13- ¡Tengo novia!

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•Gabo

—Yo creo que hay que dejarlo, solo es un video, tampoco es que nos haya grabado en la ducha.— Le comento a Lorenzo, mientras abro la puerta de mi dormitorio.

—Si, ya se, pero detesto que se metan en mi vida privada.

—Tranquilo campeón.

Venimos de la cafetería, lugar donde nos paramos a tomar agua después del partido.

Estamos tan concentrados en nuestra platica, que no nos damos cuenta de que uno de mis amigos nos está viendo.

—Vaya, pero sí son los mejores amigos.— Dice Ricky. En seguida lo volteamos a ver.

—¿Qué decís?— Pregunto con gracia.

Puede que estas últimas tres semanas, hayamos pasado demasiado tiempo juntos. Y si, eso hace que mi gusto por el nueve aumente cada vez más.

—En serio, jamás imaginé que ustedes dos terminaran siendo tan unidos.— Comenta el mexicano.

—Si... Yo tampoco.— Dice Lorenzo, mirándome.

Nos quedamos así durante unos segundos. En serio, si no para de mirarme, voy a empezar a babear.

¿Acaso lo hace a propósito?

Lorenzo carraspea su garganta.

—Bueno, creo que debo irme, mi padre... Me está esperando.

—Si— Asiento.

Chocamos las manos.

—Te veo mañana.— Me dice. Yo solo digo que si con la cabeza.

Cuando el cierra la puerta, mi amigo empieza a hacerme burla.

—Uuuuu Gabo y Lorenzo.— Dice el número siete. El se para y comienza a darme pequeños codazos.

—Basta, no quiero tocar el tema ¿si?

—Ah vamos Gabo, si él te encanta.— Una sonrisa sale de mi cara. En seguida la quito.

—No, en serio, hay que olvidar que me gusta. Es imposible que él y yo, lleguemos a tener algo.— Digo algo desanimado. Triste, pero es la verdad.

—Bueno, yo no estaría tan convencido, lo mismo decías y mira, resultaron ser unos buenos amigos.

Voy hacia mi cama y me acuesto sobre ella. Niego con la cabeza.

—Pero esto es diferente Ricky, aquí no estamos hablando de una amistad.— Nos quedamos en silencio durante unos segundos.

—Aveces siento que lo correcto es olvidarme de Lorenzo, porque de otra manera, solo me voy a lastimar más ¿sabes? Cada vez que paso tiempo con el, me convenzo más de que es demasiado para mí y de que jamás podremos estar como quiero.— Digo esta vez, con más tristeza en mis palabras.

Todo esto me duele.

Suelto un suspiro, un suspiro pesado.

El Ricky se sienta junto a mí.

—A todo esto ¿dónde está Dedé?— Le pregunto a mi amigo. Su cara, cambia totalmente.

—Sigue enojado.— Contesta un tanto serio.

—¿En serio? ¿Tres semanas sin hablarte?— El mexicano solo asiente con la cabeza, mientras sus gestos son tristes.

—Y ahora, hasta yo me siento mal. Nunca debí fijarme en esa chica que te conté.

—¿Por qué?

—Porque ella, al parecer ya tiene novio.— Me comenta desanimado.

—¿Qué?

En la cancha | O11CEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora