Gabo lastimó a Lorenzo, nadie sabía que pasaría sin la presencia del nueve durante los partidos importantes, pero sobre todo, nadie estaba consciente, ni el mismo Gabo, de que pronto algo cambiaría de manera drástica en el IAD.
El llanto, las sonris...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
•Gabo
Estamos en la cafetería, planeando todo lo que haremos. Yo soy el menos convencido, pues no me parece útil todo este plan.
—Entonces, cuando veas que Lorenzo necesita ayuda, tú irás y se la ofrecerás.— Dice Ricky con voz baja, pues no queremos que nadie se entere.
—Si y tomarás nota de todo lo que él haga.— Le sigue Dedé.
—¡Bueno pero no voy a hacer todo yo solo!— Alego.
—¿Qué?— Pregunta una voz conocida.
Es Zoe. Y llega en el momento menos indicado.
—¿Qué es lo que vas a hacer solo?— Pregunta con curiosidad.
—Nada nada...— Contesto rápido. —Hablábamos de el aseo del dormitorio.
Ella comenzó a reír.
—¿Aseo? ¿Ustedes?— Siguió riendo. —Lo siento chicos, pero a mí no me engañan, seguro que planean algo.
Nos miramos entre sí, un poco nerviosos.
—Descuiden, ya lo averiguaré.— Comenta, en parte como broma.
—Bueno bueno, hablemos de otra cosa— Dice Ricky intentando cambiar de tema.
—Ah si, supe que vas a tener un partido de Voley en unos días.— Le digo a Zoe.
—Si, y quiero invitarlos.— Propone mirándonos a los tres. —Y esta vez, no pueden decir que no.— Esto último, supongo que lo dijo por la invitación que rechacé ayer.
—Descuida, iremos a apoyarlas.— Le comenta Ricky. Zoe sonríe.
<<< >>>
•Lorenzo
—Como le digas una palabra de esto a un halcón, tú estarás muerto.— Le digo a Lucas de manera amenazante.
—Bueno, bueno, no te pongas así.— Responde tratando de calmarme. Claramente no lo logra.
—¡No me pidas que no me enoje!— Grito. —Casi le cuentas a Joaquín....— Lucas solo me mira con temor.
—Sabes qué hubiera pasado ¿cierto?— Me acerco a su rostro y tomó el cuello de su playera, arrugándolo.
—Te- te juro que no hablaré de tu plan con nadie.
—Eso espero.— Digo entre dientes. Lo suelto con brusquedad.
—Ahora, necesito estar solo. Vete.— Le ordeno. Parece no entender, porque su mirada se vuelve confusa y no hace nada de lo que le pido.
Volteo lentamente y con una cara de pocos amigos. Lucas se va rápidamente de las gradas en donde estábamos sentados.
Cuando ya no hay nadie, paso una mano por mi cara, soltando un pesado suspiro. Me mantengo en silencio por unos segundos, y después decido pararme.
En eso aparece Gabo en la puerta del gimnasio de Voley.
—¿Querés que te ayude?— Me siento de inmediato, no puede verme parado.
—No te llamé.— Le contesto. —Pero necesitás ayuda ¿Cómo vas a bajar solo y con las muletas?
—¿Desde cuándo te importa tanto como me encuentro?
—Desde que ocurrió el accidente. Lo mínimo que puedo hacer es ayudarte. Déjame hacer eso por lo menos.— Lo miro fríamente durante su varios segundos hasta que le permito que me ayude.
—Bien.— Digo con voz baja.
El se acerca y sube hasta donde estoy yo. Toma mi brazo izquierdo y lo pasa por su nuca, con mi otro brazo agarro las muletas y bajó con cuidado.
Al terminar le digo:
—Gracias.— Pero de manera fría. No estoy acostumbrado a decir esto.
—Si necesitás algo más, dime.— Pienso en responderle algo cortante, sin embargo no me deja por qué se retira.
Me le quedo viendo mientras camina. Es algo raro que solo haya venido a esto. Si, Gabo es muy raro.
<<< >>>
Ahora estoy viendo como mis compañeros intentan jugar sin mi. Esta claro que necesitan a su nueve.
Casi en medio del entrenamiento, Francisco avisa que hay un pequeño descanso de 10 minutos. Desde las gradas, veo como todos se dispersan en la cancha.
Tan concentrado estoy pensando en mis cosas, que no me doy cuenta de que Gabo se encuentra en el extremo de la fila donde estoy yo sentado.
Cuando se percata de que estoy consciente de su presencia, se acerca hacia a mí. ¿Ahora qué quiere?
—¿Necesitas algo?— Pregunto viendo hacia adelante.
—No, pero vos si.— Esta vez si lo volteo a ver con confusión.
—Esta pierna.— Toma dicha parte con cuidado y lo levanta, recargándola en una especia de banco que estaba por ahí, haciendo que se quede así.
—Debe estar así. De otra manera te va a doler.
—¿Ahora eres mi enfermera?— Pregunté fríamente.
—Tomálo como quieras, pero no digas que no me estoy haciendo cargo del accidente.
—Accidente... ¡JA! No te creo nada.— Dije enfatizando la última palabra.
—¿Por qué no reconoces que solo necesitas atención?— Me miró enojado.
—Porque no soy como vos.— Dicho eso, se fue.
•Gabo
—¿Y cómo te fue?— Me pregunta Dedé en cuanto bajo de las gradas.
—Es imposible.— Contesté enojado. Y caminé hacia los vestidores.
—¿Qué?— Cuestiona Ricky siguiéndome junto a Dedé.
—Lorenzo, es... Imposible mantener una sola conversación. Siempre me está culpando ¡y ya estoy harto!.— Mis amigos me vieron con preocupación.
—Tal vez deban de pasar más tiempo juntos.— Opinó Ricky. Lo mire de inmediato.
Que idea tan descabellada.
************** HOLAAA dinosauriooooos 💚
¿Les gustó? Espero que si, porque lo hice con todo el amor del mundo. Amo escribir estos capítulos, por qué hasta yo me emociono xD 💕. Pero bueno, no se pierdan el próximo, por qué viene mucho más salseante >:D.
(Y tranquilos que la portada del capítulo, la pondré más tarde porque tuve unos contratiempos :/)