Capítulo 17; Pelea de chicas.

4K 358 262
                                        

Narra Joseph:

Observé con atención su rostro inexpresivo. Una mirada fría de su parte viajó en mi dirección, por extraño que fuera, dude un par de segundos en acercarme.

-Buenos días.-Saludé, intentando sonreír.

-¿Te gustaría decir dónde diablos estabas?-Chilló, levantándose furiosa del sillón.-¡No he dormido ni un maldito segundo preocupada por ti!-Llamas de rabia pura bailaban dentro de sus ojos cafés.

-No tienes que gritar.-Dije, ariesgándome a qué me enterara un cuchillo en el pecho.-Daniel y yo salimos a tomar un par de copas.-Continué sin pensarlo. Persia frunció el ceño, y entonces recordé que Daniel estaba en Nueva Zelanda con Rachael, su segundo hijo acababa de nacer y estaban visitando a la familia por un par de días.

Maldición.

-¿Daniel?-Ella repitió, con tanta tranqulidad qué fue imposible que me resultara tranquilizador, aquello sólo significaba una cosa, el infierno se había desatado y no podría escapar de él fácilmente.

Decirle que lo sentía era una muy mala jugada, además, en realidad no lo sentía. Mentirle en la cara cada vez más me costaba más trabajo.

-¿No dirás nada?-Exigió saber, cruzando sus brazos sobre su pecho con una mirada seria. Me sentí extraño al ver la pose que su cuerpo había adoptado, generalmente sólo usaba aquella expresión cada vez qué le llamaba la atención a Mecca. El hecho de qué la estuviera utilizando conmigo me resulto desconcertante.

Y seguí en silencio, observando su rostro y preguntándome cómo demonios lograría salir de esta vivo.

-¿No dirás nada?-Presionó.

No pude soportar por mucho más tiempo su mirada fija, de manera involuntaria bajé la mirada al suelo con algo de vergüenza.

-Mírame a los ojos y dime que esto no tiene nada que ver con esa chica rubia.-Pronunció, con voz dulce y serena, aquello sólo sirvió para hacerme sentir culpa.

Todo tenía que ver con aquella chica rubia, de quién no sabía gran cosa. Alison tenía razón, ¿Cómo podía quererla si ni siquiera la conocía?

¿Desde cuando era tan estúpido como para enamorarme de una desconocida? ¿Y por qué justamente de una a la cuál no le interesaba en lo más mínimo?

El hecho de no gustarle a Alison Hale era decepcionante.

Levanté la mirada y me preparé para mentir. Era un buen mentiroso, por eso era actor.

-¿Alison?-Pregunté, fingiendo desconcierto.-¿Por qué esto tendría que ver con ella?-Sonó como si realmente estuviera extrañado por el hecho de qué Persia la nombrara.

Persia era lista, y eso era una de las cosas por las qué me gustaba. Era lo suficientemente lista para notar qué últimamente me encontraba distraído la mayor parte del tiempo, y tal vez era adivina, porqué había descubierto que se debía a "esa chica rubia."

Alison no tenía nombre para Persia, siempre se refería a ella como "esa chica rubia." Me molestaba que la llamara de esa manera, aunque también me aliviaba un poco, el nombre de "esa chica rubia." Me distraía más de lo qué me gustaría admitir, y si Persia lo mencionara, entonces seguramente terminaría con la mente en los aires pensando el lo bonita que era su sonrisa y no atendería a las palabras de mi futura esposa.

Cuando pienso en el término futura esposa, sólo puedo imaginar a Alison, sonriendo conmocionada al verme arodillar ante ella con un enorme anillo de compromiso.

Demonios, Alison Hale será la perdición de mi razón.

-Porque todo parece que tiene ver con ella.-Replicó Persia, devolviéndome a la realidad.

For You- Joseph MorganHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora