¿Cuánto puede durar la felicidad?
Nathan y Elliot se adentran en nuevos problemas en su relación.
Tantas trabas en su amor parecen afectar su búsqueda: un verdadero felices para siempre.
《2do libro de la Saga Rainbow》
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Nathan.
Estoy cerca de diez minutos en el auto, estacionado frente al departamento de Elliot, debatiendo internamente si debería entrar o no.
¿Qué le diría? ¿Y si me dice que ahora quiere a Jackson? ¿Y si no quiere estar más conmigo?
No puedo dejar de pensar en ello. Golpeo la puerta y espero. Estoy por resignarme e irme, quizás no está. ¿Cómo es posible que no sepa nada de mi novio? ¿Dónde está, qué hace en su día a día? No sé si enfadarme o ponerme a llorar.
La puerta se abre y me deja ver un hombre desconocido, está sin nada encima, solo un jean mal abotonado, el cabello despeinado y el aura a sexo impregnada en él. Intento reprimir todos los malos pensamientos y malas interpretaciones de mi mente.
—Busco a Elliot. —Digo, inevitablemente lo observo con mala cara.
—Oh, él no está. —Al ver que no me muevo, vuelve a hablar con más desconfianza—. Puedes esperarlo dentro, no creo que tarde en venir.
Paso sin esperar a que se mueva.
—¿Y dónde ha ido?
El sujeto parece incómodo.
—No... no lo sé.
Me siento en el sofá y los recuerdos de lo que pasó en él me llegan rápidamente. Contengo una sonrisa.
Vuelvo a mirar mal al tipo.
—¿Y tú quién eres?
Se ve nervioso, una rubia aparece en uno de los pasillos y lo salva de contestar. Kendra.
—¡Nathan! ¿Cuándo has vuelto?
Corre y me abraza con fuerza.
—¿Cómo estuvo el viaje? ¿Qué has hecho? ¿Ya has visto al pitufo?
Creo que es la primera persona que me pregunta estas cosas.
—Sí... lo he visto, pero tengo que hablar con él.
Parece notar la seriedad de mis palabras.
Tiene una conversación con la mirada con el hombre. Extraño cuando podía entender lo que Elliot pensaba solo con mirarlo a los ojos, y él me entendía a mí.
El sujeto parece entender y se viste, no tarda más de 5 minutos en despedirse de Kendra y después de murmurarse varias cosas, ella cierra la puerta tras él.
La miro con una sonrisa.
—No sabía que tenías novio. —Levanto varias veces las cejas.
Ella suspira y se deja caer pesadamente a mi lado.
—Novio... novio... qué palabra tan complicada.
Concuerdo totalmente. Asiento ante ese comentario.