Capítulo 7: Retirarse pacíficamente.

8.4K 923 283
                                        

Nathan

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Nathan.

Tengo aproximadamente veinte llamadas perdidas de la agencia de modelos, de mis maquilladoras, del fotógrafo, de mamá; pero ninguna de la persona que me interesa.

Yo corté la relación, no tendría que extrañarlo como lo hago o morirme de las ganas de llamarlo y arreglar todo. Pero por qué no me ha llamado, ni un mensaje... A lo mejor sí ama más a Jackson...

Yo lo dejé, ¿entonces por qué siento que solo yo estoy sufriendo?

Tomo el teléfono y miro la pantalla. Dos semanas desaparecido, creo que es tiempo de volver al trabajo.

Estoy por devolver las llamadas cuando una nueva entrante aparece en pantalla. Por un segundo creo que es Elliot y casi salto de la emoción, pero al ver el remitente me quedo sorprendido.

Peter y su cara sonriente aparecen en pantalla. Contesto solo por la curiosidad de saber por que me llama.

"—¡Hola, mi vida!" Lo escucho exclamar animado.

Pongo los ojos en blanco e ignoro sus apodos cariñosos hacia mí.

—¿Por qué llamas?

"—Wow, wow, qué humor..."

—Tú lo has dicho, no estoy de humor.

"—Llevas dos semanas desaparecido. Tienes trabajo que hacer, ¿o piensas vivir del aire?"

Cansado, paso una mano por mi rostro.

—Volveré a las fotos en unos días.

Se queda en silencio, por un segundo creo que ha colgado.

"—No te escucho muy animado... ¡Sé lo que necesitas! Saldremos al bar."

Niego con la cabeza y luego recuerdo que no puede verme.

—No, no estoy de humor. —Mi tono de voz seguramente lo confirma.

"—Por eso mismo, Nat. No sé qué te ocurre pero necesitas distracción, y yo no te veo hace mucho así que..."

Deja la frase en el aire. Pienso detenidamente su propuesta, quizá emborracharme y bailar con otras personas saque a Elliot de mi mente al menos 2 segundos.

"—¿Sigues ahí, amor?" Su voz melosa me hace soltar una risa.

—Está bien, está bien...

No me deja terminar la frase y me interrumpe.

"—No se hable más, pasaré por ti a las once."

Estoy por colgar pero me detengo cuando escucho que vuelve a hablar.

"—Por cierto, ¿has oído, al menos, de la fiesta que organizará la compañía?"

White. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora