¿Cuánto puede durar la felicidad?
Nathan y Elliot se adentran en nuevos problemas en su relación.
Tantas trabas en su amor parecen afectar su búsqueda: un verdadero felices para siempre.
《2do libro de la Saga Rainbow》
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Zack.
La puerta destartalada de madera se levanta imponente en frente mío.
Apago el cigarrillo en la pared de la casa.
Me recuerda a mi padre, una puerta que impone respeto pero que está totalmente rota.
Mi pierna tiembla de ansiedad.
Desde pequeño mi padre me ha querido educar para que sea un hombre que genere miedo y respeto en los demás. Le ha salido bien. Gano todas mis peleas y no le tengo miedo a nadie. Solo que él esperaba que me gusten las chicas. No entiendo cómo ser gay influye en tu masculinidad. ¿Qué es la masculinidad para empezar?
Qué imbécil que tengo como padre.
Acaricio el arma en mi bolsillo.
Respiro hondo.
Golpeo la puerta y temo que se vaya a caer.
Pasan los minutos y no hay respuesta.
Intento volver a golpear pero esta vez la puerta se abre sola, como invitándome al interior.
Entro con sigilo.
Todo está en silencio.
La casa me trae recuerdos y la nostalgia me invade. La mayoría recuerdos malos. Las golpizas de mi padre, la droga, las prostitutas; esas eran cosas de todas las noches. Podría decirse que me había acostumbrado, pero sería mentira.
Registro toda la casa. Nada. Por último, voy hasta la habitación que compartían mis padres. Bueno, eso se suponía.
La puerta está abierta y el cuarto vacío. No hay ropa, no hay objetos personales, no hay nada. Se ha ido.
La rabia arde en mí. El alivio se hace notar después.
¿Se ha ido porque pensó que había terminado lo mío con Kyle? ¿Pensó que lo mató?
Golpeo la cama varias veces con mis puños, desquitándome. Imagino que su rostro está allí.
Lo odio.
Mis puños se hunden en el colchón una y otra vez.
Termino llorando acurrucado en el pie de la cama. No sé cuándo me he quedado dormido. Pero me he despertado, ya de día, y con una llamada entrante.
La pantalla indica el nombre de Elliot.
Contesto.
-¡No hagas ninguna locura! -Es lo primero que dice.
Sonrío.
-No lo hice. -Me levanto del colchón mugroso. Debo volver con Kyle.
Escucho un suspiro de su parte.
-Estoy yendo para el hospital, ¿está Kyle ahí?
-Sí, le darán el alta a la tarde. Está mucho mejor. -El que suspira ahora soy yo, aliviado-. Te veo en un rato.