—He meditado tus palabras y creo que es hora de avanzar. —si bien, había cierta inseguridad en su voz, su postura denotaba una seguridad absoluta.
Allí, parado en medio de su despacho, Kaname lucía como un caballero que alza con orgullo su estandarte mancillado dispuesto a ganar la próxima batalla.
Nunca había visto esos ojos tan determinados, tan llenos de vida como los veía en ese momento. El orgullo se alzó en una sonrisa. Una extraña pero sincera alegría le llenaba por completo.
Él había causado ese cambio de actitud y eso le hacía inmensamente feliz.
Se levantó con parsimonia. Una vez estuvo frente a Kaname, alzó la mano y revolvió con cariño los cabellos castaños.
—Espero no te moleste, pero no puedo dejar de hacer esto.
Una enorme sonrisa iluminó su rostro. Sus mejillas cubiertas por un ligero rubor.
Y Kaname sintió que su vida entera se iluminaba con esa sonrisa. Su corazón pareció detenerse y una extraña calma se apoderó de su pecho.
En ese momento Kaname sólo podía pensar en que daría lo que fuera por ser siempre el causante de esa sonrisa.
Daría lo que fuera por verla todos los días.
*
*
*
Todo comenzaba a tomar un rumbo "correcto". Los ataques de niveles E sin presencia se detuvieron completamente. La Corte dio una respuesta a los sucesos: el clan Ouri había alimentado cuidadosamente a un grupo de niveles E y D, consiguiendo un total control sobre estos; el problema había sido controlado juzgando al clan por violación al tratado de paz.
Cuando le había preguntado a Mitsuki sobre el asunto, ella había hecho esa mueca que siempre aparecía cuando le hacían guardar un secreto.
— Es la verdad. —murmuró. — El clan Ouri fue eliminado por traición.
— Una traición mucho más grave que alimentar niveles E como fieles mascotas y dejarles cazar a su antojo.
Mitsuki apretó los labios.
—Está bien. —dejó una suave caricia en su mejilla.— Eres la reina. Lo entiendo.
Así como también entendía que aquello mucho tenía que ver con Eylean. La joven parecía haber caído del cielo como un ángel arregla problemas.
Los nobles seguidores de Kaname aún permanecían en su hogar como una plaga persistente. Realmente no le molestaría si no fuera porque esas pequeñas gemelas habían tomado confianza y vivían molestando a su ruidoso padre; quien también había tomado confianza y chillaba como en sus años de academia.
Se armaba un circo que sólo soportaba por Kaname; él se divertía viendo la desesperada paternidad de su amigo y terminaba siendo, mucha veces, utilizado como escudo por las pequeñas.
Esas niñas, por muy traviesas que fueran, mantenían la mansión llena de vida.
Aún así, esperaba que se fueran pronto.
*
*
*
—Así que ya eres vampiro otra vez.
— Sí.
Neith había llegado sin previo aviso a la mansión. Estaba demasiado preocupada por Kaname. Ren le había llamado algunas veces; le comentaba a grandes rasgos la situación de su amigo. Pero ella no podía esperar.
ESTÁS LEYENDO
Flor de Almendro
FanfictionYuuki lo había decidido: su hermano merecía una segunda oportunidad. Después de tantos años buscando una forma de hacerlo, la había encontrado y esperaba de todo corazón que su hermano pudiera ser feliz viviendo como humano y que lograra descongelar...
