II
No hay paz en los segundos
que pasan sin descanso.
No hay sosiego ni calma
ni atisbo de bondad.
La ternura que un día rebosó en mi alma,
escapa a trompicones
vertiginosamente sin dejarme descansar.
Escucho alaridos que claman sin descanso.
Escucho tristes súplicas que me erizan la piel.
Eres tú mi gran amigo,
compañero de penurias.
Eres tú mi camarada,
compañero de desdichas,
quien conmigo compartió
la vida y el encierro,
la triste agonía,
y el miedo de lo incierto.
Y las lágrimas se escurren
por mis ojos gastados,
gastados porque ya no puedo ni llorar,
no puedo defenderte y clamo en mi silencio;
no puedo cobijarte e imploro por piedad;
no puedo abrazarte y darte mi consuelo
y solo escucho el llanto
y lloro a tu lado,
y lloro...
y lloro cuando escucho
que ya no puedes más.
Y lloras
y en tu llanto me hundo sin clemencia...
Y lloro y en mi llanto me derrumbo en silencio,
Y lloro.
Caen lágrimas por mi cara gastada
y derramo lágrimas
y lloro
lloro
y lloro más.
ESTÁS LEYENDO
PRISIONERO
PoetryUn prisionero político, religioso, de guerra..., sobre todas las cosas un ser humano, espera en una celda el momento de su final y solo el recuerdo de su amada trae consuelo a la extenuante espera del tormento que sabe que está a punto de llegar...
