Biennnnn. Llegaron las vacaciones de primavera. Ya han pasado dos semanas desde lo de la fiesta de Rick. Él me dejó claro que cuando yo estuviera preparada que le llamara. Empezaríamos de cero, sin malos rollos y sin borracheras de por medio. No había planes a la vista para mí. Por desgracia, Allan si que tenía planes. Unos amigos le habían invitado a un pueblo perdido en el que solo vivían viejos y los pocos jóvenes que iban de vacaciones armaban unas fiestas de la ostia. A Allan, le habían invitado y no me quería dejar sola. Así que por eso estoy en el coche de Allan con la bolsa de vomitar en la mano. Era un pueblo de montaña y las curvas del camino de cabras (era una carretera, pero hecha una mierda por el paso del tiempo) por el que ibamos eran una verdadera putada. Espero que las fiestas merecieran la pena. Llegué al pueblo y tiré mi bolsa llena de vómito.
-¡Que asco!-dijo Allan.
-¡No haberme traido a este puto pueblo!-Exclamé enfadada.
-Un poco tarde, ¿no crees?-Me dijo levantando una ceja.
-Vete a la mierda- cogí una calle en cuesta y comencé a andar.
-¿Dónde vas?-Me dijo Allan.
-A dar una vuelta.
-¡No te vayas a perder!-Dijo, vacilándome.
Levanté el dedo corazón de mi mano derecha, casi pude oir como sonreía por haberme hecho rabiar.
-Jódete-dije en un susurro casi inaudible. Caminé y caminé hasta encontrar un árbol bajo el que cobijarme del sol de las horas centrales del día y me puse a mandar mensajes con el móvil.
Cuando decidí que estaba suficientemente despejada decidí volver. Arranqué una flor blanca muy rara y empecé a andar. A los veinte minutos de haber comenzado mi "regreso" me topé con la planta de la que había arrancado la flor. Puto campo, todo parecía igual. No había cobertura y tampoco Internet. El móvil no me servía de nada. Volví a caminar, a un paso más rápido que el que estaba llevando hasta el momento. Entonces, vi un pueblo y corrí hacia el. Cuando llegué estaba agotada. Puse mis manos en las rodillas para intentar recomponerme. Entonces, alguien me dijo algo.
-Hola, ¿estás bien?
Era un chico. Moreno. Alto. Fuerte. Bastante guapo y o yo estaba delirando, o el iba sin camiseta.
-Hola...-dije todavía con ta respiración entrecortada.
-¿Estás bien?-insistió.
-No demasiado... Me fui... A dar una vuelta... Y supongo... Que me perdí...
-¿De dónde vienes?
Joder, era para matarme, no sabía ni el nombre del pueblo del que venía.
-No lo sé. No sé siquiera el nombre del pueblo, y está claro que de aquí no soy...
-Si fueras de aquí ya me habría fijado en ti... Por cierto, no me he presentado, me llamo Trevor-me dijo tendiendome la mano.
-Krys-dije estrechándole la mano.
-Volviendo a tu problema, ¿no te suena ningún nombre de ningún pueblo ni nada?
-Ni idea. He venido a primera hora de la tarde y ni me he molestado en mirar el nombre del pueblo.
-No creo que hayas andado mucho así que serás de por aquí cerca...
-Supongo-dije.
-El pueblo más cercano está a tres kilómetros así que sube al coche si no quieres andar-señaló un coche.
-Vale-respondí.
Me subí al coche y salimos del pueblo. En pocos minutos estábamos en el pueblo maldito de nuevo.
-Gracias por traerme-dije, dispuesta a bajarme del coche.
-Oye, ¿me puedes pasar tu teléfono?
-Claro.
Le dicté los números.
-Gracias de nuevo, adiós-le despedí con una sonrisa.
-Hasta luego-me dijo, arrancó el coche y se fue.
Allan ya estaba bebiendo cuando regresé.
-Hey Krys-me dijo, estaba "perjudicado" por decirlo de alguna manera.
-Hey bro.
-Por cierto, hay malas noticias-me dijo viniendo hacia mi.
-¿Que pasa, bro?
-Wesley ha venido.
Me quedé paralizada.
-Krys, ¿qué te pasa? Te has quedado pálida.
Normal que me hubiera quedado pálida. Definitivamente odiaba este pueblo.
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Una chica diferente
Ficção AdolescenteY ahi estaba yo. Con mi pelo azul, mi corona de flores a lo lana del rey, mi dilatación en la oreja izquierda y mi piercing negro en la nariz recorriendo los pasillos. Más de una y más de dos se quedaron mirándome pero a mi ya todo me daba igual...
