.-
Cuando terminamos, ella solo me devolvió las llaves del apartamento en Los Ángeles, así que decidí mandar a cambiar la cerradura del resto de los apartamentos. No me sentía seguro con la idea de que ella podía entrar tan fácilmente, y mucho menos luego que Alison me dijera que estaba embarazada.
Aunque no creo que Persia sea capaz de hacerle daño, es mejor tomar precauciones, después de todo, la mujer de cabello rizado junto a la puerta fingió estar embarazada de mí para hacerme viajar hasta Londres, incluso intentó manipular a mi madre. Está algo loca, solo espero que no lo suficiente para convertirse en un peligro.
-Muchas cosas ya no funcionen en ti más importantes que tu llave.-Comento.
-Vaya, parece que aún sigues molesto por lo que sucedió en Londres.-Dice, con una tranquilidad que solo alimenta mi rabia.
-¿Molesto?-Repito de forma mortífera. La palabra "molesto" no expresa ni la mínima parte de cuán furioso estoy con ella.-Si vienes por tus cosas, tendrás que esperarte, porque verás estoy demasiado ocupado para atenderte precisamente en estos momentos.-
-Oí que las grabaciones las retomarían a las seis, falta una y hora y media, creo que tienes tiempo suficiente para atenderme.-Responde. Dios está poniendo a prueba mi capacidad para mantenerme sereno y controlado.
-Bien.-Digo, despidiéndome forzadamente de mi plan de caer dormido en el camerino hasta las seis.
Ella me regala una sonrisa enorme, sabe que estoy fastidiado y que su actitud alegre solo lograra enfurecerme más.
Tomo aire lentamente, alejándome hacia el estacionamiento. Esta vez, todos se detienen para mirarme, y a la mujer morena que camina detrás de mi. Se sorprenden de vernos juntos. Lo cual es completamente racional, considerando que no debería estar con ella. Ya ni siquiera debería verla, si Alison llega a entererarse, se va a poner tan furiosa que terminara haciéndome picadillo con un cuchillo de mesa. Es por eso que no le mencione que Persia iría a recoger sus cosas, con solo decirle el nombre Persia ya se hubiese puesto histérica de la rabia.
ESTÁS LEYENDO
For You- Joseph Morgan
Fiksi PenggemarAquellas series de vampiros no eran importantes para Alison Hale, mucho menos el rubio de encantadores ojos azules y un acento hipnotizador. Sin embargo, tras conocer a Emma Adams se ve arrastrada a una de las conveciones multi-género de entretenimi...
