[12; Aprende a Q&A P.2]

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*Narra Demi

Desperté temprano, me encontraba en la cama acostada con Justin encima mío, con su cabeza sobre mi pecho y abrazado a mí. Se sentía bien tenerlo cerca, el sentir por completo todo su apoyo y fe en mí. Me tiene tan confundida que apenas sé cuáles son mis sentimientos por él. En fin, sólo quiero vivir en paz, con tranquilidad y sin presión alguna.

Sentí que Justin se movió, lo miré y solo se giró mirando hacia el otro lado del cuarto, dándome la espalda. Me acerqué a él y lo abracé por detrás apoyando mi rostro en su cuello. Besé su mejilla, luego su cuello y por último su hombro. Solo recibí un quejido así que para molestarlo más mordí, —no tan fuerte— su hombro. Se quejó aún más y rápido abrió los ojos. Giró la cabeza mirándome y luego la volvió a recostar en la almohada ignorándome completamente, volviendo a cerrar los ojos.

Molesta porque no me haya hecho caso lo giré dejándolo boca arriba y me subí sobre él. Comencé a dar golpes en su firme abdomen con la punta de mis dedos, sé lo que duele eso y también que se molestará conmigo cuando lo sienta, pero esa es la idea; que note mi presencia y me preste atención.

— ¿Qué haces? ¡Duele! —se quejó todavía con los ojos cerrados y voz ronca.

— Ya es tarde, ¡levántate! —dije siguiendo con lo anterior dicho.

— Basta, Demi. —se volvió a quejar, esta vez tratando de sacarme de encima suyo. Me puse firme y me recosté sobre él rodeando su abdomen para impedir que me quitara.

— ¡Préstame atención! —chillé y rió levemente.

— Está bien, tú ganas, ya me tienes despierto. Luego no me trates mal cuando no me aguantes eh... —dijo y reí. Me separé de él.

— Bien, ya conseguí lo que quería, ahora cierra la boca y ayúdame con el desayuno sin hablar, que no estoy de humor. —dije poniendome mis pantuflas y caminando hacia la puerta sin mirarlo. Escuché un bufido y ya fuera de la habitación reí.

Bajé las escaleras y fui hasta la cocina. Al rato bajó Justin, en boxer y playera, lo miré con una ceja levantada y se acercó a mí.

— ¿Qué hay de desayunar? —preguntó con sus manos en mi cintura, se las alejé e igual a él de mí.

— Comida, no hecha. Y me ayudarás a hacerla si quieres comer.

— La diva se levantó de mal humor hoy. —se burló y le golpeé en el brazo, luego pasé un brazo por su cintura acercándolo a mí e hice que se apoyara contra la mesada. Lo tomé del cuello de su playera con mis manos haciendo que quedáramos a centímetros de distancia, lo miré fijamente a los ojos.

— No... soy... diva. —hablé sobre sus labios y luego me alejé de él caminando hacia el refrigerador, pero unos brazos que rodearon mi cintura me impidieron seguir. Justin me pegó a él tomandome del cuello para luego juntar nuestros labios en un beso, un beso que demostraba todo el deseo y la lujuria que nos sobró anoche.

Luego de ese no tan inesperado beso, desayunamos y estuvimos charlando por unas horas. El hablar con él hace que pierda la noción del tiempo y hora.
Cuando Justin fue a cambiarse me fijé en mi celular, eran las 10.15am y tendría que enviarle un mensaje a mí ginecóloga, más bien amiga, para que me guarde una cita para un control en uno de estos días. Así hice y al instante contestó afirmando que mi lugar estaba guardado, le agradecí por eso y deje mi teléfono sobre la mesa.

Como Justin no bajaba subí yo, me lo encontré acostado en la cama boca abajo, al parecer seguía con sueño. Me dió risa pero me la guardé y silenciosamente caminé hasta él. Cuidadosamente me lancé sobre él y recoste mi rostro sobre su espalda mientras lo abrazaba fuertemente. Rápido se giró, yo seguía sin moverme así que quedé recostada sobre su pecho. Apoyé mi barbilla sobre el centro de este y lo miré a los ojos.

— Demi, no lo vuelvas a hacer. Podrías hacerte daño. —dijo y rodé los ojos alejándome de él.

Caminé hacia mi clóset, lo abrí y tomé un jean negro, uno de los más ajustados que tengo y mi favorito. Una blusa negra, corta hasta un poco más abajo del ombligo y unos zapatos con taco alto. Entré al baño a cambiarme y al salir fui hacia mi tocador a maquillarme.

— ¿No crees que deberías dejar de usar tacos altos por al menos estos meses? Podrías usarlos solamente en momentos especiales, solo digo por precaución.

Lo miré de reojo y volví mi vista al espejo. Odio que me digan qué hacer. Luego de terminar de maquillarme me levanté de mi asiento y volví hasta mi clóset a buscar algún bolso que combine con mi vestimenta. Sentí la mirada de Justin y esto ya me estaba molestando por alguna razón.

— ¡¿Por qué me miras tanto?! —dije fastidiada ya de su mirada penetrante cada vez que hago un movimiento.

— Demi, ese Jean está apretado. ¿Por qué haces esto? —me miró frunciendo el ceño.

— ¿Hacer qué? —pregunté intentando evitar uno más de sus discursos.

— No lo lastimes.

— ¿A quién? Sé más claro.

— Lastimándote a tí puedes perjudicarlo a él, si no lo quieres al menos déjamelo a mí y borrate de nuestras vidas pero no le hagas eso. ¡Ten un poco de sentimiento y piedad, por favor!. Estás loca. ¡Quítate ese pantalón ahora mismo! —ordenó con un tono firme y alto.

— ¡Tú eres el demente aquí! —lo enfrenté.— Y no me digas qué hacer, ni cómo vestirme. —la verdad es que el jean siempre me ha ajustado demasiado.

— No me obligues a que lo hago yo, Demi. —me amenazó.

— ¡No lo haré!. Yo puedo vestirme como quiera, no eres nadie para decirme qué usar y qué no. —dije en un tono igual al suyo.

Justin sorprendentemente me tomó de los hombros y recostó, no brutalmente, sobre la cama. Comenzó a desabrochar los botones de mi pantalón mientras yo luchaba con quitarlo de encima mío empujándolo de los hombros. No había caso, él tenía el doble de fuerza que yo.

En un movimiento rápido bajó mi bragueta, pasó sus manos por debajo de mi cola y la levantó logrando bajar mi pantalón. Luego lo hizo por delante, lo bajó hasta un poco más arriba de las rodillas y miró mi abdomen. Tenía marcas del jean y los botones sobre mi piel, algo rojas. Justin me miró a los ojos y negó lentamente con la cabeza. Se sentó a mi lado dejando caer su rostro sobre sus manos, apoyadas en sus piernas.

— Vamos... —dijo en un susurro y extendiendome su mano.

— ¿A dónde? —lo miré confundida.


Lo que nos une - [CANCELADA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora