—¿Un parque de diversiones?
—Un parque de diversiones.
Ok, otra vez no esperaba eso. ¡Pero era genial!
Las luces por todos lados, la comida y la música alegre; era increíble. Jamás había visto tantas personas en un sólo lugar —de hecho no había conocido a más personas además de los hermanos y Zero— ¡No podía esperar a subir a algún juego!
—Regalo de Mitsuki. Ella estará ocupada un tiempo, era su forma se disculparse.— Comentó el peli plateado, mirando de reojo al castaño.
La emoción de Kaname se congeló a -3 °C. La castaña era su suporte, estaba todos los días —y noches—a su lado. Aún no se sentía listo, aún sentía miedo cuando estaba sólo.
—¿Cuánto tiempo? —Su voz fue apenas un murmullo entre tanto ruido. Eso realmente lo había tomado por sorpresa, una mala sorpresa.
— Una semana...tal vez dos.
Zero notó el drástico cambio en el castaño; otra vez se veía frágil, como un niño perdido buscando a su madre; quizá en realidad para el castaño así era.
Esa espinita de preocupación se removió inquieta en su pecho, molestándolo.
—Cuando volvamos podrás hablar con ella. Ahora disfruta. —dijo con voz neutral, acariciando nuevamente la cabeza del castaño, esta vez consiente de lo que hacía.
Kaname asintió, embobado por el toque. Zero tenía razón, si aquel era un regalo de castaña debía aprovecharlo ¿cierto?
Se divertiría lo más que pudiera.
*
*
*
Y sí que había tomado en serio eso de divertirse. Sólo fueron necesarios 10 minutos para que el castaño abandonara toda timidez y lo arrastrara de un juego a otro.
— ¡Wow! ¡Eso fue genial! —reía un emocionado Kaname. Sus piernas temblaban pero quería subir otra vez a esa montaña rusa.
—Hora de un descanso.—ordenó Zero divertido por la expresión del castaño.
Los primeros 30 minutos fueron incómodos. Él jamás imaginó ver esa faceta tan feliz del mayor. Era extraño ver ese rostro elegante lleno de alegría infantil. No podía encontrar rastro del sangre pura en aquel castaño, y se dejó llevar por él.
Debía admitir que Mitsuki hizo un gran trabajo dejando deliberadamente en su estudio y habitación folletos del dichoso parque ¡Ah! y no olvidemos los comentarios "indirectos" que hacía respecto al tema. Era en momentos como aquellos que demostraba era hija hecha y derecha de Yuuki.
En 3 horas se montaron en 15 juegos, cada uno más extremo y alocado que el anterior. Muchos, si no fuera por su condición vampírica, lo habrían puesto a vomitar a la primera vuelta. ¡Pero rieron como desquiciados en todos!
— Lo siento, me dejé llevar. —admitió un avergonzado Kaname, mientras avanzaban a la zona de bancas.
Se sentaron en unas bancas al lado de un carrito de algodones de azúcar. El cielo comenzaba a oscurecer, y parecía lleno de moretones. Sí, una romántica comparación.
— ¿Te diviertes? —preguntó mientras sacaba de su gabardina una cajetilla y un encendedor. El fumar se había vuelto un mal hábito, en realidad nada dañino por su condición de vampiro.
— Sí, gracias. —le dedicó una sonrisa agradecido.
— Entonces, vamos bien...— expulsó el humo hacia el cielo. — Comeremos algo y luego volveremos a casa.
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Flor de Almendro
FanfictionYuuki lo había decidido: su hermano merecía una segunda oportunidad. Después de tantos años buscando una forma de hacerlo, la había encontrado y esperaba de todo corazón que su hermano pudiera ser feliz viviendo como humano y que lograra descongelar...
