Gabo lastimó a Lorenzo, nadie sabía que pasaría sin la presencia del nueve durante los partidos importantes, pero sobre todo, nadie estaba consciente, ni el mismo Gabo, de que pronto algo cambiaría de manera drástica en el IAD.
El llanto, las sonris...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
•Lorenzo
—¿Me puedes responder?— Le pregunté a Joaquín con cierta desesperación. Odio a la gente chismosa.
—Debí hablar más bajo.— Dice entre dientes.
—Joaquín...— Le llamo. —¡Si! Eh... Lo que pasa es que me pareció un momento muy bonito y decidí grabarlo... Para mi familia.
Esa ni él se la cree.
—Sabemos que estás mintiendo.— Le comenta Gabo. Joaquín nos mira un tanto nervioso.
—Subes eso a tu canal... Y te voy a...— Estaba por subirme a las gradas para arruinarle su peinadito perfecto, pero el número diez me detuvo, agarrando mi brazo.
—Calma Lorenzo, no es necesario pelearse— Dice tratando de tranquilizarme.
Es solo que desteto que se metan en mi vida.
Joaquín huye de nosotros. Cuando me doy cuenta de que ya no está en la cancha le comento a Gabo:
—Mira, no me voy a pelear, pero debemos hacer algo con el, no puede meterse en la vida de los demás y grabar lo que se le de la gana.— El enganche acepta.
<<< >>>
—Catorce.— Le llamo al chico, mientras Gabo y yo caminamos hacia el.
Estamos en la biblioteca.
—Hola.— Nos saluda, pero no nos mira, pues esta muy concentrado en su cubo Rubik.
—¿Sabes dónde está Joaquín?
—Si, está dentro de ese estante, escondiéndose de...— En cuanto dice eso nos mira.
—Ustedes.— Termina, pero esto último lo pronuncia muy bajito. Como si no quisiera que lo escucháramos.
—¿Qué dijiste?— Le pregunto. El deja de jugar con su cubo.
—Nada nada... De hecho tengo que irme por unos jugos que le encargué al pulpo— Dice tratando de excusarse.
Tomo su brazo.
—Tu no te vas a ningún lado. ¿Dónde está Joaquín?— El traga saliva. Y me señala el estante.
Lo suelto con brusquedad.
Junto con Gabo nos acercamos al estante, desde lejos se puede escuchar lo que está diciendo.
—¡Bienvenidos a Joaco Sports! El día de hoy una tremenda bomba...— En eso abro la puerta.
—¿Que hacés?— Pregunta Gabo. —S-son ustedes...— Susurra con nerviosismo.
—¡Catorce!— Le grita a su amigo. El lo voltea a ver con miedo y se va.
—No te atrevas a subir eso...— Le advertí. —Yo... Yo lo siento chicos, pero ahora que no hay ningún campeonato, el material para mí canal ha disminuido y mis seguidores ya me están exigiendo un material novedoso y esto lo es.