Narra Joseph:
Su cabeza descansa sobre mi pecho, siento su respiración mezclarse con la mía.
Apoyo mi mejilla en la coronilla de su cabeza y me permito disfrutar la cercanía de su cuerpo. No hay nada más agradable que tenerla entre mi brazos, la sensación es tan reconfortante que incluso llega a sobrepasar la incomodidad del sofá.
He perdido la cuenta de cuanto tiempo lleva Alison dormida entre mis brazos. Cuando llegue estaba muy mal, estaba tan alterada que no respondió ninguna de mis preguntas, se limitó a rodearme con fuerza, ocultar el rostro en mi pecho y llorar, mientras repetía lo msimo: mamá no me ama.
Eso significa algo muy malo.
Recuerdo el rostro inexpresivo de Cristina cuando me abrió la puerta. Ni siquiera le pregunté que había sucedido, de hecho, no le dije ni una sola palabra, de inmediato corrí en dirección a Alison.
No quise presionarla, a pesar de que moría por exigirle saber que había sucedido, ella se encontraba demasiado conmocionada como para responder, además, no parecía adecuado hacerla hablar más del tema. Al principio insistía en lo mismo: mamá no me ama. Y lloraba demasiado.
La tome de las pequeñas manos frías y temblorosas y le pedí que se calmara. Eso no sirvió para nada, hasta creo que hice que llorará más. Se aparto de mí y se sentó en la cama, me mantuve a un par de metros, observando desesperado e impotente como se ahogaba en el dolor sin yo poder ayudarla. Aquella era la sensación de impotencia más desagradable que había experimentando en toda mi vida.
Y luego de un par de minutos, elle levantó sus preciosos ojos azul cielo. Me miró, y su mirada herida se endureció como el hielo. En ese momento supe que Cristina le había hecho algo muy malo, algo que era peor que dejarle la mano pintada sobre la mejilla.
Y entonces la rabia me invadió de pies a cabeza. Sí Alison no hubiese hablado, seguramente habría terminando bajando las escaleras y tomando a su madre por el cuello hasta quebrarselo.
Pero ella habló.
-Me siento muy cansada.-Admitió, su voz me resulto sombría.-Tengo tanto sueño.-Continuó.-No quiero seguir despierta.-Confesó, y la rabia que sentía fue remplazada por miedo. Sus palabras me dejaron helado.
-Yo te cuidaré.-Ella dejó que la tomara de la muñeca, y la arrastrará hacia mí. No la lleve hasta la cama, quería sentirla lo más cerca de mí posible para hacer el miedo desaparecer. Y funcionó.
Alison se apoyó contra mi pecho en el sofá. Todo su cuerpo descansaba sobre el mío, el sofá no era lo suficientemente grande como para que yo me sintiera a gusto, pero sí era perfecto para que pudiera sentir su corazón latir y escuchara su respiración tranquila. Era de la paz más grande que alguna vez pude haber sentido, tenerla entre mis brazos era algo imposible de describir.
Era uno de esos momentos en los que la palabra perfección adquiere todo el sentido del mundo y deseas con todo tú corazón que el tiempo se detenga y te permita vivir en ese instante para siempre.
Lastimosamente, nada es para siempre, y toda la perfección se esfumó. No desapareció porque Alison haya despertado, fueron mis pensamientos quienes la hicieron desaparecer.
Cristina Hale inunda mis pensamientos, y me hacer sentir el más profundo de los odios. Si sentí alguna clase de empatía por ella, tenlo por seguro de que ya no existe.
Alison se agita entre mis brazos.-No, no.-Murmura en medio de la ensoñación. Luego de un par de segundos se relaja. Todo el movimiento de su cuerpo contra el mío ha despertado otra clase de pensamientos. Los inapropiados.
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For You- Joseph Morgan
FanfictionAquellas series de vampiros no eran importantes para Alison Hale, mucho menos el rubio de encantadores ojos azules y un acento hipnotizador. Sin embargo, tras conocer a Emma Adams se ve arrastrada a una de las conveciones multi-género de entretenimi...
