3- No sos indispensable

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•Gabo

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•Gabo

Bueno, por lo menos sé que al rato podré hablar con Lorenzo.

Me pone nervioso, e incluso hasta me da un poco de miedo el pensar que estaremos solos; él es una persona muy intolerante y no me gustaría que se repitiera la pelea que tuvimos hace un tiempo, en otras palabras, no quiero que nadie salga lastimado.

Camino pensando en estas cosas hasta que...

—¡Gabo!— Me llama Zoe. —Hola— Le digo sonriente

—¿Qué pasa?— Pregunta, yo pongo cara de confusión.

Ambos seguimos caminando hacia la primera clase, pues nos toca juntos.

—¿Qué? Nada— La verdad no quiero aburrir a mí amiga con mis problemas.

Al parecer no termina de creerme, pero aun así cambia de tema.

—Bueno, aprovechando que te tengo aquí— Mira hacia sus cuadernos, los cuales trae en los brazos.

—Quisiera que vinieras a jugar un partido en la consola con unos amigos, en la cafetería después de tu entrenamiento...— Levanta su mirada hasta mi en cuanto dice su propuesta— Será muy divertido ver cómo les gano a todos ustedes, además vamos a hacer unas apuestas.

—Esta cool... Tú idea, pero no, no puedo asistir.— Respondo apenado. Su sonrisa competitiva se desvanece.

—¿P-por qué Gabo?... ¡Ah! ¡Ya se! Sos un miedoso y no querés que te gane ¿Verdad?

—¿Qué? No, nada que ver.— Ella asiente, pero como si no me creyera.

—Lo que pasa es que después del entrenamiento hablaré con Lorenzo.

—¿Así que me abandonás por un chico? Que encima ni te trata bien— Pregunta levantando la voz.

—No no no, Zoe no te pongas así solo que...

—Gabo, no te preocupes, está todo bien, simplemente estaba bromeando.— Sonrío aliviado. —Solo no se lastimen.

—Justo eso es lo que deseo, espero que Lorenzo coopere.

—Con un tobillo roto no puede hacer mucho.— Bromea. Yo solo sonrío. 

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—Vamos chicos.— Les aviso a mis amigos, mientras corremos hacia los vestidores.

—¡Cuidado muchachos!— Advierte Francisco, quien nos ve correr.

El entrenamiento ha acabado, y necesito hablar con el número nueve, así que por eso corro, para alcanzarlo, por qué sé que él no se esperará.

—Lorenzo.— Lo llamo. El, que está platicando con Lucas y Adrián se voltea y deja de hablar en cuanto escucha mi voz.

—Vaya, pensé que no me alcanzarías.

En la cancha | O11CEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora