Desperte en esa casa que odiaba desde que llegue, pero aquella mañana me reconforto estar alli. Vi las azules paredes tirando a la gama de los grises, en ventanal que no daba nada de intimidad, aprecie lo moderno de la decoracio y solte un sonoro suspiro. Me incorpore en la cama y me sorprendi a ven el el suelo un monton de colchones siendo ocupados por cada uno de la familia. Lian, Chard y Maria estaban en uno solo, sus piernas parecian nudos por la forma en la que se entrelazaban, era la primera vez que veia a Maria tan demacrada. Pase la mirada a otro colchon en el que vi a mi tia, la reina, completamente sola y con un antifas para dormir, ella pillaba la misma molestia que la mia, esos ventanales era un despertador obligatorio.
Vi un par de ojos que me miraban desde el tercer colcho, era mi tia que dejaba que sus lagrimas corrieran por mis mejillas, estaba llorando en silencio. Le hice una seña para que se acercara y lo hizo, se tumbo junto a mi y la abrace, ella era mi madre, no tenia otro nombre.
-Me hiciste demaciada falta mi niña hermosa, pense que no te veria mas. -Sonrei contra su pecho- No te quitare los ojos de encima de ahora en adelante.
-Como quieras, yo tampoco quiero que me quites tus almendrados ojos de encima.
Poco a poco los demas fueron despuertando y sentandoce en la cama de la manera que la que cupieran. Mike no estaba a mi lado y eso me sorprendio, pero imagino que despues de tres semanas sin estar al pendiente de trabajo tenia algun tipo de contradiccion, lo misnmo me esperaba a mi.
Leyla fue la primera que habandono la casa, me dio un beso en la frente y se despidio con un ''Cuida de que no te vuelvan a secuestrar, no quiero pasar tres semanas junto a ese despresiable ser'' No esperaba menos de ella, sabia que estaba feliz de que estaba perfectamente, solo que ella es de esas personas que no demuestran su cariño.
El almuerzo en aquel dia fue alegre, el bullicio era estruendoso y todos me contaban sus reacciones y sus dias lejos de mi. Mike no se separo por mi en la tarde, nos fuemos a nuentras habitacion y luego nos adentramos en el baño para tomar un largo baño en la tia. Me lleno de besos carisias, la pasio era palpable. Nos miramos a los ojos, podia sentir su ereccion chocando con mi sexo, habia tencion sexual en el ambiente.
Me hizo el amor, diciendome las cosas mas hermosas que habian salido de la boca de cualquier persona. Mis ojos estaban humedos por las lagrimas que se liberaban a medida que me sentia mas llena, mas amada y libre, el arrollador orgasmo llego y solte ungemido de staisfaccion y el un gruñido gutural.
Despues de hidratarme, perinarma, vestirme y hacer cosas que llevaba tres semanas sin hacer me atragante de helado.
Por la noche lo vi, atraveso la sala y me abrazo con cariño. Tenia mas de dos años sin verlo, estaba hermoso, parecia mas hombre, mas maduro. Llebaba su uniforme y me pregunte como habia terminado suiendo un policia. Despues de habalr de cosas personales me pidio que le contara como habia llegado a la cabina.
-No lo se. Estaba drogada creo, se que desperte en un carro, un volvo de los viejos. La persona que iba manejando me pidio que bajara del auto y que escapara, que no dejara que me volvieran a atrapar.
-Solo eso -Pregunto a la espera de mas, asenti.
-Lo demas ya te lo podras imaginar. No se porque me dejaron el libertar -Me encogi de hombre. El solo un suspiro, me sonrio y se llevo un baso de agua a los labios, tomo un poco.
-¿Tienes algun sospechoco, alguien que quisiera hacerte daño y solo mantenerte encerrada?
-Solo uno pero no creo que fuera capaz de hacerme algo asi a mi o a otra persona.
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Solamente tuya.
Novela JuvenilEmma Alfieri, una joven de diecisiete años no fue mas que una victima del caprichoso destino. Desde pequeña creció en un entorno no muy bien visto y tormentoso que la hace desear salir de allí para comenzar una vida nueva, y lo había hecho, pero sie...
